image_pdfimage_print

Roots Magic es sin lugar a duda, uno de los conjuntos de jazz más interesantes de la escena europea. El cuarteto italiano formado por Alberto Popolla (clarinete), Errico de Fabritiis (saxo tenor), Gianfranco Tedeschi (bajo) y Fabrizio Spera (percusión), han desarrollado a lo largo de su carrera una voz propia, en la que se entremezclan los orígenes del blues y de la música afroamericana, con el free jazz de los años ‘50 y ‘60. Su tercer álbum, Take Root Among The Stars, del que ya te hemos hablado en Tomajazz, es uno de esos discos que no nos cansamos de recomendarte este año.

En su charla con Rudy de Juana nos cuentan cómo el confinamiento ha impulsado nuevas formas de creatividad, pero también cómo la pandemia amenaza con romper con las “viejas reglas” del sector cultural, arrastrando a toda la escena musical a un estado de incertidumbre constante. También charlamos con ellos sobre el origen de su música, qué es lo que más les inspira y sus nuevos proyectos.

Fotografía © Alessandro Carpentieri

La música en directo, incluido el jazz, es una de las claras víctimas de la pandemia del COVID-19. ¿De qué forma os ha afectado? Y más allá de vuestra situación personal… ¿Qué impacto ha tenido en la escena musical italiana?

Entre marzo y mayo de 2020, durante la primera y por ahora mayor emergencia sanitaria, nos hemos visto obligados a aceptar un largo periodo de restricciones. En un clima de distancia física y de sobredosis de informática, hemos seguido trabajando por separado, en un silencio desconocido hasta ahora en el hogar, en el barrio.

En esta situación ha cambiado nuestra relación con el espacio, con el tiempo. En nuestros encuentros semanales vía Zoom, hemos hecho lo posible por mantener el trabajo en marcha, ocupándonos de aquellas actividades que generalmente son absorbidas por el ritmo frenético de la llamada “normalidad”.

Hemos escuchado y catalogado viejas grabaciones, hemos montado y publicado material en vídeo, mientras éramos testigos de cómo se desarrolla un escenario poco tranquilizador. Hemos visto cómo la irrupción de un agente desconocido, que se encuentra fuera del orden habitual de las ideas, puede perturbar todo un sistema. Hemos asistido a cómo esa irrupción ha acelerado el proceso de maduración de la crítica social, y cómo ha acabado por explotar a todos los niveles.

En resumen, no ha sido una experiencia menor. En esta situación, que aún perdura, no podemos hacer otra cosa que recoger las mejores experiencias, trasladarlas a nuestras vidas y posiblemente, aplicarlas a nuestro arte.

Con los clubs cerrados, la distancia de seguridad, las mascarillas… ¿qué futuro le espera al jazz durante los próximos años?

El futuro es imprevisible, como lo ha demostrado esta pandemia. El sector de la música, que ya estaba en crisis, corre el riesgo de quebrar. Nuestra música se expresa mejor cuando la tocamos en directo, frente a un público que escucha; ahora con las nuevas normas, es normal pensar que durante mucho tiempo esto nos va a perjudicar.

Es difícil saber si esta experiencia servirá para reconsiderar esquemas, esas rutinas que, ante esta crisis, se muestran ahora como mecanismos insanos. Resulta difícil saber si seremos capaces de redimensionar, al menos mínimamente, el extremo dinamismo global que había antes de la pandemia, para volver a situar el centro de atención sobre las distintas realidades de las comunidades locales.

En el ámbito institucional, ahora más que nunca, hace falta una intervención pública que apoye proyectos culturales, festivales, exposiciones, etc. Pero sobre todo, es necesario que se garantice un salario mínimo que permita sobrevivir a las personas que solo viven de su arte. ¿Será capaz de responder la Europa civilizada?

También hay que decir que aquí en Italia, a lo largo del verano,  gracias a la audacia de algunos productores, algo ha empezado a moverse de nuevo y también nosotros hemos conseguido volver a tocar en directo. Preocupa sin embargo el invierno y cómo determinadas actividades podrán ser gestionadas en espacios cerrados.

El de Roots Magic es un nombre realmente interesante. ¿Cómo surge la inspiración para bautizar de esta forma al grupo?

El nombre viene del descubrimiento en Internet de un libro que se titula Hoodoo Herbs and Root Magic, una especie de manual basado en la experiencia mágica y misteriosa propia de la tradición cultural afroamericana.

Es algo que, efectivamente, se encuentra alejado de nuestra propia realidad, pero precisamente por esto, está lleno de encanto y en estrecha correspondencia con ese mundo expresivo en el que nos inspiramos abiertamente.

¿Cómo surgió la idea de mezclar el deep blues de los años ‘20 y ‘30 con el free jazz?

