Urtarrijazz – Un enero de jazz local 2020 (Pamplona, Navarra) [Concierto]

Por Sera Martín Pachi Tapiz.

Urtarrijazz – Un enero de jazz local 2020

  • Fecha: Del 10 al 31 de enero de 2020.
  • Lugar: Civivox San Jorge, Pamplona, Navarra.
  • Grupos:
    10 de enero: Nerea Erbiti & Eskola Ergatiboa
    17 de enero: No More Blues
    24 de enero: Ache pa ti
    25 de enero: Homenaje a Javier Garayalde
    31 de enero: Pamplona Big Band

En 2020 el ciclo Urtarrijazz – Un enero de jazz local, ha llegado a su tercera edición. Este oasis invernal para los aficionados al jazz en Pamplona y alrededores ha ido creciendo poco a poco: a los cuatro conciertos de cada una de las dos primeras ediciones, unido a las dos charlas de la segunda, en 2020 se ha añadido un concierto homenaje al saxofonista local Javier Garayalde, así como la exposición de fotografías en blanco y negro de la fotógrafa Sera Martín – All Jazz Sera, titulada ¿Jazz en Navarra? ¡Jazz en Navarra!, complemento en imágenes a la única charla de la primera edición.

Antes de entrar al (pequeño) repaso concierto a concierto hay que señalar en primer lugar el éxito de público del ciclo. En tres de los cinco conciertos hubo un buen puñado de aficionados que no pudieron bien conseguir una invitación, bien comprar la entrada del homenaje a Garayalde. En los otros dos conciertos no se llegaron a agotar las invitaciones, aunque fueron poco más de una docena los asientos que quedaron vacíos del coqueto auditorio del Civivox San Jorge.

El ciclo comenzó el 10 de enero con la actuación de Nerea Erbiti & Eskola Ergatiboa. Nerea Erbiti es la cantante del proyecto Lurpekariak. El alma mater de esta formación, el trompetista Ion Celestino, es a su vez uno de los integrantes de la formación que arropa a esta vocalista. Ambos proyectos se mueven por unos terrenos comunes, que es la fusión de la música tradicional euskaldun con la vertiente más libre del jazz.

De ese modo, una melodía como “Artzaina” (tema tradicional de pastores de Xuberoa / Soule), con la que se abrió el concierto, sirvió para que la cantante vocalizara sus improvisaciones sobre un ritmo muy marcado. Fue una de las dos vertientes en el trabajo de la cantante, que en otra parte de los temas cantó de un modo muy pegado a la tradición. Ion Celestino no sólo empleó la trompeta, sino que incluso cantó / rapeó y trabajó con un pad lanzando sonidos y ritmos. De un modo similar a como un grupo esencial en la historia del jazz, el Art Ensemble Of Chicago, echa mano de toda la tradición musical afroamericana para canalizar su creatividad, Erbiti, Celestino y compañía emplean los recursos del jazz (incluyendo elementos funkies, la improvisación vocalizada, ese elemento inmaterial pero muy tangible que es el groove, o la inspiración africana), para llevar lo tradicional a lo global, lo que algún crítico y analista del tema como Stuart Nicholson refierecomo Glocalización.

El segundo concierto, primera ocasión en que se agotaron las entradas, fue protagonizado siete días más tarde por la amplia formación No More Blues. Con tres cantantes, una sección de tres vientos, más la rítmica correspondiente, pusieron a todo el auditorio a mover los pies siguiendo el ritmo de clásicos del Soul, el Rhythm’n’Blues, el Blues y el Jazz, e incluso la música disco.

En unos tiempos en que las propuestas – homenaje abundan, esta veterana formación (llevan en los escenarios más de diez años), rindió pleitesía a los sonidos de la Motown, a Tina “Acid Queen” Turner (también a su estancia junto a su compañero – maltratador Ike Turner), James Brown, The Doobie Brothers, Wilson Pickett, Ray Charles, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin, el Blues de Chicago y la Creedence Clearwater Revival (sí, “Proud Mary” fue popularizada por Tina Turner, pero el tema es una joya de la factoría de John Fogerty). En resumen, fue una fiesta de hora y media de duración, repleta de música magnífica, muy bien puesta en escena.

El tercer concierto, del 24 de enero, lo protagonizó el grupo Ache Pa Ti. El quinteto presentó su disco recién publicado de título Aunitz Urtez. El trompetista y chistulari Fermín Goñi lleva en esta propuesta a la música tradicional vasca a los terrenos de la música afrocubana en una fusión que a priori puede parecer extemporánea, pero que sin embargo funciona a la perfección.

