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Por Cool Cat.

JazzMadrid18

  • Fecha: 9 de noviembre de 2018
  • Lugar: Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa – Sala Guirau, Madrid
  • Grupo:
    Billy Cobham Band
    Billy Cobham: batería
    Camelia Ben Naceur: teclados
    Steve Hamilton: teclados
    David Dunsmuir: guitarra
    Michael Mondesir: bajo

Billy Cobham. Foto promocional por TAMA

Hablar de Billy Cobham es hacerlo de uno de los baterías más influyentes del jazz fusión. Constituye una de las principales atracciones de esta edición del Festival Internacional de Jazz de Madrid. Su trabajo con Miles Davis o la Mahavishnu Orchestra dan cuenta de ello. Y el público, sabio, lo sabe. Una vez más la Sala Guirau agota entradas para regocijo de la organización.

El quinteto, desde el primer redoble del líder, convence a un público más orientado al rock. La media de edad era significativamente menor de la esperada. Si bien convence el envoltorio nada más empezar el recital, el interior presenta dudas. Billy Cobham y sus subalternos afrontan problemas de sonido desde el primer tema “AC/DC”, del disco Magic. No son pocas las airadas indicaciones de los teclistas, en especial Camelia Ben Naceur, a los técnicos de la mesa.

La banda de Billy Cobham suple con técnica notable dichas adversidades. Lo acompañan experimentados músicos. Michael Mondesir al bajo aporta el complemento funk ideal para la sección rítmica. David Dunsmuir a la guitarra, por otro lado, carece de la creatividad esperada. No ayuda que su sonido esté desbordado en la mezcla por la batería durante gran parte del espectáculo. Steve Hamilton y Camelia Ben Naceur, ya mencionada, aportan el ingrediente secreto de un gran sonido jazz con correctos teclados.

Tras un tema del disco de 2009 Palindrome, Billy Cobham y compañía deleitan con el primer clásico. Se trata de “Stratus”, presente en aquella gema setentera de título Spectrum. El respetable aplaude y silba a rabiar. El batería se recrea en un continuo torrente rítmico. Un constante trance en comunión con los allí presentes. El repertorio aún aguarda ciertas sorpresas. Continúa con “Patre In Three Phases”, para nada esperada.

En cierto momento del concierto, Billy Cobham abandona su instrumento y se dirige al público. Tras la presentación a sus acompañantes, se deshace en halagos hacia España. En concreto por el “vino y la comida”, en sus palabras. Recuerda sus últimos proyectos publicados y su pobre dominio del castellano. No hay tiempo que perder. Se suceden más composiciones de corte progresivo y fusión. Interpretaciones extensas e intensas a la par.

No hubo que esperar mucho hasta el ansiado solo de Billy Cobham. Bueno en términos de duración y estructura. Los móviles, a pesar de su prohibición por la organización, comienzan a grabar. Ello incluye el teclista Steve Hamilton. Hay poco que comentar de la maestría y aptitud a la batería del de Colón, Panamá. La Sala Guirau aprobó con matrícula. Finaliza el concierto con temas del disco Tales From The Skeleton Coast y Spectrum, una vez más. Es el turno de “Red Baron”. Presentaciones aparte, la banda de Billy Cobham se despide entre vítores.

No ha sido el mejor concierto de su carrera. Probablemente, ni el mejor de este JazzMadrid 2018. El batería no tiene que demostrar nada que no hiciese en épocas pasadas. En 1976, por ejemplo, como recordó él mismo al hacer alusión a su primera actuación en España. Tampoco le acompañan músicos como John Mclaughlin o Jan Hammer.

Una vez alcanzada la cima en el mundo del jazz, suele quedar convivir en una hermosa pero ineludible jaula de oro. Billy Cobham lo reconoce entre risas en sus interacciones con el público. Sólo le queda disfrutar del “vino y la comida” y de tocar los mismos temas. Junto a eso, reediciones de discos como aquel Crosswinds de 1974. Y conciertos. Uno entre tantos para cumplir expediente. Y a la espera de un mejor sonido de la mesa de mezclas.

Tomajazz. Texto: © Coolcat, 2018