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Por Coolcat.

JazzMadrid18

  • Fecha: 15 de noviembre de 2018.
  • Lugar: Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa – Sala Guirau. Madrid.
  • Grupo:
    Michel Camilo “Solo Piano”
    Michel Camilo: piano

Michel Camilo: foto promocional

Michel Camilo: entre amigos                                 

Suele calificarse el concierto solista como pura introspección. Un examen. La banda compensa y suple errores puntuales con buena sinergia. El ávido intérprete, solo ante el peligro, lo tiene más complicado. El pianista dominicano Michel Camilo brinda un gran recital en el Festival Internacional de Jazz de Madrid. Lo hace armado con un piano de cola. La experiencia y el ímpetu más juvenil se unen en perfecta armonía.

Michel Camilo aparece con reseñable puntualidad. Espera en la Sala Guirau un opulento Steinway & Sons.  Abundan por parte del artista los agradecimientos al público. Comienza con “Island beat”, pieza presente en Live in London. Pocos minutos bastan para apreciar el potencial del pianista. Una amalgama de estilos se da cita en sus cadencias pianísticas. El blues más ortodoxo de Oscar Peterson. La melancolía de Bill Evans. Y lo más importante. Los ritmos caribeños de Chucho Valdés o Hermeto Pascoal.

Poco tiempo hay que esperar para los primeros homenajes. Por un lado, al genial Joe Ricardel y su “The Frim Fram Sauce”. Michel Camilo comparte unos minutos con los espectadores. Este concierto es muy especial, en sus propias palabras. Una íntima velada entre amigos para rendir respeto al jazz. No faltan anécdotas y el tono humilde de un músico preso de la emoción. Por otro lado, al estándar “Take Five” de Brubeck. Comienzan los primeros aplausos generalizados. No serán pocos.

Ver a Michel Camilo enfrentándose a su prueba no tiene desperdicio. Es hipnótico. Su ejecución no tiene reproche alguno. El toque es meloso en la apasionada “Sandra’s Serenade”, dedicada a su mujer. Ese mismo toque se convierte en furia latina con “Paprika” o “Samba for Carmen”. Un añejo jazz latino embriaga al auditorio. Puede imaginarse con los ojos cerrados las multitudinarias sesiones de Gillespie con Paquito D’ Rivera. El protagonista rinde continuas ofrendas a sus colegas de profesión.

El momento álgido llega de la mano de extensos popurrís. Michel Camilo no descansa salvo para secarse el sudor. Pueden reconocerse trazos “Pra Voce”, presente en su disco homónimo de 1988. Junto a ellos, rendiciones a artistas como el brasileño Chico Buarque. El sonido latinoamericano sigue en la cúspide. Las manos del artista combinan ritmo y melodías con perfecto tempo. Toques de bolero y guajira. Más interesante aún la inclusión de clásicos de Gerswhin o Duke Ellington. El público brinda una de las ovaciones más sentidas de JazzMadrid 2018. Muchos de ellos de pie.

Finaliza el concierto de Michel Camilo con un bis de similar estructura. Supera el examen con creces y al borde de la matrícula de honor. Las butacas más melómanas vuelven a reconocer los temas de otros artistas. Mención especial al “Sing Sing Sing” de Louis Prima, que enfila el final del concierto.

Un pianista poseído vuelve a la realidad. No hay tiempo para más. Sí, no obstante, para volver a salir y recoger otro puñado de aplausos. Nunca una velada tan íntima entre amigos finalizó con tamaña pirotecnia. Señal del excelente recital vivido. Así se despide Michel Camilo. No sin antes haber dejado la semilla de la exquisitez musical entre los presentes.