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Por Juan Antonio Serrano Cervantes (texto) y José Luis Luna Rocafort (imágenes).

XXXI Eivissa Jazz

  • Fecha: 5 de septiembre de 2019. 21:30
  • Lugar: Baluard de Sta. Llúcia. Eivissa / Ibiza
  • Grupos:
    Miryam Latrece
    Miryam Latrece (voz)
    Pablo Martín Caminero (contrabajo)
    Michael Olivera (batería)
    Marco Mezquida (piano)
    Eivissa Jazz Experience Sextet
    Abe Rábade (dirección musical y piano)
    Pablo Martín Caminero (contrabajo)
    Joan Carles Marí Tur (batería)
    Enrique Rodríguez Enriquito (trompeta)
    Dani Pérez (guitarra)
    Germán Díaz (zanfona)

La tarde del jueves 5 de septiembre tuvo lugar una de las actividades complementarias al festival en la escuela de música Cas Musicaires, una master class a cargo de José Carra con un sugerente título: “De la voz individual al discurso colectivo”. Dirigida a músicos ya con cierto bagaje, el pianista explicó entre otros aspectos cómo abordar el trío de jazz cuando se ha tocado antes en solitario, “con sus trucos y entresijos”.

Por la noche los conciertos se trasladaron al escenario “grande”, uno de los baluartes de la muralla renacentista con una vista privilegiada del puerto y la catedral. Un año más José Miguel López (de Radio 3) ejerce de presentador y una semana antes de la edición 2020 emitirá los conciertos de este año en su programa “Discópolis”.

Myriam Latrece

Myriam Latrece

Quien viera el cartel de la edición 2019 de Eivissa Jazz y no conociera de nada a Miryam Latrece seguramente acudiría entusiasmado de todas maneras al ver los músicos que la acompañaban. Pablo Martín Caminero dejó un buen recuerdo el año pasado con su grupo del que formaba parte Michael Olivera (Micha para los amigos), y qué decir de Marco Mezquida, genial en todo lo que emprende, ya sea con los daneses Jesper Bodilsen y Martin Maretti Andersen, con el grupo MAP (Mezquida, Aurignac, Prats), en trío con Chicuelo y Paco de Mode, en su recreación de la música de Maurice Ravel, viéndole en solitario (escuchen Òrrius concert o Live at Palau, autoeditados ambos, 2018), a dúo con Silvia Pérez Cruz, o sin ir más lejos, acompañando a Miryam Latrece esta noche, y seguro que me dejo algo en el tintero. Si a los tres músicos de esta noche añadimos a una buena cantante como Miryam Latrece, la ecuación nos da como resultado una propuesta de gran calidad. Si además los arreglos están hechos con buen gusto (de los cuatro que subieron al escenario y David Sancho) entenderemos que se ganaran al público desde el primer momento.

Miryam Latrece

Miryam Latrece

Pablo Martín Caminero

Pablo Martín Caminero

Michael Olivera

Michael Olivera

Marco Mezquida

Marco Mezquida

Las canciones que interpretaron forman parte de su disco Quiero cantarte (Little Red Corvette Records, 2019). Comenzaron con “Meditación”, relajados, bien instrumentalmente y con la sugerente voz de la joven cantante madrileña, muy expresiva, principalmente con brazos y manos, ya fuera moviéndolos o agarrando la falda de su blanco vestido. Magia al piano es lo que nos ofreció Marco Mezquida en “Drume negrita”, para a continuación pedir Latrece la participación del público “por algo el disco se llama Quiero cantarte”; comenzó el juego de “ella canta, público responde”, y hasta se atrevió a bromear con alguna amiga que acertó a ver: “Nerea, te estoy viendo”. Las bromas volverían más tarde, de momento el concierto siguió con “Todo es de color”, de Lole y Manuel; gran versión llena de sentimiento, bien Pablo M. Caminero con el contrabajo al arco, un tema muy intenso, con cierto deje sureño de la cantante y terminando de forma casi solemne con Michael Olivera golpeando un platillo que sostenía con una mano casi como si hiciera una ofrenda a alguna diosa de la antigüedad. Cambio de registro en “Jogral”, del brasileño Djavan, aquí cantando en portugués, con buen solo de contrabajo y el grupo llevando la canción a su terreno, lejos de postales brasileñas. “Oh Vida” es un bolero de la época del filin popularizado por Benny Moré y en el que vimos a Michael Olivera jugueteando con las baquetas y golpeando con la zona de agarre de las mismas. Continuaron con “Maça”, también de Djavan, para llegar quizás al momento cumbre de la actuación: Marco Mezquida manipulando las cuerdas del piano con la mano izquierda como tanto le gusta hacer mientras tocaba las teclas con la derecha en un preludio que no acertábamos a reconocer, hasta que poco a poco fue apareciendo la reconocible melodía de “Mediterráneo”, la obra maestra de J. M. Serrat aquí en una extraordinaria versión más pausada que la original, muy cálida, buena parte de la canción fue un dúo entre Latrece y Mezquida para ir ganando intensidad según se acercaba el final, no sin antes improvisar y salirse de la letra original con la participación del público.

Miryam Latrece y Michael Olivera

Miryam Latrece y Michael Olivera

Otra vez llegó el momento de bromear cuando la simpática Miryam preguntó a los músicos si la siguiente era “la última” o “la última, última”; parece ser que en sus actuaciones dan a elegir al público entre dos canciones pero esta vez no pudo ser por limitaciones horarias, así que directamente se lanzaron a por la canción que suele ganar, nada menos que la “La leyenda del tiempo”, con muchas variaciones al comienzo, y como en “Mediterráneo” un ritmo más pausado para ir ganando en intensidad, volvimos a ver a Olivera con el platillo en la mano además de otro buen solo de Pablo M. Caminero y antes de ello una parte a dúo con la cantante. Terminaron con una canción que no aparece en el disco “Basta de nostalgia”. Un aperitivo a la altura de lo que vendría después, una Experience que quedará como uno de los hitos del festival.

Miryam Latrece

Miryam Latrece

La historia de la Eivissa Jazz Experience comenzó en 2006 como una idea del director artístico de aquella etapa del festival, Juan García Merayo; se trataba de que Abe Rábade reuniera a músicos diferentes cada año con la única condición de que hubieran tocado previamente aquí; cada músico aporta uno o varios temas según su número (han pasado desde dúos hasta septetos que en un par de temas se ampliaron a octeto) y solo realizan un ensayo la noche anterior al concierto; siempre se han salvado los muebles y varias noches han sido antológicas. A ello se une el ver a formaciones únicas que difícilmente se repetirán.

Abe Rábade

Abe Rábade

Joan Carles Marí

Joan Carles Marí

Enriquito

Enriquito

Dani Pérez

Dani Pérez

Germán Díaz

Germán Díaz

Este año la Eivissa Jazz Experience se presentaba con una peculiaridad, la zanfona (zampoña, zanfoña o vihuela de rueda entre otros nombres), que como creo recordar nos había contado Germán Díaz cuando estuvo en 2011 con Oh Trio, “te pasas media vida afinándola y la otra media tocándola desafinada”. Se trata de un instrumento que podríamos definir como un “violín mecánico” donde las cuerdas no son frotadas por un arco sino por una rueda accionada por una manivela con la mano derecha, mientras la izquierda maneja un teclado con distintas posibilidades; no voy a hablar de pánico, pero sí de cierta prevención ante cómo iba a responder un instrumento como éste integrado en un sexteto de jazz, existía el peligro de que su sonoridad arrasara con los demás, pero no fue así.

De inicio, el tema propuesto por Abe Rábade, “Epílogo”, basado en una línea de bajo ostinato utilizado en el carnaval de un pueblo de Orense, Viana do Bolo; a mí me pareció que estuvieron rozando el abismo pero sin llegar a caer, que es de lo que se trata, y supieron salir airosos del tema en cuestión en una noche que se prestaba a la experimentación, como veríamos en el siguiente tema que era el elegido por Joan Carles Marí, el clásico “Moon River”, de Henry Mancini pensado para tocar por seguidillas pero que en el ensayo decidieron cambiar a un ritmo de soleá por bulerías; empezó el batería ibicenco con el bombo como punto de atención para abordar Enriquito la melodía principal y hacerlo luego Dani Pérez con la guitarra (la misma Klein que lució en 2016 con Gorka Benítez y David Xirgu), protagonismo luego para el piano y le llegó el turno de tocar la melodía a Germán Díaz con la zanfona para acabar Rábade con un toque exquisito. Era el turno del tema presentado por Germán Díaz, pero antes nos dio una breve explicación del instrumento y su historia; “Guarda la rama” es un baile corrido tradicional de Castilla y León, con un solo de zanfona lleno de expresividad, encajando perfectamente con el grupo y terminando con una improvisación colectiva.

Reacción de Abe a los comentarios de Pablo

Reacción de Abe a los comentarios de Pablo

Pablo Martín Caminero

Pablo Martín Caminero

Turno para Dani Pérez y un blues compuesto expresamente para la ocasión, “Eivissa Waltz”; buen solo del guitarrista y muy bien cómo se conjuntaron los sonidos de la trompeta de Enriquito con la zanfona, al igual que J. C. Marí con la batería. Momento ahora para que Pablo Martín Caminero mostrara su cara más humorística aludiendo a lo que nos había explicado antes sobre la zanfona Germán Díaz: “es todo inventado”, entre otras bromas, y turno para el tema presentado por el contrabajista vitoriano: “La rosa enflorece” junto a la nana popular vasca “Loa loa”; siguieron las bromas: ¿Cómo empezábamos? Pues empezaron con un solo de contrabajo para luego tocar la melodía principal zanfona y trompeta acompañados ligeramente por piano, batería y guitarra, para recuperar la melodía el contrabajo tocado con arco; “La rosa enflorece”, también conocida como “Los bilbilicos” (Los ruiseñores), es una canción que está en los primeros puestos de la lista de éxitos de la música sefardí por méritos propios, extraordinaria su belleza y melancolía. Cambio total de registro en “La verbena”, tema elegido por el trompetista de Puertollano con palmas del público, trompeta, buen solo de guitarra y luego de zanfona para acabar todo el grupo con un toque muy flamenco.

Terminaron con “O Gloriosa Domina”, himno mozárabe del siglo VIII arreglado por Pablo M. Caminero; comenzando la zanfona y el contrabajo con arco todavía tocando la melodía medieval para pasar el turno a guitarra, trompeta y piano mientras Joan Carles Marí ejercía de perfecto motor; juntos levantaron un tema con más de mil años y lo colocaron en el mapa del jazz; como muy bien definiría José Miguel López ya acabado el concierto, “jazz visigótico”. Acabábamos de asistir a una de las mejores ediciones de la Experience por imaginativa y arriesgada.

A los insaciables les quedaba la jam de “Sa Qüestió”, todavía com miembros del trío de José Carra, Arturo Pueyo, Vicent Tur y varios más que sería largo enumerar.

Fotografías: © José Luis Luna Rocafort, 2019
Texto:© Juan Antonio Serrano Cervantes, 2019