image_pdfimage_print

Por Carlos Lara Enrique Farelo.

JazzMadrid18

  • Fecha: 21 de noviembre de 2018.
  • Lugar: Centro Cultural Conde Duque. Madrid.
  • Grupo:
    John Surman Trio
    John Surman: saxo soprano y clarinete bajo.
    Nelson Ayres: piano.
    Rob Waring: vibráfono y marimba.

Hacía tiempo que el bueno de John Surman, uno de los mejores músicos de jazz del viejo continente, no actuaba en Madrid. Si repasamos el catálogo de ECM podemos encontrar sus magníficos trabajos, tanto como líder como acompañante. Con 74 años demostró encontrarse en una buena forma, evidentemente sin someterse a excesos enérgicos. No obstante es conocido por ser uno de los jazzistas más líricos que existen.

Invisible Threads es el disco que John Surman vino a interpretar al Festival. Grabado el año pasado en Oslo, ciudad en la que el inglés ha vivido mucho tiempo. Desde siempre a Surman le han gustado los pequeños formatos, bien a dúo o a trio, como en esta ocasión, donde le acompañaban el pianista brasileño Nelson Ayres y el percusionista de mazo neoyorquino, Rob Waring.

Surman y Ayres se conocieron en Brasil, donde empezaron a tocar juntos. A Surman le llamó la atención su buen feeling y su fantástica musicalidad. La experiencia de interpretar a dúo les hizo ver en un momento dado la necesidad de incorporar una tercera voz. Los colores sonoros y la tonalidad que aportan la marimba y el vibráfono les encajaban a la perfección. El elegido fue Rob Waring, nacido en Nueva York y residente en Oslo, donde tocaba en conciertos de música contemporánea y también en el campo de la improvisación.

De esta forma se unen tres músicos con diferentes bagajes; Surman influido mucho por las melodías del cancionero de la campiña inglesa, Ayres aporta su bagaje de músico brasileño y Waring es un percusionista clásico. Los tres, con distintos sentimientos rítmicos, construyen armonías y melodías de una riqueza colosal.

Cada pieza suena de manera diferente y el trio evoca por momentos las colaboraciones de Chick Corea y Gary Burton para el sello ECM, dando un alto nivel de jazz de cámara. En el concierto se suceden solos intensos de clarinete bajo y de soprano. La marimba y el piano se fusionan y los temas se desarrollan con mucho ritmo. Un piano lento es acompañado por el vibráfono y el saxo soprano, ambos muy introspectivos. Bellas melodías con saxo y marimba se van intensificando y girando a ritmos tropicales, a modo de divertimento en “Summer Song” una composición de Nelson Ayres.

Las interpretaciones de Surman al soprano y al clarinete bajo engarzan a la perfección con el piano y el vibráfono/marimba, hasta el punto que no se aprecia lo que es o no improvisado. El clarinete bajo da una clase magistral de intimismo y lírica en “On still waters”. Uno de los mejores momentos lo trajo “Concentric Circles”, con una pura improvisación de los tres músicos cada uno por su lado creando un cuadro y una atmósfera absolutamente hipnótica. Rob Waring, nacido en Nueva York y residente en Oslo, donde tocaba en conciertos de música contemporánea y también en el campo de la improvisación, ha estudiado en Bali y conoce los secretos de las percusiones indonesias, lo que le sirve de inspiración para su propia música. Por ello Surman tuvo en cuenta este aspecto porque se aprecian en el tema referencias al sonido del gamelán indonesio en las pulsaciones de Waring.

Surman y Waring demuestran una gran precisión y van dejando paso a otros dúos de piano y vibráfono. El clarinete bajo de Surman emite notas como si fueran lamentaciones. Los solos de Ayres son muy líricos, algo que se incrementa con Surman al soprano. El inglés toca la mayor parte del concierto a medio tono y muy comedido. Un solo de marimba da comienzo a “Pitanga Pitomba”, preciosa introducción para que el piano y el clarinete bajo improvisen de manera enérgica, para acabar produciéndose un dúo de marimba y piano. El clarinete bajo y el piano se entienden a la perfección. Los tres músicos se entregan en una causa común, el cometido de cada uno es ir enriqueciendo los temas.

Dice John Surman que los tres son buenos acompañantes y que están a gusto desempeñando ese rol. Las composiciones de Surman sugieren lugares rurales más que urbanos. Le gustan los espacios abiertos, que son donde mejor se inspira. Los temas retienen la frescura de la improvisación, y la interpretación e interacción de los tres refleja un nivel de sofisticación de muchos quilates de oro. Es ahí donde aparecen los hilos invisibles (Invisible Threads) que unen a estos tres músicos, que forman un grupo diferente e innovador dentro de los tríos de jazz de cámara que existen en la actualidad.

Tomajazz:
Texto: © Carlos Lara, 2018
Fotografías: © Enrique Farelo, 2018