image_pdfimage_print

tj_2012_07

El baterista Javier Carmona ha pasado una larga temporada residiendo y tocando por Londres. Fruto de esa estancia son varios discos publicados en el último año en el que aparece acompañando a músicos de la escena libre improvisada de la capital londinense. Pachi Tapiz lo entrevistó por correo electrónico.

PACHI TAPIZ: ¿Cómo fue que te decidiste ir a vivir a Inglaterra?

JAVIER CARMONA: En el año 2004 el proyecto Akafree, tras pasar por varias formaciones, se convirtió en un trío formado por Chefa Alonso al saxo soprano y composiciones, Jorge Frías al contrabajo y yo a la batería. Con esta formación hicimos conciertos por toda España agotando todas las posibilidades de tocar que se nos presentaban, que no eran muchas. Tras un par de años moviendo este proyecto, con un disco publicado por el sello gallego Xingra, conciertos por toda la península y una evolución musical considerable, llegamos a frustrarnos bastante con el panorama musical en España y decidimos probar suerte en Londres, que al fin y al cabo es una de las capitales mundiales de la música.

Fuimos a tocar a Londres y otras ciudades inglesas y tras esa pequeña gira decidimos volver para instalarnos y mover el proyecto por allí, aparte de, individualmente, buscar otros proyectos. Por otro lado, Londres siempre había sido una ciudad que me apetecía conocer más a fondo de lo que la conocía, así que llegué bastante predispuesto a disfrutarla.

Esto contestaría la pregunta, pero como la motivación más poderosa que tuvimos para irnos a Londres fue la frustración que nos producía la escena patria, creo que debo explicarme sobre este punto.

La escena musical española y más concretamente la de jazz, resulta muy poco receptiva (salvo honrosas excepciones) a proyectos que se salgan de unos cánones muy estandarizados, cánones que parecen obviar el importantísimo papel de la improvisación libre y la experimentación en la evolución del género que ‘protegen’.

El jazz es tan iconográfico que, desgraciadamente, se ha llegado a convertir en una especie de objeto fetichista, un estilo no sólo musical sino también visual y lleno de estereotipos. Se ha convertido al jazz en una estrella del pop… y nunca lo fué, al menos los que se lo inventaron y los que lo reinventan día a día no lo son.

En España parece que prevalece esta visión fetichista del jazz, parece que se desconoce o se obvia que aparte de lo ‘cool’ que puede ser, la música en sí es todo un universo artístico en continuo movimiento y que los que lo inventaron tuvieron siempre claro desde el principio que había que llevarlo a lugares cada vez más abiertos porque su elemento principal siempre fue la improvisación, el terreno en el que el artista se expresa con la libertad que le permita el marco musical… y más allá!…

Aquí parece que pensamos (exagero, lo sé, pero no muy excesivamente, me temo) que después del Be Bop llegó Pastorius y la cosa empezó a ser un puro ‘¡mira cómo toco!’… En las escuelas de jazz y en las jams puedes escuchar Swing ,Bop y Fusión y vas a ver a chavales y no tan chavales sudando la gota gorda intentando demostrar lo buenos que son técnicamente. Pero rara vez vas a escuchar a nadie tocar a Ornette (Coleman), (Anthony) Braxton, (Archie) Shepp, (Cecil) Taylor, (Don) Cherry, (The) Art Ensemble (Of Chicago), Sun Ra, (Albert) Ayler… ni a nadie sudando la gota gorda intentando buscar su más íntima expresividad musical. Estos nombres que he mencionado y que representan para mí una forma de entender el jazz y la música en general con la que me identifico (junto a muchos otros músicos, no sólo de jazz), son herederos directos de la tradición jazzística y representan un momento importantísimo en la historia del jazz y de la música en general. Pero aquí es como si no hubieran existido… ni ellos ni sus aportaciones a la música.

Con este ambiente general, resulta muy complicado prosperar mínimamente haciendo algo que se salga de lo que resulta ‘aceptable’ o ‘vendible’. No sólo pasa con la música. El extranjero está lleno de artistas, creadores e investigadores españoles que se sentían demasiado ‘estrechos’ en España. En general las disciplinas que tienen un carácter de experimentación, de cambio, de búsqueda tras los límites establecidos tienen poco apoyo y eco en España. Creo que es tan sencillo como que tras tantos años de vivir en la oscuridad, el inmovilismo y la opresión, en un régimen que nos ha dejado tocados en todos los ámbitos (social, cultural y político), nos hemos acostumbrado a pensar que ‘mejor lo malo conocido (y manido) que lo bueno por conocer’.

