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Por Juan Antonio Serrano Cervantes (texto), y José Luis Luna Rocafort (imágenes).

XXX Eivissa Jazz

  • Fecha: 9 de septiembre de 2018, 21:30
  • Lugar: Parc Reina Sofia (Eivissa / Ibiza)
  • Grupos:
    Sílvia Pérez Cruz “Vestida de nit”
    Sílvia Pérez Cruz (voz)
    Miguel Ángel Cordero (contrabajo)
    Joan Antoni Pich (violonchelo)
    Elena Rey (violín)
    Anna Aldomà (viola)
    Carlos Montfort (violín)

“Romperemos las nubes negras que nos engañan, que nos acechan”, y en ese momento el cielo se abrió sobre el escenario y comenzó el diluvio. La extraordinaria edición 2018 de Eivissa Jazz terminaba con Sílvia Pérez Cruz y con la amenaza durante todo el día de una gran tormenta sobre la ciudad, y de hecho al principio del concierto llovió un poco pero no lo suficiente para suspenderlo. Coincidían el trigésimo aniversario del festival y el final de la gira “Vestida de nit” (Vestida de noche), excusa perfecta para la inclusión en el cartel de una de las mejores voces de nuestro panorama musical aunque esta “Vestida de nit” no sea su propuesta más jazzística. En estos casos los aficionados más acérrimos piensan que les han escamoteado una noche que se podía haber dedicado al “jazz de verdad” (realmente era un concierto añadido a las digamos, jornadas oficiales), y yo mismo tenía preparada una batería de argumentos para convencerme de ello.

Reticencias que desaparecieron en cuanto pudimos oír las primeras frases de “Tonada de luna llena”, con una Sílvia Pérez Cruz radiante, todo sentimiento y una complicidad total con los componentes del quinteto de cuerdas después de cuatro años y medio de gira. Quinteto que recurre a toda clase de efectos sonoros: pizzicatos, rasgueos de violín o percusión sobre los instrumentos que daban color a canciones de variada procedencia. A “Mechita”, alegre y con aires sudamericanos le sucedió el fado de Amália Rodrigues “Estranha forma de vida”. Impresionante la voz de sílvia y su manera de interpretar y vivir las canciones.

Para aligerar un poco, “Ai, ai, ai”, de la película Cerca de tu casa ganadora del Premio Goya 2017 a la Mejor canción original, “canción tipo Shakira” según bromeaba al presentárnosla en otro de los puntos fuertes del concierto, la dulzura, la simpatía y el ingenio de sus presentaciones. Para variar todavía más, en ocasiones el quinteto se convertía en trío “tríovivo” (contrabajo, chelo y violín) en la siguientes “Carabelas nada” de Fito Páez y “Mañana”, con aires mexicanos y originalmente poema de Ana María Moix que terminó en un dúo entre la cantante y Carlos Montfort rasgueando el violín. En “Corrandes d’exili” el dúo es con el chelo, en una canción que comienza muy íntima, muy suave y en la que al final los dos se van muy arriba.

En “Asa branca” de Luis Gonzaga volvió el quinteto, y si el concierto rayaba a gran nivel, todavía quedaban varios platos fuertes: “No hay tanto pan”, de la película Cerca de tu casa, emocionante verla jugar con la voz, sentada y rodeada del quinteto que nos ofreció su parte más lírica en “Hallelujah” de Leonard Cohen. Interesante “La lambada”, comienza triste, lentamente, para ir subiendo el ritmo poco a poco y terminar Sílvia al borde del escenario animando a dar palmas a un público que había aguantado estoicamente la intermitente lluvia y un viento que en un momento del concierto rasgó la lona que cubría el escenario, hecho que permitió a Sílvia juguetear con ella mientras la sujetaban.

Era el momento de “Estrella”, de Enrique Morente, y casi al final, con Sílvia cantando “Romperemos las nubes negras que nos engañan, que nos acechan”, la lluvia se convirtió en diluvio lo que no impidió que terminara la canción sin inmutarse. Parecía el final del concierto pero quedaba una sorpresa para los que no se marcharon, y es que no quería ni podía irse sin cantar “Vestida de nit”, que precisamente daba nombre a la gira, así que lo haría en acústico bajo una carpa tras el escenario. Para allá fuimos la gente que quedaba, apretujados y con el ruido de la lluvia que arreciaba sobre la lona molestando bastante, pero daba igual, tuvimos el premio de que nos cantara esa habanera de la que está tan orgullosa, con letra de Glòria Cruz y música de Càstor Pérez, sus padres; con su vestido de estilo grecorromano (o así me lo pareció) empapado, pero más feliz que una niña que ha estado saltando sobre un charco. Quedaba tiempo para “Cucurrucucú paloma”, canción triste pero quitándole hierro a veces con la voz o algún gesto.

Terminaba así la trigésima edición de Eivissa Jazz, con la certeza de haber asistido a una de sus mejores ediciones. ¡Hasta el año que viene!

Tomajazz. Fotografías: © José Luis Luna Rocafort, 2018
Texto: © Juan Antonio Serrano Cervantes, 2018