In Memoriam: Annie Ross, la última del trío Lambert, Hendricks & Ross abandona la escena [Perfil de jazz]

Por Juan F. Trillo.

La era de los dinosaurios llega a su fin. Y conste que lo digo de buen rollo, en plan bien, sin nada del matiz negativo que ha cogido el término en los últimos tiempos. Los dinosaurios fueron seres excepcionales, gigantes que nos dejan, hoy en día, con la boca abierta de admiración.

Pero se están yendo, los últimos están desapareciendo silenciosamente. Hace unos días hablábamos de Jimmy Heath y hoy lo hacemos de Annie Ross. Quizá alguno no haya oído hablar de ella, pero es solo porque, como les ocurre a todas las estrellas, que antes o después van perdiendo brillo, su momento de esplendor queda ya un poco atrás en el tiempo.

Para que se sitúen, les diré que Annie Ross ( Annabelle Allan Short) nació en 1930, una época fértil en músicos y vocalistas norteamericanos de alto nivel. Solo que ella lo hizo en Londres y en medio de una familia de artistas de vodevil. Como en aquellos momentos las posibilidades que ofrecían los escenarios en la capital inglesa eran escasas, los padres, cogieron a los niños, compraron los billetes de barco más baratos que había disponibles y se plantaron en Nueva York.

Sin embargo, resultó que a la única que le fue bien fue a Annabelle, quién a los seis años consiguió un contrato con la MGM gracias a su voz excepcional. Al año siguiente estaba en Hollywood, de la mano de su tía, la actriz Ella Logan, rodando su primera película y unos pocos años más tarde aparecía con Judy Garland, en Presenting Lily Mars (1943).

No tardó en empezar a componer —su canción “Let’s Fly” obtuvo un moderado éxito en los USA— y decidió regresar a Europa, adoptó el nombre artístico de Annie Ross y siguió componiendo canciones, a veces incluso con letras atrevidas, como en el caso de su versión de “I Want You to Be My Baby” (1956), que debido a un verso demasiado sugerente que ella incluyó (“Come upstairs and have some loving”) hubo de ser prohibida en la BBC. ¡Chica mala!

El caso es que Annie Ross volvió a cruzar el charco, de regreso a Nueva York y no tardó en unir sus poderes musicales a los de Dave Lambert y Jon Hendricks para formar el grupo vocal Lambert, Hendricks & Rose y aquí sí que su carrera musical despegó hacia lo alto. El grupo fue, sin duda alguna, uno de los mejores conjuntos vocales del siglo XX y fue elegido como el Mejor Grupo Vocal por los lectores de la revista DownBeat cinco años seguidos, entre 1959 y 1963. ¡Ah, y si les suenan sorprendentemente parecidos a los también neoyorkinos Manhattan Transfer, no es una casualidad! Estos últimos recogerían el testigo a finales de la década de los sesenta y seguirían con la misma fórmula que HL&R habían desarrollado unos pocos años antes, sin apenas variaciones. Por cierto, en 1985, Jon Hendricks escribió las letras de todas las canciones de Vocalese, el aclamado álbum de Manhattan Transfer que fue nominado para doce premios Grammy, de los cuales obtuvo tres. Pero esto es otra historia; si quieren otro día hablamos de ella.

Volviendo a LH&R; su primer álbum, Sing a Song of Basie (1957) fue todo un éxito, hasta tal punto que el propio Count Basie les ofreció grabar con ellos un segundo disco, Sing Along With Basie (1959). El trio LH&R grabaría en diez ocasiones a lo largo de su existencia, en ocho de las cuales tomó parte Annie Ross, hasta que en 1962 —a ver si lo adivinan— tuvo que dejarlo por culpa de su adicción a la heroína. Esta fue una época de su vida que podríamos calificar como turbulenta. Inició una breve relación con el cómico norteamericano Lenny Bruce, con quien compartió su afición por la aguja, pero no tardaron en separarse (el caballo es un amante celoso). Annie se desintoxicó y, decidida a empezar una nueva vida, abrió un nightclub en Londres, que durante un tiempo fue bastante bien y por el que pasaron artistas como Nina Simone, Anita O’Day o Erroll Garner.

Sin embargo, nada dura para siempre y a principios de los setenta el club quebró y Ross decidió dedicar sus esfuerzos al cine, así que ¡de vuelta a los Estados Unidos! Desde entonces y hasta mediados de los años noventa, participó en papeles secundarios en filmes como Superman III (1983), Tira a mamá del tren (1987), El juego de Hollywood (1992) o Vidas cruzadas (1993).

Si bien, su carrera cinematográfica fue mediocre, como cantante merece ser recordada, pues su voz era, ya lo hemos dicho, excepcional, capaz de llegar con naturalidad a registros al alcance de muy pocos. Tan solo hay que ver las grabaciones de video que se conservan para apreciar su calidad vocal (y haciendo directos, además, sin editar), algo que para sí querrían muchos cantantes populares de hoy en día. Tal vez el mejor ejemplo sea el tema que daba título al álbum mencionado más arriba, “Sing a Song of Basie”, una canción por la que simplemente no pasan los años y que muestra lo mejor de Annie Ross en su mejor momento. Que la disfruten.

Texto: © Juan F. Trillo, 2020 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

*Annie era la última superviviente del trio HL&R. David Lambert había fallecido en 1966, a los 49, atropellado por un camión cuando se detuvo de madrugada a echarle una mano a un motorista que tenía una rueda pinchada. John Hendricks se fue en 2017, a los 96, tras mantenerse en activo hasta los últimos días. A lo largo de su vida, acumuló numerosos premios musicales y en 2004 recibió la medalla de la Legión de Honor, la más alta distinción que otorga el gobierno francés a los méritos militares o civiles, establecida doscientos años atrás por Napoleón Bonaparte.