Pero parece que esto va cambiando poco a poco, no queda otra, la cultura y el arte se abren paso incluso en las peores circunstancias. Prueba de ello son publicaciones como ésta, que acogen todas las visiones y formas de entender el jazz, grupos que van surgiendo, músicos que cada vez exploran más estos territorios tan ‘temidos’… En realidad músicos siempre ha habido, artistas que están haciendo evolucionar la música o intentándolo siempre ha habido en España, y muy potentes. Pero es tal la barrera de conservadurismo con la que han tenido que brear, que parecen menos, y menos importantes. Que nadie se engañe, no faltan músicos interesantes en España, faltan oídos interesados. Esto lo tengo bien claro, especialmente desde que volví de Londres y me instalé en Barcelona, donde hay talento a raudales, pero se mueve de forma totalmente subterránea y creo que lo mismo ocurre en el resto de la península.


Olie Brice, Javier Carmona e Ingrid Laubrock

PACHI TAPIZ: ¿Te fue fácil acomodarte en la escena musical londinense?

JAVIER CARMONA: Durante los dos primeros años en Londres no daba crédito al movimiento musical que existe y a la receptividad que tienen tanto los músicos más jóvenes como los de la ‘vieja guardia’. Hay muchísimos músicos y en su mayoría se toman tan en serio la música que aprovechan cualquier ocasión para tocar con gente diferente, cosa necesaria para evolucionar. Por lo tanto desde el principio tuve la oportunidad de tocar con mucha gente, aunque la puerta realmente se me abrió de par en par cuando, a los pocos meses de llegar, me invitaron a formar parte de la London Improvisers Orchestra. Desde entonces empecé a conocer más y más músicos y a tocar con ellos, tanto en ensayos (tenía la suerte de poder ensayar en mi propia casa) como en conciertos o grabaciones.

Pronto empecé a consolidar proyectos diferentes al tiempo que seguía tocando con todos los músicos que podía, quedando para improvisar siempre que era posible y cualquiera que fuera la combinación de instrumentos. Esto me ha servido para entender mi instrumento desde un punto de vista mucho más amplio y a entender la música como un territorio de infinitas posibilidades tímbricas.

Estoy profundamente agradecido a los músicos que desde el primer momento me acogieron y me respetaron, los nombraría a todos y todas, pero la lista sería larguísima. Londres es cosmopolita como pocas ciudades y uno se siente pronto como en casa si encuentra el círculo que responde a sus inquietudes. Por otro lado hay tanta gente y la música tiene tanto peso cultural en la sociedad, que el círculo de músicos con los que me he movido y colaboro es realmente enorme y heterogéneo, a pesar de tratarse de unas músicas tan ‘marginales’ como la improvisación libre, la música experimental o el jazz más cercano al free.

PACHI TAPIZ: Si la comparas con las escenas que hay aquí (la de Barcelona, Madrid…), ¿cuáles son las principales diferencias que ves?—

Yo puedo hablar con cierto conocimiento de la escena londinense de impro libre y la de jazz (en su vertiente más ‘experimental’), que por cierto, están muy mezcladas y se retroalimentan. Casi que, juntas, forman una escena de música experimental especialmente enfocada en la improvisación y en ella caben músicos y formaciones de impro libre (en todas sus modalidades), noise , rock experimental, jazz, free jazz 

En realidad no es más que una consecuencia del eclecticismo que existe entre los propios músicos y el público que dan forma a la escena. Una consecuencia de una cultura musical realmente enorme en un país que ha generado tantos grandes artistas como formas de entender la música. Es verdaderamente impresionante ver la versatilidad de muchos músicos y de muchos aficionados.

