image_pdfimage_print

Por Juan F. Trillo.

Miles Davis: Birth of the Cool

  • Dirección: Stanley Nelson.
  • Producción: Firelight Eagle Rock Films.
  • Voz de Miles Davis: Carl Lumbly
  • Fecha de estreno: Agosto de 2019.

Es elegante. Es hermoso. Es un genio. Es cool. Es un borde.

Es Miles Davis. O lo era. Lo fue. Fue todo eso durante los casi cincuenta años que se dedicó a crear buena parte de la mejor música que ha dado el género del jazz. Rompió las convenciones musicales del momento y cuando lo que había creado iba a convertirse a su vez en algo convencional, lo abandonaba y seguía avanzando.

Casi como era de esperar, fue una persona controvertida, y los adjetivos que se emplean para describirle como persona no suelen ser precisamente amables: asocial, arrogante, conflictivo, toxicómano… “Por momentos, la persona eclipsaba al músico. Le gustaban las mujeres, pero era un maltratador. Intelectual y junkie. Un buen amigo y un mal padre”, son palabras de Stanley Nelson, director del film documental Miles Davis: Birth of the Cool.

La película hizo su premiere en el Festival de Sundance a principios de 2019, llegó a los cines USA hacia el verano y ahora, desde hace unas semanas, Netflix la ofrece a sus abonados. Ha sido producida por Firelight Eagle Rock Films y fue nominada en la anterior edición de los Grammy en la categoría de “Mejor Film Musical”.

Nelson hace, en mi opinión, un excelente trabajo y se le nota que domina el oficio de la narración fílmica. Se trata de un experimentado cineasta, dedicado sobre todo a “explorar la experiencia Afroamericana” a lo largo de la historia, que ha logrado numerosos premios, incluidos 3 Emmys. Cierto que no ofrece en su documental técnicas especialmente novedosas – los bustos parlantes, son un recurso muy visto, por ejemplo – pero cumple su función mejor que bien. Las secuencias son ágiles y la narración en off de la supuesta voz del protagonista, a cargo del actor Carl Lumbly, resulta original y mantiene el interés a lo largo del film.

Otra cosa es el retrato que ofrece de Miles D. y ahí sí que podríamos estar discutiendo hasta que se termine la cuarentena. Nelson ha elegido un punto de ecuanimidad y ha intentado mostrar tanto al músico excepcional, como al ser humano lleno de imperfecciones. Tal vez pone el acento en lo primero, pero esto es algo comprensible; no se trata de un film de denuncia, sino todo lo contrario. Ha querido destacar los enormes logros musicales del trompetista, epítome del cool jazz, pero sin ocultar en absoluto sus deficiencias como ser humano.

La película no revelará nada nuevo a los amantes del jazz, pues todo lo que en ella aparece les resultará ya familiar. Sin embargo, estoy convencido de que incluso para ellos, dedicar casi dos horas a verla será lo suficientemente placentero como para que al terminar concluyan que ha merecido la pena. Y eso es lo mejor que se puede decir sobre Miles Davis: Birth of the Cool.

Texto: © Juan F. Trillo, 2020 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut