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Por José Antonio García López y Tomás Larrosa.

  • Fecha: 16 de mayo de 2019.
  • Lugar: Jazzazza Jazz Club – (Murcia)
  • Grupo:
    Eli Degibri Quartet
    Eli Degibri: saxo tenor y soprano.
    Tom Oren: piano.
    Tamir Shmerling: contrabajo.
    Eviatar Slivnik: batería.

La gira europea de Eli Degibri Quartet, por los clubs y locales de jazz más relevantes, tuvo también su parada en el club Jazzazza, una iniciativa muy acertada de sus gerentes, y una buena oportunidad para los seguidores de ver y escuchar en directo a uno de los saxofonistas y compositores más brillantes y carismáticos en el panorama del jazz mundial actual. Su paso por la Berklee College Of Music’s y sus estudios en el Thelonious Monk Institute Of Jazz, le formaron musicalmente con profesores de gran talla como Ron Carter o Benny Golson, entre otros. Su inclusión en el sexteto del pianista Herbie Hancock, le fue propiciando una carrera emergente en la que encontramos una infinidad de trabajos compartidos y colaboraciones con artistas experimentados del género como Al Foster, Brad Mehldau, Kurt Rosenwinkel, Avishai Cohen, Aaron Goldberg, Ben Street o Jeff Ballard, y varios discos como líder acompañado de una larga lista de jóvenes promesas del jazz, tal es el caso del trío formado por el pianista Tom Oren, Tamir Shmerling en el contrabajo, y Eviatar Slivnik a la batería, músicos de gran talento con los que ha grabado su proyecto más reciente, Soul Station: A Tribute To Hank Mobley (Not On Label, 2018) un homenaje a uno de los discos de hard bop más destacados del saxofonista Hank Mobley, llamado Soul Station (Blue Note, 1960). Tras esta breve presentación pasamos al contenido de la actuación, fundamentada en las últimas grabaciones de Degibri, y en algunos temas nuevos que incluyó en el repertorio.

El concierto, dividido en dos pases, lo iniciaron con dos composiciones del saxofonista: “The Troll”, que encabeza su disco titulado Cliff Hangin’ (Song X Jazz, 2015) en la que destacaron las contundentes improvisaciones de Degibri y del joven baterista Slivnik, y “Cliff Hangin”, tema que da título a ese álbum, en el que lucieron los vertiginosos e intensos fraseos del saxofonista, y los elocuentes y ágiles movimientos manuales del pianista Tom Oren. Dos primeras piezas con las que el grupo mostró su intención de dar toda su energía y espíritu, para ofrecer una sesión tan arrolladora y entregada como mágica. Con los standards “Remember” del compositor, letrista y cantante Irving Berlin, y “This I Dig Of You” de Hank Mobley, cambiaron a una forma estilística algo más suave, sin dejar de lado las penetrantes y extensas improvisaciones protagonizadas por Degibri y Oren. Para el segundo standard, interpretado a un tempo rápido, el líder optó por el saxo soprano, dándole a la pieza un carácter sonoro más tenso e incisivo. El contrabajista Tamir Shmerling, participó también en el desarrollo de los solos, dejando paso posteriormente a varias ruedas intensas de improvisaciones de ocho compases, compartidas con el resto de sus compañeros. La emotiva melodía de la balada “The Unknown Neighbor”, otra composición de Degibri, con algunas influencias de la música clásica, aportó un aura de sosiego en el ambiente, para cerrar así el primer set de la actuación.

Según lo transcurrido, la segunda parte prometía cumplir con la expectativa de un concierto espléndido y fuera de lo convencional. El grupo comenzó con una partitura a tempo alto, “In The Beginning” (In The Beginning – Fresh Sound New Talent, 2003). Degibri y Shmerling, dieron la entrada del tema, convirtiéndose después en una descarga colosal del saxofonista con una larga improvisación colmada de recursos, en la que hubo incursiones desgarradoras y algunas citas de temas anteriores. La parte más relajada fue para el pianista que concluyó la pieza con un discurso musical sutil y muy sugerente. La introducción del saxofonista en solitario dio la entrada a “Soul Station”, un elegante blues en el que lució el sonido del contrabajo con arco de Shmerling y el piano de Oren, que introdujo su improvisación evocando el estilo New Orleans. El líder del cuarteto anunció un tema nuevo dedicado a sus padres “Henri And Rachel”, que inició entonando la melodía. Un verdadero gozo escuchar aquí al pianista con una nueva demostración de sus habilidades, y a un Degibri extasiado en sus acometidas musicales con el saxo tenor. El tempo fast de “The Theme” invadió la sala, anunciando un final de concierto apoteósico. El respetuoso aforo ovacionó al grupo hasta conseguir un bis, la hermosa balada “Body And Soul” del compositor John Green.

La virtuosidad y la pasión de Eli Degibri hacen que su música se transforme en algo repleto de emotividad, una música poderosa y flexible, que crea en el espectador un mundo de sensaciones dispares, desde lo palpable hasta lo intangible. El jazz sigue vivo gracias a músicos de esta calidad y calibre.

Por último, quiero agradecer desde aquí el oficio del técnico de sonido Antonio Illán, encargado de la sonorización, y al fotógrafo Tomás Larrosa, que nos ha cedido gustosamente las imágenes que acompañan a esta crónica.

 

Tomajazz
Texto: © José Antonio García López, 2019
Fotografías:: © Tomás Larrosa, 2019