Me impresionó especialmente porque me da la sensación de que aquí tendemos a los fanatismos de las etiquetas… con esto de que siempre llegamos un poco tarde a los movimiento artísticos (salvo cuando surgen aquí), parece como que los artistas que en un momento dado se definen o son definidos con una etiqueta, se agarran a ella como si fuera la única y verdadera y todo lo demás fuera ‘el enemigo’. Hay un cierto ‘provincianismo’ a nivel artístico y nuestros propios complejos nos llevan a aislarnos un poco en lugar de a compartir, colaborar y contrastar sin recelos. Aquí hay ‘puretas’ de la impro libre, del jazz, del free jazz , del noise , del minimalismo, de la música concreta… no sólo del flamenco. Y lo peor es que el puritanismo, aunque existe tanto entre los músicos como entre los aficionados, es entre los primeros donde se hace más flagrante y perjudicial.

Debo decir que esa diferencia con Londres la he sentido más en Madrid que en Barcelona. En Barna parece que hay menos complejos (aunque aún hay muchos) y la gente con la que estoy tocando y colaborando se mueve entre diferentes ‘estilos’ sin tanto escrúpulo. Para mí, no hay nada mejor que esto para que la música siga teniendo salud. Y no hablo de la tan manida ‘fusión’. Hablo más bien de versatilidad artística y genuino interés por la Música, con mayúsculas.

De todas formas hablar de ‘escenas’ tanto en Madrid como en Barcelona, especialmente si se comparan con Londres, es algo osado… pero dejará de serlo pronto, estoy seguro. Ya hay algunos lugares que apuestan por músicas más arriesgadas y cada vez se ve más inquietud y ganas de experimentar entre músicos y audiencia, surgiendo multitud de proyectos tan interesantes como arriesgados en los últimos años (sólo menciono unos pocos, pero hay mucho más):

En Barcelona la BIB, Duot, OME Acústic, el colectivo IBA o el sello Discordian. En Madrid Moon Dos, La Criatura o espacios como La Faena II y La Piscifactoría así como la programación regular de conciertos de improvisación que organiza la asociación Musicalibre en la Taberna Alabanda o la que organiza Wade Matthews en la Sala Cruce y por supuesto el festival Hurta Cordel que organiza Musicalibre. En Málaga tenemos el FIL Málaga (que organizo junto a Tsukiko Amakawa y Rosa Aledo), el colectivo Xpontaneux o los diferentes proyectos de músicos como Markus Breuss o Tsukiko. En Murcia está Guillermo Torres organizando cosas muy interesantes. En Valencia La Orquesta del Caballo Ganador y Fernando Junquera y otra gente moviendo cosas. En Galicia cada vez hay más movimiento alrededor de la improvisación gracias a gente como Luis Alberto Rodríguez Legido, Patxi Valera o Pablo Rega que junto a otros músicos formaron la orquesta OMEGA… hay, aunque cueste encontrarlos, gente con talento, con ideas y con ganas de hacer que la música siga en movimiento y no se estanque. Insisto, hay más ejemplos, sólo he mencionado unos pocos.

En Barcelona he tenido la suerte y el inmenso placer entrar a formar parte de la Banda d’Improvisadors de Barcelona, con la que recientemente grabamos un disco aún por publicar con Agustí Fernández como invitado. Esta orquesta, como la orquesta FOCO en Madrid, la OMEGA en Galicia o la Entenguerengue en Sevilla, demuestran que algo está cambiando con respecto a la improvisación libre en este país. Ya no es el pequeño terrenito donde se movían cuatro gatos que, además, andaban algo peleados entre sí. Está ocurriendo lo que tiene que ocurrir y es que la propia filosofía de la música está permitiendo que salga del encostramiento algo endogámico en que se parecía estar metiendo en nuestro país. Cada vez más músicos jóvenes y no tanto se acercan a un terreno que va creciendo con su llegada.

También en Barcelona he podido formar varios proyectos muy interesantes, como el trío de improvisación libre Bruitage (junto a Tom Chant y Pablo Rega) o el cuarteto de mambos reptilianos experimentales Reptilian Mambo (junto a Andrés Rojas, Alfonso Muñoz y Vasco Trilla).

 

PACHI TAPIZ: Por una parte, se habla del carácter de los ingleses, más bien frío y opuesto al mediterráneo, pero da la impresión de que en lo musical son mucho más abiertos y receptivos. Y no te lo comento únicamente por tus últimos discos, sino también por que si no me equivoco has aparecido en varias grabaciones del sello Psi Recordings de Evan Parker.

