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Estamos ante un álbum histórico, pues reúne a los miembros del cuarteto original de Joshua Redman veintiséis años después de su primer y único disco, el ya clásico Mood Swing (1994). Aquella grabación supuso el comienzo de un cambio de rumbo, la transición de una era de “Neo-clasicismo a otra en la que los límites de la tradición se expandieron más allá de los estándares” (Giovanni Russonello). Redman dirigía una banda compuesta de músicos que trascendían la mera competencia y que despertaban el entusiasmo de los aficionados en cada concierto que daban, hasta el punto de que muchos consideraron que serían ellos quienes liderasen el jazz del nuevo siglo.

Pero las estrellas tienden a separarse, es raro que permanezcan unidas mucho tiempo. Así, tras menos de dos años juntos, cada uno de los miembros del cuarteto hizo su propio camino durante el cuarto de siglo siguiente. El propio Redman, líder de la formación, fue consciente desde el primer momento de lo que tenía entre manos y de lo difícil que iba a ser mantener a la constelación de músicos unidos: “Me di cuenta inmediatamente de que no íbamos a durar mucho. Todos estaban, sin ninguna duda, entre los mejores músicos de su generación, y eran además innovadores y carismáticos, ¡todo el mundo quería tocar con ellos!”.

A medida que pasaban los años, el cuarteto se deslizaba hacia la leyenda y los aficionados de los que hablábamos antes se preguntaban si alguna vez volverían a tocar juntos, hasta que haciendo bueno el refrán de que todo llega al que sabe esperar, en 2019 se reunieron para grabar. Este es un álbum largamente esperado también por Mehldau: “De haber sido por mí, lo hubiésemos hecho hace diez años. Josh, Christian y Brian son mis héroes, es como tocar con Los Vengadores, pero sabía que todos estábamos muy ocupados y que necesitábamos espacio para desarrollarnos creativamente”. Todos ellos han madurado en el tiempo transcurrido y el resultado se refleja en la interpretación.

La reacción de la crítica y de los aficionados en general no se ha hecho esperar y entra dentro de lo previsible: aclamación general tanto en lo relativo a la composición como a la interpretación, destacando a menudo “la química” que sigue existiendo entre ellos, a pesar del tiempo transcurrido. Si tuviésemos que quedarnos con alguno de entre los muchos (y merecidos) halagos que este disco ha recibido, sería el de Will Layman, en PopMatters: “El jazz de este siglo arriesga más que nunca, pero estos intérpretes nos recuerdan que el progreso en cualquier arte está fuertemente ligado a la historia, a lo que dejan atrás”. Por supuesto, el álbum ha entrado inmediatamente en las listas de candidatos a lo mejor del 2020.

RoundAgain ofrece siete temas, todos originales, que se extienden a lo largo de unos demasiado breves cuarenta y cinco minutos y que, a pesar de llevar distintas firmas (Redman: “Undertow”, Silly Little Love Song” y “Right Back Round Again”; Mehldau: “Moe Honk” y “Father”; McBride: “Floppy Diss”), se podrían escuchar como una única composición, lo que dice mucho de lo bien que siguen sonando cuando se juntan, a pesar de todo el tiempo transcurrido.

Texto: © Juan F. Trillo, 2020 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Redman – Mehldau – Blade – McBride: RoundAgain
Músicos
: Brad Mehldau, piano; Brian Blade, percusión, Christian McBride, bajo, saxo tenor, Joshua Redman.
Productores: James Farber y Joshua Redman.
Estudios de grabación y mezclas: Sear Sound Studios y Sterling Sound Studios.
Fecha de grabación: septiembre de 2019.
Publicado en 2020 por Nonesuch Records.