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Temporada Arco y Flecha 2012-2013

  • Fecha: 14 de octubre de 2012.
  • Lugar: Centre Artesà Tradicionarius (Barcelona).
  • Componentes:
    Tatsuya Yoshida: batería.
    Nasuno Mitsuru: bajo eléctrico.
    Kido Natsuki: guitarra eléctrica.

    Comentario:

    Como me hicieron notar justo antes de entrar en la sala, la casualidad quiso que el mismo día que Korekyojinn ofrecían su concierto en Barcelona, Felix Baumgartner se lanzara sobre la Tierra desde una altitud de 39.045 metros, con una primera fase en caída libre que duró cuatro minutos y 20 segundos y en la que rebasó la barrera del sonido alcanzando los 1342,8 km/h, esto es 1,24 Mach. Imaginen qué ocurre cuando la aleación nipona de rock progresivo, jazz-rock y metal de Korekyojinn sale despedida y alcanza los 900 mil Mach aprox : “se aceleran el pulso y la circulación periférica, aumentan la tasa de glucosa y la tensión arterial, el ritmo respiratorio se hace más y más rápido, los músculos se contraen con mayor intensidad y la secreción de jugos gástricos se acrecienta”, como describe Mariano Antolín Rato en su novela.

    ¿Cachondeo? ¿Piensan que es cachondeo? No, o mejor aún, gracias al cielo que lo es. Miren, una propuesta como la de Korekyojinn siempre es delicada. El concierto del pasado domingo fue de esos que le dejan a uno sin saber qué cara poner. Uno no sabe si lo que ha visto va en serio o hay un punto de cachondeo que se le escapa al respetable. Al fin, y gracias a tomárselo como decía, el tema toma la perspectiva adecuada. Y es que en este tipo de cosas considero que es indispensable el humor, o como mínimo el poder detectar algún punto de ironía. Que, en efecto, se encuentra en Korekyojinn, como en general en todo aquello que hace Tatsuda Yoshida (ahí están Ruins, Koenjihyakkei o su colaboración con Acid Mothers Temple). Porque lo que plantean Korekyojinn en manos de otros fracasaría estrepitosamente, quedando en la más burda de las parodias (no deseada, encima). Su coctel de géneros (removido, no agitado), la exacerbada intensidad con que se aplican a concretarlo, su despliegue técnico (de los que deja con la boca abierta), no serían en sí suficiente gancho de no estar todo bañado con esa luz irónica, con ese desparpajo y, por qué no, ganas de polemizar (es muy posible que algunos de los estilos que manejan no terminen de gustarles, y se sirvan de ellos con alguna intención inconfesable). Otros muchos entenderán la operación con la única finalidad de levantar un castillo de fuegos artificiales, en cambio Korekyojinn parecen estar más por buscar una determinada mirada hacia unos estilos que han pasado temporadas denostados, y en parte con razón, justamente por esa falta de chispa, por tomárselos con un exceso de seriedad y por la solemnidad (que mal queda ésta en este tipo de historias, o al menos eso me parece). Bien mirado, aunque Korekyojinn gocen de un cierto aura de genialidad entre los adeptos al progresivo (los cuales, por cierto, brillaron por su ausencia la otra noche), en el fondo lo que hacen es demasiado heterodoxo para el parroquiano tipo del género.

    El show del trío japonés es claro. Sus números son tours de force musicales que les sirven para hacer esos comentarios al margen de los estilos que van desgranando, y que pueden ir desde una enrevesada pieza de fusión a lo Mahavishnu hasta un número en recuerdo del primer gran power trio de la historia, Cream (la segunda pieza que hicieron); pasando por descensos vertiginosos por el heavy metal (pseudo speed , pseudo trash ) y hasta por un pequeño homenaje a Michael Jackson en un ABC que hicieron como bis . La forma, siempre la misma: el bajo y la guitarra enfrascados en sacar adelante los endiablados arreglos que se han impuesto, y en medio de ellos la libertad absoluta de la batería, con un Yoshida que estuvo pletórico, que daba gusto sólo de verlo, y que probablemente sea uno de los mejores baterías de rock que haya existido. Tremendo, el tío. Buenos, Korekyojinn.

    Texto: © 2012 Jack Torrance
    Fotografía: © 2012 César Merino