JAVIER CARMONA: Como te comentaba, la cultura musical en Inglaterra es realmente enorme y se nutre de tantísimos géneros y estilos que lo normal es encontrar músicos eclécticos y abiertos a probar cosas nuevas. De hecho, me atrevería a decir que de alguna forma están tan de vuelta de todo, que buscan cosas nuevas con auténtica pasión. A todos los niveles; desde audiencias que asisten a conciertos de muy diferentes estilos por pura curiosidad musical a músicos que aunque sean los ‘inventores’ de un género siguen buscando nuevas voces y formas de entender la música que les hagan seguir evolucionando.

Pero no sólo los músicos más veteranos tienen esta inquietud, es un hecho que se puede sentir también entre músicos más jóvenes. Entre los proyectos en los que he participado y participo hay una gran variedad de estilos y de propuestas tanto compositivas como de formación, aunque todos ellos cuentan con la improvisación como herramienta central:

El Alexander Hawkins Ensemble (Alexander Hawkins -piano y composiciones-, Hannah Marshall –violonchelo-, Otto Fischer –guitarra-, Orphy Robinson – steel drum y marimba- y Dominic Lash -contrabajo) es un proyecto que combina composición e improvisación libre a partes iguales, con temas de Alex que sirven de contexto a las improvisaciones grupales. Con un sabor claramente jazzístico, pero que se complementa con la aportación individual de seis músicos de muy distintas trayectorias. Recientemente ha salido un disco en Babel ( All There, Ever Out ) y hace un par de años se publicó el primer disco en FMR (No Now Is So ).

Rachel Musson Skein (Rachel Musson -saxo y composiciones-, Alcyona Mick – piano-, Will Collier – contrabajo- y Josh Morrison -batería) es un proyecto de la saxofonista Rachel Musson, muy jazzístico pero que busca un cierto nivel de libertad e improvisación libre ya desde su formación (cuarteto clásico que deja de serlo al usar dos baterías). En 2010 se publico el primer disco ( Flight Line ) en el sello F-IRE.

VOLE es un trío que formé junto al trompetista Roland Ramanan (que también formó el Roland Ramanan Tentet) y el guitarrista italiano Roberto Sassi. Este proyecto tiene un espíritu totalmente ‘rock’ aunque combina complejas composiciones y arreglos con pasajes de libre improvisación. Desafortunadamente, al dejar Londres este proyecto tuve que dejarlo por ser muy exigente en cuanto a ensayos, así que ahora son un (pedazo de) cuarteto con Alex Hawkins al Hammond y Tom Greenhalgh a la batería. Pero afortunadamente quedó testimonio de la música que hacíamos como trío en un disco que va a salir próximamente en el sello Babel.

Dominic Lash’ Quartet (Dominic Lash al contrabajao y composiciones, Alexander Hawkins al piano y Ricardo Tejero al saxo y clarinete) es un proyecto muy jazzístico, con temas de Dominic y que explora los territorios más free del jazz. Recientemente hemos hecho una pequeña gira por España, tocando en Barcelona, Huesca y Madrid.

Estos serían proyectos en los que he participado que se mueven entre la composición (en diferentes ámbitos estilísticos) y la improvisación libre con toda naturalidad, aunque también tengo proyectos como Catatumbo, Perrochimp (dúo junto al electrónico costarricense Federico Reuben) o un dúo con Mark Hanslip, que se basan totalmente en la improvisación libre. Este último proyecto junto a Mark Hanslip es una apuesta de los dos por buscar un lenguaje común a través de la improvisación libre. Un dúo en el que hemos trabajado mucho, tanto en conciertos como en ensayos y que pretende explorar la improvisación libre dentro de un concepto de búsqueda de resonancia entre instrumentos, no sólo una resonancia física sino también de lenguajes tan diferentes como el rítmico y el melódico. Recientemente se ha publicado nuestro primer disco (Dosados ) en el sello Babel.

Durante los años que he vivido en Londres y aún cuando viajo allí, he tenido y sigo teniendo la suerte de tocar con mucha gente que estuvo allí cuando esto de la impro libre comenzó a definirse como ‘género’. La gente que se empeñó en que aquello era tan legítimo como la música compuesta y se arriesgaron a dedicarse a ella a pesar de que se les tachara de ‘caraduras que no saben tocar y por eso hacen ruido’. El mismo riesgo que corrieron los primeros artistas (de cualquier otra disciplina) que usaron la abstracción y en muchos casos la improvisación como herramienta de creación.