Al principio no era algo que estuviera preestablecido. Fue algo que se desarrolló de forma espontánea cuando empezamos a poner en común nuestros intereses, lo que nos apasionaba, lo que hemos investigado.

Al principio tocábamos nuestra propia música hasta que un día decidimos componer hacer un arreglo sobre “The Hard Blues” de Julius Hemphill, una pieza y un compositor con el que teníamos una conexión muy particular. El placer que nos provocó tocar ese tema, nos empujó a continuar en esa dirección y así recorrer un nuevo camino inspirado por las raíces de blues.

La conexión entre el blues y los orígenes del jazz creativo se desarrolló para nosotros de forma natural, y no expresa otra cosa que nuestra pasión por esta música, algo que ya sentíamos mucho antes de que formásemos el grupo.

Fotografía © Peter Gannushkin

¿Cómo es ese proceso en el que las estructuras clásicas del Delta Blues se transforman en composiciones mucho más modernas?

El blues arcaico conforma un material muy potente, pero a la vez es muy maleable. Se presta a ser modificado, re-arreglado, y reescrito, manteniendo intacta su increíble fuerza comunicativa.

Normalmente, uno de nosotros se ocupa de la transcripción de la composición que nos interesa y propone un primer posible arreglo que, a su vez, se convertirá en objeto de discusión y de reelaboración colectiva.

En vuestro último álbum, Take Root Among the Stars, trabajáis con temas de Charley Patton, Phil Cohran, Skip James…para convertirlos en algo vuestro. ¿Qué otros nombres os inspiran de cara al futuro?

Pronto empezaremos a trabajar con nuestro propio material original. Después de tres álbumes, sentimos la necesidad de restablecer el equilibrio entre el arreglo de composiciones de otros y trabajar sobre nuestro propio material…sin que esto interfiera sin embargo, con la inspiración y las referencias al origen de la música afroamericana que nos ha caracterizado hasta ahora.

En general, no nos importaría trabajar con la música de algunas de mujeres como Ma Rainey y Bessie Smith; en cuanto al repertorio más contemporáneo, el foco podría estar en figuras como Horace Tapscott y Wadada Leo Smith.

Una de las cosas que más me llama la atención de este álbum es cómo es capaz de conectar con el público, que no tiene por qué saber nada de blues o de jazz. Es algo que también conseguís en vuestros otros trabajos. ¿Pensáis que a veces el jazz peca de lo contrario? ¿No requiere a veces un ejercicio de “intelectualidad”?

Una de las cualidades de este grupo es efectivamente, la de conseguir reunir a un público amplio, transversal y no necesariamente experto.  Es la presencia del Blues y su vitalidad lo que ayuda a superar las dificultades que se asocian a un lenguaje más complejo y elaborado como el del jazz.

Sin embargo, hay que decir que frecuentemente el oyente corre el riesgo de ser víctima de sus propios prejuicios. A menudo tiende a poner una especie de barrera defensiva al renunciar con demasiada facilidad tanto al simple placer de escuchar como a la facultad de elaboración crítica. En resumen, creemos que en este punto, en la frontera entre estas dos tendencias, los músicos y el público, sin excluir a nadie, deben encontrar un equilibrio, un punto de encuentro.

¿Consideráis la posibilidad de un futuro álbum que parta de composiciones modernas en las que se aplique el filtro free que os caracteriza?

Como comentábamos antes, queremos comenzar a trabajar en materiales originales, aunque no renunciamos a incluir autores y composiciones cercanas a nuestra realidad.

Tendemos por nuestra naturaleza a un enfoque inclusivo, creemos en la fluidez entre las raíces de la música y su futuro. Esto ha caracterizado siempre a toda la música afroamericana. Una cualidad que a menudo contrasta con la tendencia europea a clasificar, no siempre con motivo, en categorías de género, estilo, o tiempo.

¿Qué otros grupos del panorama italiano o europeo os inspiran más? ¿Algún grupo o artista español os llama la atención?

En los últimos años la escena italiana ha crecido mucho. El número de músicos jóvenes, de buenos músicos que han aparecido es impresionante. De forma cíclica, en Europa asistimos a la explosión de algunos fenómenos, como la actual revelación, sobre todo mediática, de una nueva generación de ‘jazzistas’ británicos o el renovado florecimiento de la escena escandinava.

Sin dar nombres o clasificaciones, podemos ciertamente afirmar que la comunidad se encuentra en neta expansión y que Roots Magic está en buena compañía.

¿Cuáles son vuestros próximos objetivos?

Tocar en directo lo más posible, elaborar un nuevo repertorio para nuestro cuarto álbum, conseguir nuevas colaboraciones…pero hay tiempo para todo esto. ¡De momento, disfrutemos de Take Root Among the Stars!

Entrevista: © Rudy de Juana, 2020. http://www.caravanjazz.es/
Fotografías por Alessandro Carpentieri y Peter Gannushkin