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Por José Antonio García López.

  • Fecha: 28 de septiembre de 2019.
  • Lugar: Jazzazza Jazz Club.
  • Grupo:
    Paco Torregrosa Quartet.
    Paco Torregrosa: saxo alto.
    Eduard Marquina: piano.
    Jaume Guerra: contrabajo.
    Pablo Soriano: batería.

La cantera de músicos en la escena jazzística de nuestro país sigue dándonos, para bien, sus gratas sorpresas. En el caso del saxofonista y compositor alicantino Paco Torregrosa, el esfuerzo y el ingenio le han acompañado en una trayectoria musical ascendente, que le ha llevado a codearse, desde hace algún tiempo, con lo más relevante del jazz nacional (Perico Sambeat, Voro García o Ramón Cardo) e internacional (John O’Gallagher, Mike Williams, Andrew Bain). En su formación cuenta, además, con varias masterclass dirigidas por George Colligan, Gilad Hekselman, Bruce Barth y Eddie Henderson, entre otros). Estos antecedentes, y su primer EP llamado Introducing (2018) le afianzan para ocupar un espacio merecido en el jazz actual. Un músico a tener en cuenta, que dará mucho que hablar durante los próximos años. Torregrosa visitó el club Jazzazza en formación de cuarteto, acompañado por Eduard Marquina en el piano, Jaume Guerra al contrabajo y Pablo Soriano a la batería, otros tres músicos adelantados de su generación.

Con un repertorio basado en composiciones originales y de otros músicos admirados por el saxofonista, comenzaron el primer set de la sesión encabezada por “Luso” (Perico Sambeat) una partitura relajada a tempo de vals que tuvo una primera y breve incursión del pianista, dejando al saxofonista un gran abanico improvisatorio, rico y más extenso. “Dana” (Paco Torregrosa) fue aportando animosidad a un concierto que acababa de dar sus primeros pasos. Tras la introducción del tema, fue el saxofonista el encargado de dar rienda a un solo bien medido y planteado, delegando al pianista el resto de la pieza, antes de la exposición final. La balada “Ace” (Walter Smith III & Matthew Stevens) creó un ambiente plácido y nostálgico desde los primeros compases de la exposición, realizada, en una primera vuelta, por Marquina y Torregrosa, para dar paso a un solo de contrabajo de Jaume Guerra, y otros sugerentes desarrollos del saxofonista y del pianista, con delicados fraseos. Para cerrar este pase, el grupo interpretó “A la luz” (Voro García) una pieza con ritmos cambiantes, contundente y dinámica, introducida por la sección rítmica. La improvisación de Torregrosa caminó sobre la base del ritmo latino para después dar paso a un swing rápido, resuelta con fraseos bien articulados y fluidos. Marquina no quedó a la zaga, creando su espacio en otro solo con ágiles movimientos sobre el teclado del piano. El baterista Pablo Soriano, terminaba las ruedas de improvisaciones con una enérgica muestra de su instrumento.

El segundo set comenzó con “No te aguanto más” (Perico Sambeat) un tema a ritmo de funky, en el que Marquina y Torregrosa nos ofrecieron sus fraseos más frescos y entusiastas. Otra muestra de la faceta compositiva del líder, y su gusto por los ritmos latinos, llegó con una pieza titulada “La plata”. El saxofonista destacó aquí con un espléndido solo, tanto en elocuencia como en extensión, abrigado por los arreglos del pianista y los compases rítmicos del contrabajo y la batería. Marquina y Guerra, tuvieron también su espacio como solistas en unas esmeradas y sugerentes improvisaciones. La preciosa melodía de la nana de flamenco “Nido del aire” (Perico Sambeat) puso en un clima de éxtasis a la silenciosa audiencia. El particular sonido del saxo alto de Torregrosa, envolvente, cálido y nítido, dio a la pieza un aura solemne y de embrujo. La exposición del saxofonista dio salida al turno de improvisación del contrabajista, idílico y comedido en sus fraseos, para, acto seguido, retomar de nuevo su rol como solista principal, desgranando las notas de su saxofón en un momento de inspiración y emotividad. El cuarteto varió a un estilo de jazz contemporáneo con “Mark Time” (Kenny Wheeler) que introdujo Torregrosa en solitario. El elegante y sustancioso groove creado por el grupo marcó toda la pieza, en la que navegaron los flexibles, y a veces intensos, solos de Marquina. Fue el saxofonista el encargado de llevar el tema a su máxima expresión e intensidad, con otro ejemplo de su poderoso lenguaje y sonido. En los tiempos rápidos es donde los músicos muestran también sus capacidades, y el nivel musical en el que cada uno se encuentra, como en el tema “Compersión” (Sambeat) una partitura vertiginosa, en la que los solistas se manejaron resueltos, ofreciendo lo mejor de sí mismos. Generosos y complacidos por los aplausos del público, finalizaron la sesión con el blues “Tenor Madness” (Sonny Rollins) conformando una apoteósica despedida del grupo.

Salí del club Jazzazza con una buena impresión de lo acontecido, con la idea de un futuro esperanzador para el jazz y la satisfacción de haber conocido a unos músicos decididos, que respetan las tradiciones del género, y trabajan la música con conceptos innovadores. Les deseo lo mejor para sus próximos proyectos.

Tomajazz:
Texto: © José Antonio García López, 2019
Fotografías: © Jazzazza Jazz Club, 2019