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tj_2012_06

¿Por qué “dos cogotes”? Dos, porque son dos, son el Duot. Y cogotes, no lo sé ni yo mismo. Aunque, echando mano de la teoría de los “tubos comunicantes” (escribo estas precisas líneas frente a un tirador de cerveza, de ahí el intercambio), podríamos decir que un “concepto” de otro de mis trabajos se ha deslizado hasta este. Son las cossas dil momento (¡y otro más que se nos cuela!).

 

La primera vez que tuve contacto con esta formación fue a través de un CD, el primero que hacían, que autoeditaron en 2008. Titulado simplemente Duot , en letras de imprenta sobre cartón de embalar, el contenido era tan parco y austero como el continente. 8 piezas 8 de saxo y batería a pelo (Albert Cirera y Ramon Prats, respectivamente). Pero, esas ocho piezas, improvisaciones más o menos convenidas, bastaban para adivinar la ideología del dúo. Una ideología sorprendente si nos atenemos al contexto, Barcelona y su escena musical.

Lo que hacían podríamos llamarlo, ya que de eso se trata cuando uno escribe, free jazz . No es que sea una rareza el hecho de hacer free en Barcelona, pues ya ha habido una cierta historia y, además, el propio Duot convive con contemporáneos suyos que también lo practican, pero hay que reconocer que no es nada habitual. Citemos, si no, a los que saben. Agustí Fernández, que los conoce bien pues los dos fueron alumnos suyos en el ESMUC (Escola Superior de Música de Catalunya), decía en un texto promocional que escribió para el reciente segundo disco del dúo: “Que un par de jóvenes recién graduados decidan dedicarse en serio a la improvisación y a hacerlo, además, de una manera continuada, pase lo que pase y caiga quien caiga, es insólito.”

Pero volvamos a Duot , el primer disco. Su segundo tema, “Infection”, es una breve pieza del saxofonista Albert Cirera (Igualada, Barcelona, 1980) en la que traza con el tenor una especie de declaración de principios colemaniana . Aunque no es un tema de Ornette, tiene su esencia, toda su esencia. Esto sólo sería uno de los vectores del CD, pues el disco, antes y después de ese tema, desarrolla una notable cantidad de ideas dentro de una línea free jazzera muy particular: ni muy abrasiva ni de raigambre demasiado bopera .

En este disco encontramos muchas cosas más. Por ejemplo, ¿alguien se acuerda –es una pregunta retórica– de la alegría ingrávida, juvenil y africanista del dúo de Don Cherry y Ed Blackwell? Pues, aún y sin ser lo mismo, sólo tienen que escuchar “Un jazz” para recordarlo. O, también, la pieza más larga y expansiva de todas, “Sachs”, en la que el Duot transcurre por varios de los senderos que tienen –aún hoy– abiertos. Es muy interesante esta pieza por varias razones, entre otras, porque permite conocer muy bien la idiosincrasia de cada uno de los músicos. El batería Ramon Prats (Banyoles, Girona, 1979) desarrolla aquí algunas de sus constantes, que esencialmente tienen que ver con la exploración de las distintas posibilidades rítmicas, musicales y sonoras que ofrece la batería. De hecho, Prats tiene en la actualidad un proyecto en solitario en el que profundiza en estos aspectos, el spin-off Solot (otras salpicaduras del Duot son el Triot y el Quartot, aunque se prodigan poco). Por lo que respecta a Cirera, y entre las diversas características que se pueden destacar de él, este tema nos muestra dos con mucha claridad. La primera, su inclinación ocasional a alterar la tesitura del saxo, convirtiendo su sonido en algo que puede recordar al de otro instrumento (flautas de madera u otros instrumentos de caña tradicionales). La segunda, su rapidez mental y buena técnica que le permiten establecer juegos y enredos melódicos (en este caso con el patrón melódico del monkiano “In Walked Bud”, aunque en ningún momento llega a completarse), estirando o diluyendo las líneas para inscribirlas en el discurso plenamente free del dúo.

En la web de Ramon Prats se explica lo siguiente: “Duot es un proyecto que comenzó en el año 2006. A partir de unas sesiones en dúo fueron surgiendo ideas y temas que acabaron construyendo los fundamentos del grupo.” Hablando con él una vez, poco antes de un concierto de Duot, el mismo Prats recordaba que el verdadero principio de todo tuvo lugar un día en que ambos estaban sentados en un banco cerca de la ESMUC. Ramon y Albert hablaron por primera vez entonces de que no se sentían bien. Que lo que hacían no les llenaba y que deseaban hacer otra cosa. No sabían exactamente que querían, pero lo buscarían.

El Duot acaba de publicar en el sello Repetidor Disc su segundo trabajo, llamado Cactus . Escuchar su anterior CD, que fue grabado a finales de 2007, y después escuchar este último, registrado durante varias sesiones acaecidas durante el año 2011, pone de manifiesto el salto cualitativo, la voluntad de estilo que han terminado asumiendo. De practicar un jazz abierto y libre de cuño, pero aún muy condicionado por Ornette Coleman y otros miembros de la primera ola de free jazz , a practicar una improvisación total, pura y dura (pero todavía jazzera, of course ). Y basta con escuchar el primer tema de Cactus , “Esbart pencaire”, para apercibirse de ello. Una fuerte andanada de alaridos y golpes tan bien trabados que incluso a aquellos que no están acostumbrados a escuchar free podría conmoverles.

Según me comentaban Ramon y Albert, de las sesiones que han dado como resultado este segundo disco podrían haberse extraídos varios discos más y muy distintos entre sí. Les podía haber salido un CD en la onda del primero, o bien otro más rompedor, u otro más prospectivo, que oteara el futuro. Finalmente optaron, según me contaban, por elegir unos cortes que fueran como una recapitulación o síntesis de la larga “residencia” que han mantenido en el club barcelonés 23 Robadors, residencia que se inició en noviembre de 2010 y que aún hoy dura, y que ha sido la principal catalizadora de la evolución del dúo. Ellos afirman que este segundo CD es más desgarrador que el primero, y que aún podía haberlo sido más de haber seleccionado otros cortes. Pero, les parecía importante elegir unos temas que sirvieran para mostrar ni que fuera sucintamente algunas de las cosas que han ido adquiriendo. Si hablábamos antes de que su primer CD traslucía un free jazzde primera hornada, una improvisación como “Oratori bacterià” de este segundo situaría al dúo en consonancia con los freemás vitriólicos y violentos. Mientras que “Nocturn per a dos cactus” nos remitiría a unas maneras igualmente surgidas del freepero que apuntan hacia una música más total y desprovista de toda vinculación genérica clara: con cosas de contemporánea, cosas de tradicional, cosas primitivas y cosas de todo tipo perfectamente fundidas en un mismo líquido. Nuevamente es en el más largo de los temas, el “Nahafsi National Anthem” con el que se cierra el disco, donde encontramos más elementos para constatar esa evolución tanto del dúo como del trabajo individual de cada músico. Una improvisación que se retuerce, discurre, crece o se aniquila a sí misma, y en la que Albert y Ramon encuentran una completa comunión. Difícil, muy difícil es encontrar algo así.


Dos cogote: Albert Cirera

En toda esta historia del segundo disco de Duot, que es la que nos ha traído hasta aquí, hay otro aspecto a tener en cuenta, y es el hecho de que haya sido una discográfica la que les propusiera a ellos hacer el disco (y no a l revés). Hemos querido hablar con Dani Ardura, uno de los responsables del sello Repetidor Disc, un sello en el que tienen cabida formaciones y músicos pertenecientes a géneros y estilos de lo más diverso (pop y rock, minimalismo, experimental, spoken word ), pero con el denominador común de tener todos ellos una fuerte inquietud y un talante vanguardista. Preguntado sobre que les había movido a editar un disco a Duot, Dani nos respondió: “Las decisiones de los fichajes las toma un grupo formado por cinco personas, y la decisión final de fichar a una banda como Duot respondía básicamente a razones de espíritu.” Prosigamos con dichas razones. “Nuestros artistas están unidos por dos puntos importantes. El formal o estético, como una vía directa hacia una idiosincrasia libre de artificios, y el ético, por ser un colectivo independiente formado por personas que colaboran activamente, que compartimos y nos apoyamos por el bien común, y todo ello bajo el paraguas de un DIY (do it yourself) como un piano.” He de decir que mi pregunta era un tanto capciosa, y venía a decir algo así como que los había decidido a sacar un disco de un género a priori alejado de los intereses del sello. Dani remataba la cuestión y la pregunta con lo siguiente: “Una vez dicho todo esto, creo que quizá se pueda entender mejor porque decidimos fichar a una banda como Duot. Ramon y Albert hacen una de las músicas más puras que se pueda encontrar en la actualidad, y además la hacen con una apertura de miras absolutamente contemporánea y que conecta directamente con el tema del no-estilo que te comentaba anteriormente.”

La segunda cuestión que le planteé por e-mail era la siguiente: ¿Crees que este tipo de, por llamarlo de alguna manera, free-jazz puede tener salida entre un público más acostumbrado a escuchar rock u otros géneros? La respuesta vuelve a ser interesante: “Nuestra labor es iluminar el aspecto definitorio y personal de cada artista por encima de su estilo. Conseguir que a la larga el público pueda hacer una lectura transversal del conjunto de bandas que Repetidor tiene en plantilla, identificando un impulso formal común al margen de cada propuesta, y que esto retro-alimente el diálogo entre ellos. Por tanto, la respuesta a tu pregunta es sí. De entrada, pensamos que Duot puede gustar a gente que escuche, por ejemplo, a Jim O’Rourke, The Ex o los mismos Za!. Pero, sobre todo, pensamos que Duot puede gustar a cualquiera que disfrute de un buen concierto, de un directo muy por encima de de la media. Si existe la música independiente en el año 2012, Duot serían bandera.”