Gente como Terry Day, John Russell, Philipp Wachsmann, Eddie Prevost, Neil Metcalfe, Lol Coxhill, Veryan Weston, Steve Beresford, Marcio Mattos, Maggie Nichols, y muchos otros y otras son los que estaban allí cuando la cosa empezó a cuajar, en paralelo a una apertura cada vez mayor hacia la improvisación como herramienta musical que se producía en la llamada ‘música culta’ (Cage, Cardew y su Scratch Orchestra…). Y siguen ahí procurando que siga cuajando y creciendo a base de probar cosas nuevas, nuevas combinaciones, de dar espacio y acoger a las nuevas voces que pueden también hacerles seguir creciendo como músicos. Quieren seguir creciendo y dejar que otros crezcan, algo que desde aquí nos puede parecer muy generoso (y lo es) pero que más allá de la pura generosidad, realmente responde al propio carácter de la forma de hacer música que aman; siempre abierta a explorar nuevos territorios.

Ya que me comentas sobre Evan Parker especificamente, te puedo decir que es un músico tan inquieto como único en su forma de tocar y entender la música. Tuve el placer de tocar como miembro de su cuarteto (siempre cambiante) junto a Steve Beresford al piano y Dominic Lash al contrabajo en un concierto en el Vortex. Evan me llamó porque quería probar cómo sonaba esa formación y fue todo un placer sentir su respeto e interés por mi forma de tocar.

También hace una gran labor co-organizando el festival Freedom of the City, que reúne no sólo a los grandes nombres sino también a los músicos ‘menos reconocidos’, en una celebración de la música improvisada como punto de encuentro entre improvisadores de toda índole. Las grabaciones en Psi a las que te refieres son con la London Improvisers Orchestra, que él también ayuda a coordinar y de la que forma parte siempre que tiene ocasión.

En una de estas grabaciones (LIO, LEO, LEON) que se hizo durante el festival Freedom of the City, la orquesta tiene como invitados a Wadada Leo Smith, Louis Moholo y Leon Michener (un nombre muy a tener en cuenta, pianista muy joven pero absolutamente extraordinario). Fue un concierto muy especial para mi, tenía a mi derecha a Louis Moholo, a mi izquierda a Tony Marsh y detrás de mi oreja a Wadada soplando con ese sonido tan increible que tiene, aparte de el resto de músicos de la orquesta, todos magníficos improvisadores. Y por más que estuviera entre algunos de mis ‘ídolos’, la sensación siempre es como de estar en casa entre amigos, amigos que tienen un objetivo común, hacer buena música más allá de egos y categorías.

Por cierto, ya que le he nombrado, querría aprovechar para recordar a Tony Marsh, recientemente fallecido, y que fue uno de los músicos que más me han inspirado tanto por su forma de tocar como por su forma de entender la música. Fue generoso conmigo, tratandome como un igual en los proyectos que compartimos (LIO y el Roland Ramanan Tentet) y demostrandome que la juventud y la pasión por lo que uno ama no se desgastan si uno decide mantenerlas fuertes en su espíritu. Tony no ha recibido todo el reconocimiento que merece e invito a quien siga leyendo esto a que busque sus grabaciones, videos etc. para descubrir (si todavía no conoce) a un músico de una honestidad artística y una sensibilidad y energía poderosísimas. One more time Tony , GRACIAS.

 

PACHI TAPIZ: Una curiosidad: ¿por qué elegisteis “Catatumbo” al nombre para el trío con Ingrid Laubrock?

JAVIER CARMONA: En principio pensamos en llamarlo por nuestros apellidos + Trio, pero Ingrid prefería que el proyecto tuviera un nombre propio ya que no quería que se entendiese como ‘su trío’ por aquello de ser la saxofonista, sino como un proyecto común en el que los tres tuviéramos el mismo peso, ya que al fin y al cabo se trata de impro libre y no de temas de Ingrid. Así que en el proceso de buscar nombre, yo recordé que una amiga me había contado que en su viaje a Venezuela tuvo ocasión de ver el relámpago del lago Catatumbo en acción y que me había fascinado tanto el fenómeno, que investigué un poco sobre ello para saber porqué se producía. El caso es que es un fenómeno de lo más complejo, en que están involucrados el agua, la tierra, el aire y da como resultado la electricidad.

