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Por Txomin Dambo.

  • Fecha: 24 de octubre de 2019.
  • Lugar: Jimmy Glass Jazz Bar, Valencia.
  • Grupo:
    Greg Ward’s Rogue Parade
    Greg Ward: saxo alto
    Dave Miller: guitarra
    Matt Gold: guitarra
    Zach Lover: contrabajo y bajo eléctrico
    Quin Kirchner: batería

Al llegar por la calle Baja me encuentro con que en la puerta del Jimmy Glass ya se acumulan algunos corrillos de aficionados. Cuando llego compruebo que todos están hablando maravillas del nuevo disco de Greg Ward. ¡Dos guitarras, dos! Es lo más comentado.

El hecho de que los aficionados lleguen al concierto con el disco escuchado me reconforta con la humanidad, pero también me entristece que no se lo hayan comprado, aunque sé que muchos lo harán después del concierto.

Greg Ward formó parte de bandas como Tortoise, Profuse73, Lupe Fiasco, William Parker o Macaya McCraven.

Consiguió notoriedad en 2016 con un disco publicado por Greenleaf Music llamado Touch My Beloved’s Thought. Homenaje a The Black Saint and the Sinner Lady de 1963 de Charles Mingus, y a Bird and Pres de 1952.

El disco nació tras un proyecto de 2015 realizado junto al coreógrafo Onye Ozuzu para crear una actuación sobre el disco de Charles Mingus que incluyó una representación en danza, tal y como se hizo originalmente en su momento. Se presentó en Chicago y en Nueva York.

Ahora llega al Jimmy Glass a presentar su último trabajo Stomping From Greenwood, también en Greenleaf Music, basado en sus vivencias urbanitas en Chicago.

Comienzan con “The Contender” que es un aviso importante de lo que puede dar de sí está banda. Las dos guitarras y el contrabajo de Zach Lober consiguen una atmósfera enérgica que se completa con la trepidante batería de Quin Kirchner y las brillantes melodías y solo de Greg Ward. El segundo solo viene de Matt Gold y nos lleva a lugares insospechados con su precisión y soltura a la guitarra. El público aplaude su solo. El final del tema es muy electrizante y cuando terminan la ovación es enorme.

Están gustando mucho, tanto a los que lo conocían como a los que se lo han encontrado aquí y no se esperaban algo así.

Greg Ward nos presenta a los miembros de Rogue Parade y nos promete un blues tocado a la manera de esta banda.

Comienza “Black Wish” con un solo de contrabajo de Zach Lober que adorna Quin Kirchner a la batería con las mazas. El solo llega a un punto en el que pasa a tocar con arco y entra Greg Ward con una melodía intensamente triste. Dave Miller adorna con arpegios lo que ha sido la introducción al blues que, tras un cambio de ritmo, aparece con alegría y combinación de solos entre Greg Ward y los dos brillantes guitarristas. Un blues elevador que no deja al público indiferente y que termina enérgicamente con toda la intensidad de la melodía inicial.

Greg Ward nos cuenta que acaban de tocar en Londres en el Vortex y que esta es su primera gira Europea mientras Zach Lover cambia el contrabajo por el bajo eléctrico. También nos dice que le gusta tocar aquí, tan empaquetados que puede salpicar con su sudor a alguien. El público se ríe. La verdad es que desde el segundo tema el respetable se ha ido acercando cada vez más al escenario y ya no cabe un alfiler.

Inspirada en Chicago y en Nueva York, las dos ciudades más influyentes en su carrera, arranca “Metropolis”. Tema que podría ser el hit del disco o el tema que caracteriza de alguna manera a esta banda. Nos deja a todos encantados con sus rifs de las dos guitarras, sus trepidantes cambios de ritmo y las pegadizas melodías impresas por Greg Ward. También cautiva por sus reminiscencias sonoras de bandas como Greateful Dead o Television.

Tocan todos sin papeles a excepción del bajista que viene en sustitución de Matt Ulery. Tocan muy compenetrados, se puede decir que los cinco respiran a la vez.

