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Por Cool Cat.

  • Fecha: viernes, 8 de febrero de 2019
  • Lugar: Café Berlín, Madrid
  • Grupo:
    Antonio Lizana

Antonio Lizana y la bahía de Madrid

El ritual de la gira cuenta con varios puntos álgidos para el músico. Suelen coincidir con su primera y última fecha. El artista necesita la aprobación del público. Se trata del primer juicio a las posibles nuevas canciones. La primera puesta en escena. Los nervios afloran de forma constante. Lo cual es normal y evitable con mayor o menor maestría. En estos momentos se aprecia la grandeza de las bandas. Ayuda que el respetable responda con una buena taquilla. Del mismo modo, contribuye de forma favorable una buena localización.

Todos los factores se dan en esta interesante velada. Antonio Lizana se presenta en el Café Berlín. Dos pases a las 21 y 23 horas. Llenos y con cálida aceptación ambos. El artista gaditano sale a escena en formato de quinteto. Piano, bajo eléctrico, batería y saxofón alto en lo instrumental. En lo vocal la presencia de acompañante y bailaor. Mawi de Cádiz, para más señas. Aúna lo mejor de los factores de esta ecuación musical. Bien podría apostar más por el flamenco con cajón o guitarra. Bien por el jazz.

Comienza el espectáculo con reseñable puntualidad. Antonio Lizana agradece la asistencia. Esta es una noche especial y así lo anuncia. Suena “La semilla”, tema presente en el disco Oriente. El saxofonista muestra su potencial desde las primeras notas. Una mezcla de flamenco y jazz orientada al accesible sonido pop. Su ejecución es correcta. Recuerda a cálidos intérpretes de alto como Oliver Nelson. Por otro lado, las claras alusiones al Jorge Pardo de Dolores o a Manolo Morales. Una rendición notable a las cadencias flamencas tan místicas y deliciosas.

Sigue “Tú déjalo estar”, del trabajo De viento. Antonio Lizana recoge los aplausos del público. Mawi deleita con vivaces taconeos. Los neófitos ríen y comentan ante lo exótico del baile flamenco. Enriquece y aporta al conjunto más allá de lo musical. Lo cual no es baladí. Referencias a Carles Benavent por parte del bajista. Momentos rítmicos y solistas a partes iguales con buen rumbo. El piano embriaga con aromas latinos. Todo ello comandado por un ritmo de metrónomo por parte del noble batería iraní. Mención especial al palmeo. Más ligadas estas al cachondeo del directo.

Lizana advierte de la publicación de un próximo trabajo de estudio. Más noticias a finales de año. Mientras tanto, toca una pieza presente en este. Se trata de la conocida copla “El garrotín”. Un clásico con abolengo de Manuel Torre o La Niña de los Peines. También del grupo Smash. Quizá la versión más tarareada. La fiesta flamenca se apodera del Café Berlín. Se suceden las palmas y las armonías de Mawi y el saxofonista. Demuestran un conocimiento del arte flamenco adaptado al siglo XXI. Poco purista, pero con gancho para los menos aficionados al sonido de la Bahía de Cádiz.

“Déjate sentir”, del debut Quimeras en el mar, es un buen ejemplo de sensibilidad pop. La rasgada voz de Antonio Lizana casa con creces en este contexto. Hay momentos de brillo por parte del pianista. El público sigue los estribillos y se muestra presto a la interacción con el saxofonista. El pop vuelve en el tema “Volar”, último del recital. Las influencias parecen proceder de los grupos noventeros que abanderaron el Nuevo flamenco. En cualquier caso, de agradable escucha.

Antonio Lizana se despide de Madrid. El ensayo general con este primer concierto está aprobado con nota. No será un adiós, por supuesto. El saxofonista recoge el testigo de leyendas que aunaron el flamenco y la fusión de estilos. Una carrera prometedora para anunciar la buena noticia. Para llevar el aroma del Malecón de la Tacita de Plata a cualquier parte. La Bahía de Madrid aguarda expectante el nuevo disco y posteriores conciertos.

Tomajazz: © Cool Cat, 2019