De alguna manera, al pensar en el trío que formamos Ingrid, Olie y yo, me dio por relacionar el fenómeno del rayo que se ‘autogenera’, cuando los elementos se combinan de la forma adecuada, con la energía musical (para mi muy muy especial) que generamos con este trío, formado por individuos muy dispares y al mismo tiempo cercanos. Somos amigos y nos gustamos y respetamos mucho mutuamente en el ámbito musical y eso creo que se nota en la música que hacemos. Cuando les sugerí a Ingrid y a Olie la posibilidad usar el nombre ‘Catatumbo’ y les expliqué en qué consistía el fenómeno, les gustó mucho la idea y quedó bautizado el trío. Creo que también la sonoridad algo exótica para ellos del nombre les acabó de convencer.

Ya que estoy hablando de este trío, aprovecho para mencionar que el disco ha sido publicado recientemente en una edición de lujo en vinilo más CD, con un trabajo artístico impresionante por parte de Jethro Brice. Tuvimos un concierto de presentación el día 21 de Mayo en Londres, en el Vortex, pero yo no pude hacerlo debido a asuntos personales. El concierto siguió programado e Ingrid y Olie tocaron a dúo el primer pase y a trío con Mark Sanders (no puedo pensar en un sustituto mejor, por eso se lo propuse a ellos) el segundo.

PACHI TAPIZ: Una de las principales dificultades a la hora de presentar proyectos de improvisación libre o de free es que no hay muchos locales en los que hacerlo. Mencionabas algunos, pero parecen muy pocos cuando hablamos de grandes ciudades como Madrid y Barcelona. ¿Cómo es esta escena en Londres en cuanto a este tipo de locales? Me imagino que tal y como sucede en Barcelona (en Madrid no lo tengo muy claro), los domicilios particulares tendrán un papel muy importante.

JAVIER CARMONA: Pues la verdad es que no conozco muchas programaciones en domicilios particulares en Londres, por no decir ninguna. En alguna fiesta-concierto sí que he estado pero lo común allí es usar los pubs para programar regularmente. En Barcelona sin embargo Pablo Rega organiza algunos conciertos en su casa y creo que no es el único.

En Londres y en general en Inglaterra los pubs suelen tener un espacio aparte para conciertos, reuniones privadas, fiestas, tipo salón de actos. Afortunadamente parece que los dueños son muy flexibles a la hora de aceptar diferentes propuestas de eventos a realizar allí y algunos de ellos dan cierta confianza a programaciones de impro que se quedan con un par de días al mes o uno por semana para programar sus conciertos. También sitios como el Vortex o Cafe Oto dan cabida a gran cantidad de conciertos de impro y a algunas programaciones regulares. Los programadores suelen ser improvisadores que se aventuran a organizar los conciertos por amor al arte. Gente como Hugh Metcalf (Klinkers), Alan Wilkinson (Flim Flam), Sybil Madrigal (Boat Ting), John Russell (Mopomoso), Noel Taylor (Luna Fringe) o más recientemente músicos como Hannah Marshall, Alison Blunt o Daniel Thompson (entre otros) están organizando conciertos en la iglesia de Shoreditch y otros espacios. El uso de iglesias para conciertos, incluidos los de impro, es algo común allí y que a un españolito como yo le sigue impresionando, en el mejor de los sentidos.

Hay que tener en cuenta que Londres es enorme y también lo es la cantidad de músicos, así que proporcionalmente no es mucho más lo que hay en Londres que lo que hay en otras ciudades. Pero quizás lo que comentaba sobre lo hospitalaria que es la escena allí, influya en la sensación de que se mueven más cosas que en otros sitios, pero en cualquier caso, como decía antes, en los últimos años la cosa ha crecido por aquí, no sólo en Madrid o Barcelona, sino también en otras ciudades.

 

PACHI TAPIZ: Situado ahora mismo en España, ¿en qué proyectos estás involucrado?

