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  • Fecha: 16 de febrero de 2013
  • Lugar: Jazzazza Jazz Club, Aljezares (Murcia)
  • Componentes :
    Raúl Márquez Trío Tributo a Grappelli
    Raúl Márquez: violín.
    Javier Sánchez: guitarra eléctrica.
    Gerardo Ramos: contrabajo.
  • Comentario:
    RAUL MARQUEZ
    Tributo a Grappelli es el proyecto con el que acudió el joven violinista aragonés Raúl Márquez al Jazzazza Jazz Club, acompañado por dos excelentes músicos, el guitarrista madrileño Javier Sánchez y el malagueño Gerardo Ramos al contrabajo. Un homenaje personal al gran maestro y violinista Stéphane Grappelli, conocido como uno de los músicos más representativos, junto al guitarrista Django Reinhardt, del jazz manouche, también llamado gipsy jazz, estilo enmarcado en el swing de la época y nacido en los años treinta en Francia. Una música que fue muy apreciada durante las dos décadas siguientes y extendida por músicos que continuaron su legado hasta nuestros días con nombres como los guitarristas Biréli Lagrène, Hono Winterstein, Walter Coronda y Albert Bello, entre muchos otros.
    JAVIER SANCHEZ

    Raúl Márquez se inició muy pronto en la música. El violín fue el instrumento con el que destacó en el género clásico conforme a su formación. Su inquietud artística, talento musical e interés por otros géneros le han llevado a desarrollar su instrumento a través de músicas tan respetadas y diversas como el flamenco y el jazz, incursiones que le han permitido colaborar en diferentes proyectos con músicos de gran prestigio, convirtiéndole a su vez en uno de los violinistas más solicitados y reconocidos dentro y fuera de nuestro país. Su último trabajo discográfico titulado Ole Swing (Youkali Music S.L., 2012) es una colección de coplas populares españolas adaptadas al gipsy jazz, en el que cuenta con valiosos colaboradores como la  cantante de flamenco Eva Durán.
    GERARDO RAMOS

    La actuación recordó muchos de los temas que realizó Grappelli al lado de Reinhardt, en la formación llamada Quintette du Hot Club de France, creada por ambos, y otras piezas que el maestro francés interpretó junto a músicos como Michel Legrand, Martin Taylor y Marc Fosset, entre ellas: “I Get A Kick Out Of You”, “Swing 42”, “Troublant Bolero”, “Song D’automne”, “Cheek To Cheek” y “Les Valseuses”, una pieza compuesta por Grappelli para el cine, que nunca fue tocada en sus directos. Con estas partituras conformaron el primer set de un concierto mágico, afanoso y entregado,  yendo cada vez a más conforme transcurría el repertorio. Márquez compartió su particular liderazgo con el guitarrista Javier Sánchez, un músico que demostró sus buenas maneras dentro del estilo, con inagotables improvisaciones, espléndidas y virtuosas, manejadas de forma limpia y elocuente. La íntima conexión de ambos con el contrabajista Gerardo Ramos se convirtió en una exquisita interacción con la que alcanzaron cotas musicales de gran calidad. El aire del jazz afrancesado inundó la sala y el alma de los asistentes, como en un libro de Alvite en el que los personajes, sentados y callados, se dejan atrapar en lo más profundo de sí mismos por los sentidos sonidos que llegan desde el escenario, dejando paso a ese inseparable acto de complicidad entre músicos y oyentes.
    MARQUEZ Y RAMOS

    “Grappelli es irrepetible, sus matices, técnica, sonido y fraseos genuinos son su sello” -comenta Raúl Márquez-. Él sólo experimenta sobre el lenguaje del legendario violinista, intentado darle un algo distinto que corresponde a sus propias habilidades y a su forma de sentir la música. Y bien que lo consigue. El concierto continuó con algunas sorpresas y piezas standards como “As Time Goes Bye”, “Night And Day”, “Concierto en Re menor para dos violines” de J.S.Bach, “How High The Moon” y “Blues For Django & Stéphane”. Una muestra de la versatilidad con la que Márquez se maneja son sus adaptaciones de piezas clásicas al jazz, fusionando dos músicas distintas con un denominador común que pertenece a la esencia de ambas: armonía, melodía y ritmo se unen añadiendo el concepto de la libre improvisación. La labor impecable de Sánchez y Ramos fue notoria, tanto en su sonido como en la calidad de sus improvisaciones. Dos temas a modo de bis, “Time After Time” y “Lady Be Good”, dieron fin a esta entrañable sesión musical que será largamente recordada por el público asistente. El trío de cuerda consiguió transmitir la alegría y energía de uno de los músicos más creativos y relevantes de la historia del jazz. Suerte en su gira.

 

Texto: José Antonio García López
Fotografías: Rafa Márquez