Gregory Porter: cuando el gospel se reúne con el jazz. All Rise (Blue Note, 2020) [Grabación]

Por Juan F. Trillo.

El próximo 28 de agosto saldrá a la venta (en teoría) el sexto álbum del cantante Gregory Porter, All Rise, una previsión que se antoja incierta, dados los tiempos que vivimos, en los que ya nada puede darse por seguro. De hecho, la fecha prevista inicialmente – y Tomajazz así lo había anunciado – era el 17 de abril.

Porter es una de las voces más sólidas del panorama musical, dentro de ese vago espectro que oscila entre el jazz y el soul. Su voz de barítono ha sido calificada como “cremosa” y es cierto que tiene, al menos en algunos temas, una tonalidad suave, que parece acariciar al oyente. Si a esto le sumamos que toda su producción ha llegado siempre con unos arreglos muy cuidados y una producción de primera fila, no es de extrañar que se haya ganado el aplauso de la crítica y el aprecio del público. Su tercer álbum, Liquid Spirit, 2013, – totalmente recomendable – y el cuarto, Take Me to the Alley, 2016, le valieron dos Premios Grammy al Mejor Álbum Vocal de Jazz. El quinto, Nat King Cole & Me, (2017) fue un homenaje a quien Porter considera su maestro y mentor, más allá incluso del ámbito musical. En este caso, la recepción de la crítica musical no fue tan benévola, pero no hay que olvidar con quién se estaba midiendo.

Con ese disco, sin embargo, Porter saldaba una deuda de gratitud pendiente, pues la música de Cole y los mensajes positivos que sus canciones transmiten estuvieron siempre presentes durante su infancia, llegando incluso a sustituir a un padre ausente. Porter: “Mi madre y mi abuela estaban muy orgullosas de él (Nate King Cole). Fue el primer negro en tener su propio show de televisión. Su imagen era hermosa, su estilo era hermoso. Daba una imagen muy diferente de los negros”.

La otra gran influencia en su música es el góspel, algo que no es difícil detectar en buena parte de su producción. Porter no olvida sus orígenes y las letras de sus canciones tienen a menudo tintes de reivindicación y denuncia social, si bien en este último álbum ha preferido que estos mensajes aparezcan en un segundo plano y que sea el amor quien tome el protagonismo. Pero no se trata tanto de un “amor romántico”, como de ese otro amor que en las iglesias de los barrios donde creció predicaban como respuesta a la conflictividad social. De acuerdo a sus propias declaraciones, Porter busca “exaltar a los oyentes”, hacer que se pongan en pie (all rise!) y que hagan frente a las injusticias mediante el amor.

Porter, por otro lado, ha creado una imagen física personal, vinculada a esa gorra peculiar que viste siempre en sus apariciones públicas y en imágenes promocionales. Se trata de distintas variantes del modelo deerstalker (cervadora), la típica gorra que hoy en día siempre asociamos a Sherlock Holmes, pero que en origen era una prenda de abrigo que acostumbraban a utilizar los cazadores, con solapas que protegen las orejas y mejillas. Según explica, empezó a utilizarlas para ocultar ciertas marcas en la cara con intención de que fuese algo temporal, hasta que desapareciesen, pero tras algún tiempo decidió seguir utilizando esta prenda y hoy en día se ha convertido en una seña de identidad. Una cuestión anecdótica, que no distrae a nadie del hecho de que Porter es dueño de una voz excepcional, que hará que lo recordemos más allá de su aspecto físico.

Texto: © Juan F. Trillo, 2020 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Gregory Porter: All Rise
Discográfica: Blue Note
Productor: Troy Miller (Laura Mvula, Jamie Cullum, Emili Sande).