El chistu (flauta de tres agujeros que se toca con una única mano, a la que la otra acompaña con la percusión), es un instrumento habitual en la tradición vasca, que acompaña las celebraciones festivas. El grupo Ache Pa Ti (expresión habitual en la tradición de la santería cubana), lo lleva a los terrenos de la música de la gran isla del Caribe. La fuente de la que surgen los temas es variada, ya que junto a revisiones de temas tradicionales y algún tema cubano (preciosa la versión del famosísimo “Drume Negrita”), y sudamericano, aparecen composiciones propias del grupo. El chistu, a pesar de sus limitaciones físicas (en comparación con la flauta), permite mostrar el virtuosismo explosivo que la flauta muestra en el jazz. La trompeta fue el complemento ideal. El buen trabajo del pianista, el contrabajo, la percusión y la batería, armaron una propuesta que, una vez más, dejó a los asistentes con muy buen sabor de boca.

El cuarto concierto, homenaje al saxofonista Javier Garayalde, se salió de la costumbre del ciclo. Por una parte, se celebró el sábado 25, mientras que el resto de conciertos de todas las ediciones del ciclo, salvo uno, han sido en viernes. Por otra parte no fue de entrada gratuita, sino que fue el primero de pago de todas las ediciones, aunque hay que resaltar que con un precio tan asequible como son tres euros. Tras un pequeño discurso de agradecimiento del homenajeado se situaron en el escenario Javier Olabarrieta (piano), Marcelo Escrich (contrabajo), y Juanma Urriza (batería), tres habituales de la escena navarra, que formaron la rítmica del grupo que acompañó a Garayalde, que alternó saxos y clarinete. Además, contó con la intervención de otros dos saxofonistas que, nunca mejor dicho, pertenecen a su escuela: Mikel Andueza y Alberto Arteta.

El repertorio alternó temas propios de Garayalde junto con algunos clásicos del jazz. La música se movió por terrenos del Hard-Bop, el Jazz Funk y el azz modal, convirtiendo la celebración en una gran fiesta. A los solos de la rítmica, especialmente los de Javie Olabarrieta se unieron los de los saxofonistas. El final de concierto con “Autumn Leaves” con tres saxos sopranos, tras un espléndido “Moanin'” de Bobby Timmons, el funkie “Qué tal” de Garayalde, y “St. Thomas” de Sonny Rollins, volvieron a dejar a los asistentes que pudieron entrar al auditorio con ganas de más.

Finalizó Urtarrijazz el viernes 31 de enero con la actuación de la Pamplona Jazz Big-Band. Una vez más, se agoraron las invitaciones media hora antes de la actuación. Incluso los propios músicos pasaron por la fila de quienes esperábamos para entrar al concierto preguntando si a alguien le sobraba una invitación. Dando la razón a Iñaki Rodríguez, encargado de dirigir a esta joven banda, fue palpable que la formación lleva poco más de un año en activo. En ella junto a una mayoría de miembros de esta formación integrada por jóvenes de menos de veinte años (el bajista, por ejemplo, contaba con apenas quince), participaron algunos miembros de la Pamplona Jazz Orquestra, la versión senior – profesional de este grupo.

Esta agrupación mixta de profesionales y músicos en formación pusieron en escena un repertorio formado por grandes clásicos del jazz que entusiasmaron a una parte del auditorio, con abundancia de familiares que disfrutaron con las evoluciones de la big band en el escenario. El repertorio, que incluyó una versión de “Peter Gunn” de Henry Mancini para arrancar, “Let The Good Times Roll” (tema en el que entró la joven cantante Marta Marín que confesó al finalizar que era su primer concierto con una big band), “Do Nothin’ Till You Hear From Me”, “Georgia On My Mind”, “It Don’t Mean A Thing”, “Summertime”, “All Of Me”, finalizando en simulado con “Somewhere Over The Rainbow”, y sorprendiendo en la finalización en diferido (lo que se conoce como un bis), con la versión del tema de Bill Withers “Loneley Town, Lonely Street”.

Como novedad de esta edición, la fotógrafa habitual en Tomajazz, Sera Martín – All Jazz Sera, realizó un repaso visual en treinta fotografías en blanco y negro de su visión de la escena del jazz en Navarra con imágenes de artistas navarros, y también de algunos otros que han pasado por los escenarios navarros.

Además de los conciertos y la exposición, quien escribe estas líneas impartió un par de charlas dedicadas al papel de las mujeres en el jazz. La primera, titulada Jazz Con Nombre De Mujer: Grandes Voces estuvo dedicada a las grandes cantantes llegando hasta la década de los cincuenta. La segunda, de título Jazz Con Nombre De Mujer: Figuras Actuales se centró en algunas artistas que están activas en la actualidad, haciendo especial hincapié en algunas de las campeonas de la escena libre improvisada.

Tomajazz:
Fotografías: © Sera Martín, 2020
Texto: © Pachi Tapiz, 2020