El siguiente tema es ‘Sundown’ y comienza con la guitarra de Matt Gold haciendo una introducción con mucho blues que lleva gradualmente a la guitarra de Dave Miller que empieza a acometer la melodía sumándose al los pocos compases el saxo alto de Greg Ward. Es una melodía épica muy bien complementada por exquisitos solos de guitarra. El segundo, de Dave Miller fue un solo arrebatador y muy aplaudido.

Terminan el primer set con “Pitch Black”, tema con ambiente eléctrico y melodía jazzera. Solos de Matt Gold, de Greg Ward y de Dave Miller. Mucho jazz.

El público está feliz.

Entre pases aprovecho para cenar un bocadillo de la barra y aún saco tiempo para estar en los corrillos que se forman en la puerta del Jimmy. Hay buen ambiente, les está gustando el bolo. Nos quedamos ahí hasta que sale Chevi Martínez a avisarnos de que van a empezar.

Para comenzar el segundo pase Greg Ward nos tiene preparadas dos piezas con melodías que saca de su rutina diaria de composición. Aún sin título las nombra “Slape 4” y “Slape 2”.

En la primera Greg Ward nos deleita con un sonido apagado en su saxo y una ejecución brillante que no deja a nadie indiferente. Toca el solo la introducción que dura medio tema fundiéndose luego con la guitarra de Matt Gold y con el resto de la banda cargando la melodía hasta un conmovedor punto de inflexión que hace reaccionar a los espectadores.Termina el tema con un tremendo solo de Matt Gold. Aplausos, gritos y silbidos

“Slape 2” arranca con un solo de blues de Dave Miller y se escuchan los ‘yeah’ , los ‘uhh’ y los silbiditos que emite el público. Entra la banda y ahora el solo es para Matt Gold. Me viene Peter Green a la cabeza. El tema cobra intensidad con el impresionante y explosivo solo final de Greg Ward.

Siguen con “Excerpt 1” una breve y seductora ballada con una melodía preciosa y consistente. Nos dice que es corta y dulce e introduce el siguiente tema hablando del poeta de Chicago Marvin Tate, con el que trabajó en un proyecto con esta misma banda y a quien dedica “Let Him Live”. Sensacional polirritmia y adornos varios por parte de Quin Kirchner que ha cubierto la caja y el charles de pequeños platillos para conseguir un sonido especial para éste bucle sonoro y misterioso que va cobrando intensidad sin subir el ritmo.

Turno ya para el standard del disco. Nos deleitan con uno de los que más veces se ha grabado, “Stardust” de Hoagy Charmichael.

Bajo y batería haciendo caminar con un swing arrollador esa melodía en el solo de Dave Miller y los acordes de fondo de Matt Gold. Gran final con el solo de Greg Ward y con las guitarras que nos llevan casi a Hawai mientras Greg Ward presenta otra vez a su banda.

Aquí termina el segundo pase pero el público no para de aplaudir, ni de gritar, ni de ovacionar. Quieren más y así lo entiende la banda que nos regala “The Forth Reverie”. Nos dice que nos manda a casa con algo que es una especie de sueño. Un tema free con una melodía cálida y progresiva que termina sorprendentemente. Más aplausos, bravos, gritos y silbidos.

Se forma una pequeña cola para comprar discos. Firman un montón de discos y se quedan tomando algo entre el público hasta entrada la noche. Son muy amables con sus nuevos fans y producen una impresión de banda compacta, de grupo de amigos.

Particularmente me encanta la forma de tocar de Greg Ward. Su pose, con la cabeza inclinada hacia un lado y sus gestos, apartando rápidamente la mano izquierda a cada frase. También, en este proyecto, como su banda va construyendo una estructura atmosférica ideal contra la que lanza unos solos ricos en matices y en intensidad que crean momentos muy especiales, sobre todo en directo.

En los corrillos de la puerta los aficionados comentan lo bien que se lo han pasado y se hacen fotos, con el cartel del Jimmy Glass de fondo, con los músicos.

Han disfrutado de un concierto vibrante y se van a casa con un disco nuevo firmado por el autor.

Y sigo aprendiendo.

Tomajazz:
Texto: © Txomin Dambo, 2019
Fotografías: © Jimmy Glass Jazz Bar, 2019