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Por Rudy de Juana.

Llevan más de 20 años llevando el avant-garde jazz a conquistar nuevas fronteras. El conjunto suizo-americano Who Trio, formado por el pianista Michel Wintsch, el percusionista Gerry Hemingway y el bajo Bänz Oester, componen uno de los conjuntos de jazz más sofisticados del panorama actual. Y sofisticados de verdad, no como uno de esos clichés que se utilizan antes del punto y seguido del primer párrafo.

Basta escuchar dos o tres veces Strell: the music of Billy Strayhorn & Duke Ellington (estamos seguros que en la primera se entiende poco o nada) para levantar la bandera blanca y rendirse por completo a nueve composiciones completamente absorbentes, inteligentes y apasionadas.

Eso pese a que todos ellos han participado en otros grupos y proyectos diferentes. Michel Wintsch por ejemplo, escarcea con el rock progresivo, Gerry Hemingway ha formado parte del cuarteto de Anthony Braxton desde 1983 hasta 1994 y Bänz Oester se gana la vida dando clases de bajo y contrabajo en la academia de música de Basel. Y sin embargo cuando se juntan, todo es diferente.

En Strell, lo habréis adivinado ya, revisitan algunos de los temas clásicos de Billy Strayhorn y Duke Ellington, llevándolos sin embargo a descubrir nuevos horizontes en los que el blues y casi casi el free jazz, expanden el espíritu original de cada una de las piezas.

En sus manos, estándares como In a Sentimental Mood” o “In a Mellow Tone” se presentan como composiciones creadas desde cero, cerebrales, alejadas de la improvisación alegre y explosiva de cada componente, para apostar en cambio por una improvisación sí, pero abierta y grupal.

El resultado es un sonido muy personal, que se aleja de algunas de las convenciones que muchos asumimos que son propias del jazz actual, para ofrecer en cambio ese tipo de música que pregunta y se pregunta, construyendo paisajes enigmáticos en los que cuela detalles de gran sutileza y que comenzamos a captar cuando escuchamos el disco “una vez más”.

Strell es esa clase de discos que te pide que apagues el móvil, te pongas cómodo, pulses “Play” y no hagas nada más. Es, aunque suene carca decirlo, un disco de los “de antes”. De los que necesitas escuchar completo “de una sentada” porque las piezas fluyen las unas sobre las otras, perdiéndose casi todo el significado cuando las observamos en su individualidad.

No es jazz para “todos los públicos” ni lo pretende. Pero si tienes paciencia y encuentras la llave que abre la caja en la que encierra su misterio, se convertirá en un “must” de tu discoteca.

Texto: © Rudy de Juana, 2020. http://www.caravanjazz.es/