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  • Fecha: viernes 7 de julio de 2017.
  • Lugar: Banc Sabadell Vijazz Penedès 2017. Plaça Jaume I (Vilafranca del Penedès, Barcelona)
  • Grupo:
    Vincent Herring – James Carter – Jon Faddis – Jeremy Pelt – Eric Alexander – Steve Turre. “Jazz – The Story. Celebrating 100 Years Of Jazz Recording”
    Vincent Herring: saxos alto y soprano, flauta y clarinete. Jon Faddis: trompeta. Jeremy Pelt: trompeta. Eric Alexander: saxo tenor. James Carter: saxo tenor y clarinete. Steve Turre: trombón y caracoles de mar. Mike LeDonne: piano y teclados. Kenny Davis: contrabajo y bajo. Carl Allen: batería. Nicholas Bearde: narraciones y voz.

 

No debe de ser nada fácil realizar una selección de clásicos para contar, en dos horas, la historia del jazz. Parece, sin embargo, más complicado tener que sacrificar piezas supuestamente imprescindibles si el objetivo es llenar plazas y auditorios en plena fiebre festivalera. Cuando se elige, se descarta, se prescinde con supuestos argumentos objetivos, arbitrarios o con una combinación de ambos factores. La banda sin nombre que estrenaba en Europa “Jazz – The Story. Celebration 100 Years Of Jazz Recording” tenía por objeto compendiar el devenir de una música de la que harían falta varias vidas para escuchar todo lo publicado desde 1917.

En realidad, no hubo mucha pedagogía stricto sensu, sino más bien una serie de acelerados discursos enciclopédicos combinados, eso sí, con una muestra variada de estilos y escuelas de la historia del jazz. ¿El repertorio? Una sucesión de amagos y piezas enteras del greatest-hits del jazz de todos los tiempos: de “Summertime” a “Chamaleon”, pasando por éxitos tan sonados como “So What”, “Round Midnight”, “Take 5” —con coreografía incluida—, “Caravan”, “Garota de Ipanema”, “Birland” e, incluso, “Spain” —con una inoportuna estelada gigante en un balcón de la plaza—, y “Street Life”.

Era, como deben haber deducido, una “Story” y no una “History”, es decir, un show trepidante, con giros repentinos, ambiente de fiesta y, sobre todo, una exhibición del savoir faire de la sección de metales. Herring, Faddis, Carter, Alexander, Pelt y Turre son músicos dotados tanto para la recreación como para el lucimiento. Son un ejemplo para cualquier estudiante de música y un primor para todo aficionado al, digamos, solismo de categoría.

Fue, sin duda, el talento de los instrumentistas de viento el que ofreció algunos de los mejores momentos de la velada. Los hubo que imitaron al dedillo el estilo de tótems del jazz, como por ejemplo John Faddis, tocando à la manière de Arsmtrong, o Jeremy Pelt, haciendo lo propio con el particular sonido de Gillespie. Otros, aderezaron la sesión con improvisaciones de tronío: James Carter, el más guasón de todos, Eric Alexander y Steve Turre a las caracolas de mar. Nicholas Bearde, además de “narrador” era un cantante de voz melosa que tal vez podría haber intervenido en más ocasiones.

Del dixieland —apenas los 10 primeros minutos del concierto— se pasó al Be Bop; del Be Bop al Cool; del Cool al jazz modal; del modal al Bogaloo, pasando por la Bossa Nova; de la Bossa Nova a la fusión; de la fusión al Smooth Jazz… y así sucesivamente, en una suerte de juke box en vivo en la que prevalecía el entusiasmo de los músicos y el carácter icónico de la velada, tanto en la puesta en escena como en la proyección continuada de retratos y portadas de discos sobre una pantalla.

No fue una jam session. Hubo cambios climáticos, medley, arreglos originales —de la pieza— y singulares —de la banda—, ritmo, alegría y hasta jarana. La última media hora del concierto fue una suerte de fiesta mayor de lujo coronada con uno de los grandes éxitos de la música negra del último tercio del siglo XX, “Don’t Worry, Be Happy”, un clásico coreado al unísono por las 4.000 personas que llenaban hasta la bandera la medieval plaza de Jaume I. El plumilla se jugó entonces unos vinos a que en los bises tocarían “When The Saints Go Marchin In”. Perdió la apuesta.

Texto: © Martí Farré, 2017
Fotografías: © Joan Cortès, 2017