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Por Coolcat.

Festival What’s Next? The Latest Jazz Generation

  • Fecha: 12 de diciembre de 2019.
  • Lugar: Sala Clamores (Madrid)
  • Grupo:
    Blue Lab Beats
    NK-OK, Mr.DM
    Bliaze
    Juan Arance, Antonio Blakstad, Franco Botto

Anatomías de un nuevo jazz: Blue Lab Beats & Bliaze

El jazz es uno de los géneros peor parados en el relevo generacional. Pueden esgrimirse mil y una razones. Podrán apostarse el doble. La afluencia joven a las citas del instrumento es escasa. Reseñable tras pasar una edición más del Festival Internacional de Jazz de Madrid. Cualquier contacto puede pasar por algo causal o puro esnobismo. Influye un monopolio de esa industria musical alejada del más mínimo academicismo. La sociedad avanza más rápido que algunos vertiginosos bops de Charlie Parker. Ante esta situación, la estrategia dirime entre dos caminos. Uno de ellos es apostar por un nuevo público. Un nuevo jazz.

En este contexto surge la segunda edición de What’s Next? The Latest Jazz Generation. La propuesta es ambiciosa. El novel Estrecho Cultural y la veterana Sala Clamores unen fuerzas una vez más. El pretexto es dar cabida a ese jazz denominado de última generación. Dos grupos inauguran el certamen. Por un lado, telonean los ibicencos Bliaze. El plato fuerte de la noche corre a cuenta de los británicos Blue Lab Beats. Destaca una bajada en la media de edad. No tanto así el equipamiento de los músicos. Abundan sintetizadores y mesas de mezclas. Lejos queda la pulcritud acústica del conjunto clásico.

Comienzan Bliaze con tono mesurado. Al dúo compuesto por Juan Arance y Antonio Blakstad se le une Franco Botto al saxofón alto. Se intuye desde los primeros compases la posible tónica general de la noche. Una concepción jazzística que se remonta a artistas como Alphonse Mouzon o Liston Smith. No se percibe riesgo tras una elegante máscara de buenas aptitudes instrumentales. Así, la música es inocente y presta a la sensualidad. El trabajo vocal de Arance y Blakstad se parapeta sobre la hornada de artistas neo soul tan de moda entre la clase media. Sonidos de funk, electrónica y hip hop.

El trío intercala temas instrumentales con soltura. Se retroalimenta arropado por un público con tendencia al desperezo. Hay cabida incluso para una versión de Miles Davis, “Nardis”. Cabe destacar la finura en el trabajo de los teclados. Botto aporta líneas pentatónicas fáciles de comprender. Otras canciones como “Suede”, con un parafraseo propio de rap, incluyen guiños a los estilos más urbanos. Bliaze hace suyas las influencias de ambos lados del Atlántico. Un jazz con recuerdos de house. Hincapié en el ritmo y en estructuras simples y propias de la fusión. Todo ello adaptado a la idiosincrasia del club y el baile.

Continúan los esperados Blue Lab Beats en la que es su primera incursión española. Forman un joven productor, NK-OK, y el instrumentista Mr.DM. La misma introducción rinde homenaje a la más ortodoxa tradición de la escena británica. Avanzan composiciones como “The Idea” ese término propio de la isla como es jazztronica. La carrera de la banda se antoja prolífica desde 2016 con multitud de sencillos y dos discos de estudio. Mr. DM alterna guitarra zurda y teclado con firme testigo del mismo Robert Glasper. Afianza el ritmo su compañero con idéntica maestría a los controles electrónicos. Recogen los primeros aplausos.

Los detalles relucen a medida que Blue Lab Beats moviliza Clamores. Su influjo electrónico es mayor que en los teloneros. Se ve en obras como “Freedom” con sabor a tecno. No obstante, ambos miembros muestran un conocimiento exhaustivo de los dialectos periféricos del jazz. “Oooo lala”, del disco Xover, mira de frente a clásicos de Lonnie Smith. De igual modo, justo mérito merece la labor pianística de DM, con un exquisito gusto por acordes suspendidos propios del nu jazz. Mientras, NK ejerce de amenizador al pedir al público ruido, palmas y demás peripecias. El compás como buen antídoto para pies quietos.

Despiden entre cadencias de afrobeat y drum and bass Blue Lab Beats esta noche de What’s Next? En esta primera entrega, la anatomía del nuevo jazz no es tal al concluir el espectáculo. Los protagonistas de la velada defienden algo preconizado hace ya veinte años. Un discurso cargado de soul edulcorado. A pesar de ello, la respuesta de los congregados no puede ser mejor. No hay problema al concebirlo como entretenimiento nocturno frente al cultismo del viejo jazz. En tiempos de extrema inmediatez no hay otra salida más que diversión entre músicos. Es síntoma de un concierto que merece la pena.

Tomajazz.
Texto y fotografía: © Coolcat, 2019