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Por Coolcat y Roberto García.

JazzMadrid19 – Festival Internacional de Jazz de Madrid.

  • Fecha: 29 de noviembre de 2019.
  • Lugar: Centro Cultural Conde Duque (Madrid)
  • Grupo:
    Peter Brötzmann & Heather Leigh
    Peter Brötzmann (saxos, clarinete)
    Heather Leigh (lap steel)

Peter Brötzmann: flores en la trinchera

La grandeza del músico de jazz reside en multitud de factores. Claro está, las aptitudes con el instrumento. Pero no menos importante es la iniciativa del trabajo en equipo. En este caso, del apoyo en el resto de la banda. Miles Davis tal vez no fuese el mejor trompetista. Los críticos no le perdonan que no se atreviese alguna vez con el clásico “Cherokee”. Sin embargo, fue único como intelectual de grupo a la hora de concebir bandas y apuestas. Unido al afán de experimentación, siempre es importante colaborar con intérpretes que inciten al desafío. Y al contraste.

Peter Brötzmann, coloso de la vieja Europa, es conocedor y maestro de la técnica. Es el segundo nombre propio más relevante tras Hancock del Festival Internacional de Jazz de Madrid. Así, brindó un soberbio ejemplo en el Centro Cultural Conde Duque. Junto a él Heather Leigh, fiel escudera y maestra del lap steel. La colaboración se remonta a un par de años y varios discos. El aleman congregó a un auditorio sobrecogido. Aguantó la respiración durante el recital con el orgullo y devoción de las grandes citas. La fama le precede al más importante de los músicos de la libre improvisación.

Desde las primeras notas se mostró una propuesta musical rompedora e interesante. Con una austera puesta en escena, las capas sónicas del lap steel comenzaron a sobreponerse. Llegaron aromas de bandas drone como Sunn O))) o Merzbow. Brötzmann, por su parte, aguardaba temeroso. Clarinete en mano, procedió a emitir sus carácteristicos aullidos. “This Word Love”, del disco Sparrow Nights, invocaba terrores nocturnos. Recordó de forma impasible el afilado tono que le caracteriza. Un cuchillo afilado que acarició las gargantas de los presentes, atónitos y sin asiento.

El repertorio pivotó sin mayor dilación. Temas como “This Time Around” o “It’s Almost Dark” cautivaron a un centro Conde Duque inmerso en tinieblas. Brötzmann y Leigh dieron cuenta de la maestría notoria. El alemán alternó saxofones alto, tenor y clarinete con facilidad pasmosa. La de Virginia, por su parte, jugó con distorsiones que rozaron lo onírico. Paisajes desolados con especial regocijo en la disonancia. El público correspondió con aplausos entre composiciones. Fue el único descanso ante el mantra de la invocación. Los protagonistas no interactuaron con los congregados. Ni falta que hizo.

Brötzmann y Leigh deleitaron con un único bis. Se trató de “Summer Rain”, la cual pasaría como sencillo radiable. Con ello, la lección de un músico incombustible sin límite desde finales de los años sesenta. Una voz en ese desierto de trincheras del Free Jazz europeo. Quiso cerrar JazzMadrid 2019 con una muestra que aunó experiencia y ortodoxia. El saxofonista recordó que es único a la hora de establecer colaboraciones artísticas. Se une así Leigh a un elenco que incluye a artistas como Evan Parker o Derek Bailey. Finalizó el concierto y, con ello, la última ofrenda antes de la siguiente edición. Quedará el jazz.

Tomajazz.
Texto: © Coolcat, 2019
Fotografías © Roberto García, 2019