JAVIER CARMONA: Recientemente me he mudado a Málaga, tras un año en Barcelona. Aquí tengo un dúo con la pianista Tsukiko Amakawa que queremos mover tras un par de años de parón. Ya he mencionado otros proyectos como la BIB, Bruitage o Reptilian Mambo en Barcelona. También formo parte de una pequeña compañía de danza (como músico) formada por las bailarinas Rosa Aledo y Saija Lehtola y yo mismo, Kicking Louise & Co. Este proyecto lo hemos movido por Inglaterra, Chipre, Francia y el año pasado estuvimos trabajando durante el FIL Málaga, aunque está un poco en pausa ya que Saija vive en Finlandia y eso dificulta el crear y mover nuevas piezas. Pero es un proyecto muy querido por los tres y que esperamos poder reactivar muy pronto.

Mantengo también los proyectos ‘Ingleses’ que he mencionado antes y es posible que pronto haga una pequeña gira por España acompañando a un magnífico trío que se ha formado recientemente en Londres con Daniel Thompson (guitarra), Benedict Taylor (viola) y Alex Ward (clarinete). Me han comentado hace poco que quieren venir por aquí y que les acompañe con la percusión. Los tres son músicos con los que he tocado bastante y creo que puede ser un cuarteto verdaderamente especial. Ya os informaré cuando se vayan confirmando cosas.

Aunque no tenemos fecha confirmada todavía, alrededor de noviembre se celebrará la cuarta edición del FIL Málaga. A pesar de no haber podido encontrar ningún tipo de patrocinio o subvención (una vez más), queremos mantener el festival aunque sea de un modo modesto, porque creemos que es muy refrescante e interesante para la escena, tanto en Andalucía como en el resto de España.

 

PACHI TAPIZ: Por otro lado, una pregunta de denominación: ¿qué prefieres que te digan, baterista o percusionista?

JAVIER CARMONA: Me da igual, la verdad… lo de percusionista me quedó creo que porque en Londres solía tocar sin bombo ni charles en muchas ocasiones, pero no tanto por preferencia sino por supervivencia de mi espalda, que ha sufrido y sufre las consecuencias de no tener carnet de conducir.

La verdad es que mi principal aprendizaje o mi verdadera introducción a la batería la hice con Fernando Marconi, un fantástico percusionista brasileño que me dio clases en Madrid durante unos años cuando empezaba. Siendo él percusionista y yo queriendo aprender batería (además de percusión), trabajamos la batería como un set de percusión (lo que es) y de alguna manera siempre me he sentido cómodo en un terreno intermedio, usando elementos de percusión que sustituyen elementos de la batería o la complementan.

En percusión, la cantidad de instrumentos que puedes usar es enorme y las combinaciones tímbricas son ilimitadas. La batería no es más que un resultado de esta cualidad que tiene la percusión. Alguien necesitó combinar elementos de percusión de una manera concreta para responder a una música concreta, pero no deja de ser un set de percusión. Por otro lado, los elementos de una batería han sido y son de lo más variopinto y por lo tanto sus técnicas también lo son.

PACHI TAPIZ: Para terminar, quería pedirte nombres, influencias, pistas de más bateristas y músicos que los lectores de tomajazz no deberían perderse… y si lo hacen ¡peor para ellos!

JAVIER CARMONA: Son demasiados como para nombrarlos a todos y sería injusto nombrar a unos pocos. Todos los músicos que he mencionado hasta ahora me han influido en positivo y creo que todos ellos deben ser conocidos para cualquier amante de la música. En realidad no sabría decir quién me ha influido más… creo que en realidad las mayores influencias que he tenido han sido los músicos con los que he tocado, por encima de los que solamente he escuchado, ya que su influencia va más allá de la música. Pero también pienso que se aprende tanto tocando como escuchando, y cuanto más variado, mejor.

Recomiendo a los lectores que se atrevan, que escuchen todo tipo de música y que vayan a la mayor cantidad de conciertos que puedan.

Creo que lo mejor que puedo hacer es facilitar los enlaces a información online sobre los músicos, proyectos y espacios que he mencionado (aunque desafortunadamente no todos tienen o no los he encontrado) y con eso los lectores ya tienen tarea.

© Texto: Pachi Tapiz, 2012
Fotografías de Javier Carmona en Juan Sebastián Bar de Huesca © Jesús Moreno, 2012

Deja tu comentario: ¡gracias!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.