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Por Julián Ruesga Bono.

No sé cuando escuché por primera vez Kind of Blue. Seguramente a finales de los ’70 en la FM de la Voz del Guadalquivir de Sevilla. Entonces comprar un disco no era algo frecuente y algunas emisoras de radio, a falta de pelas para adquirir discos, eran el lugar para descubrir nuevas músicas. También era la posibilidad de escuchar discos no publicados en España y traídos del extranjero por los locutores. Tal vez, el disco, me lo prestó un amigo. No lo sé. No compré Kind of Blue hasta finales de los ’90, aprovechando una oferta –ya en edición digital y remasterizado. Sin embargo, escuchándolo ahora, cuando escribo estas notas, su música se me hace familiar y cercana, suena a mucho jazz ya oído. Es todo el jazz escuchado en decenas de discos. Evoca imágenes nocturnas y urbanas -la banda sonora de innumerables telefilmes y películas, de calles solitarias y lluvia sobre el asfalto mojado. También de escenas sensuales. Sí, me trae imágenes. Es lo que pasa con los medios, de pronto la música se convierte en la banda sonora de una colección de imágenes en la memoria –y volver a escucharla provoca la evocación de esas imágenes.

Los músicos que acompañaron a Miles Davis en la grabación están incluidos, desde hace mucho tiempo, en el Olimpo del jazz. Sobre todo John Coltrane y Bill Evans son mitos, junto a Davis, de la cultura moderna occidental. ¡Qué decir de Gil Evans! Sorprende saber que grabaron cada una de las cinco piezas incluidas en el disco de una sola toma y que surgieron de la improvisación. Davis apenas tenía un esbozo de los temas que pretendía grabar y les bastaron diez horas, repartidas en dos sesiones celebradas el 2 de marzo y el 22 de abril de 1959, para grabarlo. Yo tenía dos años. Entonces no jugaba ni al trompo.

Ahora, cuando la grabación cumple 60 años, se la celebra como el disco más importante de la historia del jazz y una de las grandes obras de la música occidental de todos los tiempos, con más de cuatro millones de copias vendidas desde su publicación en 1959.

Si, como alguien dijo, escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura, ninguna grabación ha inducido tanto a bailar sobre arquitectura como Kind of Blue, … y el baile va a continuar por mucho tiempo.

Tomajazz: © Julián Ruesga Bono, 2019.