Dos cogotes: Ramón Prats

Vuelvo a llamar la atención sobre las cosas interesantes que se desprenden de las palabras de Dani. En primer lugar, tenemos un ejemplo claro de esa relación “transversal” que comenta, a lo que se podría añadir también “intergenérica”, y por una vez no enunciada por un crítico o por un músico, sino por alguien de una discográfica, alguien que está situado, a pesar de la crisis actual del disco, en un necesario peldaño entre el artista y el público. Alguien pues que necesariamente habrá de tener una visión práctica y viable de las cosas. Quisiera dejar que fuera el lector quien reflexione con libertad acerca de todo esto, no sin antes señalar una última cosa, y es ese remate sobre el directo. Independientemente de la gran calidad de los directos de Duot, como bien señala Dani, para mí es importante el mero hecho de introducir la idea de música en vivo a la hora de plantear cualquier propuesta musical. Y en Repetidor parece que lo hacen.

Durante el largo período en que han recalado en la sala 23 Robadors, con casi británica puntualidad semanal, faltando sólo por lo que se dice causa mayor, se han hecho con una imagen, con un cierto halo. Allí, además, cada mes o mes y medio invitan a un músico a que se les sume en una de las sesiones. Han estado con ellos el guitarrista Dani Pérez, los pianistas Agustí Fernández y Marco Mezquida, el saxofonista Tom Chant, el zanfonista Marc Egea, la vocalista Alessandra Patrucco, etc. Hay un pequeño grupo de gente que los visita allí casi siempre, otro grupo que asistimos con cierta frecuencia, y un tercero formado por ocasionales: y hemos de decir que siempre se meten en el bolsillo a los tres tipos de público. Y lo consiguen haciendo lo mismo, exactamente lo mismo, que es no hacer nada en particular. Esta es una de las cosas que a uno le llaman la atención del fenómeno Duot. Las cosas son lo que son, cierto, y no hay que interferirlas ni alterarlas con ideas externas. Pero, asimismo, todas las cosas están rodeadas de fenómenos a través de los cuales podemos obtener perspectivas e iluminaciones distintas de ellas. Estas citas suyas semanales con el directo resultan especialmente interesantes debido a que nos recuerdan una práctica casi extinguida, especialmente en el ámbito del jazz, que son las de las rutinas que se establecían entre músicos y clubs, bien con estancias semanales en un mismo lugar, bien como hace el Duot reservando unos días fijos a la semana o al mes, etc. etc. Ahora conseguir una actuación, sólo una, es casi milagroso. Y cuando la consiguen, los músicos lo agradecen infinitamente, no por la pasta que se puedan sacar, sino por el mero hecho de poder tocar una vez, una sola vez, ante público. La gente habla de la degeneración del jazz, incluso de su muerte, pero lo hacen exclusivamente en términos de género o estilo musical, sin atender a una razón mucho más grave y determinante para su futuro como es que lo que está expirando –y ya hace años de esto– es su entorno, LA condición de posibilidad para que se produzca jazz ( free bop trad …), la más importante de todas (aparte de la libertad, claro está), que no es otra que esa práctica constante de intercambio instantáneo de ideas entre músicos que muchas veces tocaran juntos por primera vez. El Duot a su manera, y probablemente sin ser conscientes de ello, tratan de paliar esto, de alargar la vida de un género y una práctica que están tocados de muerte.


Duot: Albert Cirera y Ramón Prats, por sus cogotes los reconoceréis

De alguna forma, el jazz ha sido, fue, el primer género “de la crisis” (de las que ya hubo, de las que hay y, con toda probabilidad, de las que vendrán). Por ejemplo, la misma idea, tan extendida hoy entre los grupos de rock y pop del disco como mero objeto promocional (más o menos elaborado, eso sí) para conseguir bolos está en la misma esencia del jazz primitivo: seguramente, y al igual que hoy, aquellos discos de pizarra con dos o cuatro temas servían sobre todo para hacerse con alguna gira, con un puñado de actuaciones. Lo de menos, hacer del disco una “obra completa y cerrada”. De ahí que Dani Ardura, inconscientemente tal vez, terminará su respuesta hablando de actuaciones en directo. A pesar de todo, esperemos que Dani no yerre en su punto de vista acerca del futuro de esta música, así como esperamos que los dos cogotes perseveren y perseveren en su camino. Cuesta llevar a cabo una experiencia como la de ellos, y doblemente si es en este país. Por eso, desde aquí, por ellos pero también por nosotros, por el placer que sentimos al escucharlos, les deseamos lo mejor.

Enlaces:

© Texto y fotografías: Jack Torrance, 2012