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Festival Internacional de Jazz de Madrid

  • Fecha: 3 de noviembre de 2017
  • Lugar: Auditorio del Centro Cultural Conde Duque
  • Grupo:
    Henri Texier Hope Quartet
    Henri Texier (contrabajo)
    Sébastien Texier (saxo alto, clarinete y clarinete alto)
    François Courneloup (saxo barítono)
    Louis Moutin (batería)

Henri Texier representa una de las más altas cotas de la creatividad en el jazz europeo. Icono del jazz francés, con una merecida fama de experimentador, siempre ha sabido rodearse de músicos capaces de impregnarse de las muchas aventuras musicales en las que se ha embarcado.

Texier es un compositor que compacta sinergias, que hace aflorar en sus músicos lo mejor de cada uno. Es un eterno defensor de su trabajo, al cual se sacrifica para que sus acompañantes se vuelquen por entero en el colectivo. Desde la individualidad se fortalece el colectivo, porque así se sienten implicados los músicos que conforman el Hope Quartet, donde no falta su inseparable hijo Sébastien y los fieles acompañantes de un tiempo para acá, François Corneloup y Louis Moutin, músicos llenos de inspiración y capaces de alcanzar altas dosis de calidad, porque ejecutan su trabajo con mucha intensidad y profesionalidad.

Músico muy apreciado en España y en Madrid concretamente, donde ya hemos podido disfrutarle en otros formatos, no menos brillantes, en esta ocasión ha resucitado al Hope Quartet, con una referencia conocida a partir de un trabajo llamado L’Improviste, una actuación en directo en la que el grupo daba muestras de sus más altas dotes interpretativas.

Poco más de media docena de temas fueron suficientes para que Henry Texier y su grupo desgranaran, con una precisión de orfebrería, algunas de las composiciones recientes de su último trabajo llamado Sky Dancers (Label Bleu 2016), a las que se añadió algún tema más veterano. Desde “Mic Mac”, con la que se inició el concierto, pasando por “He was just shining”, “Hopi” y “Dakota Mab”, además de “Sacrifice” y “Sueño Canto”, para completar un concierto que fue redondo en todos los sentidos.

Sébastien Texier y François Corneloup son unos finos estilistas que se prodigan con precisos fraseos y solos, cargados de intensidad y emoción. Louis Moutain, uno de los gemelos Moutin (el otro es el gran contrabajista François), muestra una inspiración aplastante dominando tanto las facetas de la percusión como el acompañamiento con o sin baquetas. Tuvo unos cuantos duetos con Henry Texier para admiración del público. Texier impulsa al grupo trabajando las cuerdas con cuidado y mucho sentido. Sus composiciones crean ambientes sugerentes, pueden ser cuadros coloristas o más o menos reflexivos. Siempre proponiendo ritmos y giros nuevos dentro de un amplio abanico siempre dispuesta a surcar terrenos novedosos.

En “Sacrifice”, el grupo encadenó varias improvisaciones, en las que batería y saxo alto se mostraron muy eficientes en sus solos largos y muy enérgicos. Las aportaciones de Corneloup con continuadas improvisaciones al máximo tienen su complemento con el clarinete alto de Sébastien. Ambos muestran una compenetración de muchos quilates.

Si por momentos los metales llevan la iniciativa, en otros éstos juegan a crear el ambiente propicio para que el contrabajo y la batería se alíen en algunos divertimentos recíprocos. De los pasajes más tranquilos se puede pasar a una danza apoyada por la percusión y los metales, como en “Dakota Mab”, un tema que se inspira en los pueblos indígenas de América del Norte, los otros son el navajo y el comanche.

En “Sueño canto”, el tema que sirvió para poner punto y final a concierto, Henri Texier dio toda una lección de sensibilidad interpretando una melodía que, por momentos parecía inspirarse en una raga de la India, acompañada por la percusión de Moutin. Una pieza de una belleza intensa, en la que el clarinete le otorga un brillo y un realce especial, con el barítono como el acompañante perfecto. Porque la música que emana de este grupo no puede ser calificada más que de perfecta, en la que todas las notas tienen un sentido.

Si hablamos de los universos musicales creados por los grandes jazzistas en la historia de esta música, también cabría referirse al `Universo Texier´, con su peculiar mundo sonoro al que sigue siendo fiel en sus más de 50 años de trayectoria profesional. Un universo en el que la característica más común sigue siendo, y por muchos años, la expresión musical en plena libertad, porque así debe ser considerado Henri Texier: un nombre para figurar en la historia.

Tomajazz
Texto: © Carlos Lara, 2017
Fotografía: © Enrique Farelo, 2017