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XXXII Eivissa Jazz

  • Fecha: 4 de septiembre de 2020, 21:30
  • Lugar: Baluard de Sta. Llúcia (Eivissa / Ibiza)
  • Grupo:
    Big Band Ciutat d’Eivissa
    Santi Pérez (dirección musical)
    Santi Ramírez, Antonio J. Marín, Pau García-Rovés, Penélope Tafur (trompetas)
    Vicent Tur, Vicent Matoses, Jairo Marín, Jaume Tur (trombones)
    Natxo Marí, Mayra Riera, Muriel Grossmann, Jorge Ortiz, Juan Prieto (saxos)
    Radomir Milojkovic (guitarra)
    Chema Pellico (bajo)
    Rafael Garcés (piano)
    Dani Marín (batería)
    Miss Aránzazu, Diego Román (voces)

La tercera y última jornada de Eivissa Jazz 2020 fue una noche llena de sentimientos opuestos, de ausencias y de reencuentros. Por un lado, la ausencia del grupo ganador en Getxo, al cancelarse este festival, ausencia que fue cubierta por la Big Band Ciutat d’Eivissa (BBCE). Precisamente la BBCE había tocado el 8 de marzo en la clausura de la primera (esperemos que haya más) edición de Jazz Point Ibiza 2020. Mentalmente parecía que volver a verlos otra vez sobre un escenario significaba cerrar un círculo y volver al tiempo pre pandemia, pero no fue así para nada, las mascarillas, la distancia de seguridad entre asientos (284 esta noche), y la imposibilidad de bailar pesaron mucho en el ambiente.

Como digo, la BBCE volvía con muchas ganas de tocar y el público de escucharlos. Respecto al citado concierto de marzo, dos novedades en la formación: Chelu García se caía a antepenúltima hora del cartel, siendo sustituido por Rafa Garcés, pianista y también saxofonista cubano que es uno de los referentes de la escena musical local; la otra novedad consistía en una vocalista más: Miss Aránzazu se sumaba al ya conocido Diego Román, aunque no llegaron a compartir escenario en ningún momento; el director Santi Pérez me comentaría después del concierto que era difícil encontrar arreglos para que hubieran cantado los dos juntos.

Para calentar motores comenzaron con un instrumental de Mercer Ellington: “Things Ain’t What They Used To Be”, con intervención de los que serían los solistas de la noche, Antonio J. Marín (trompeta), Muriel Grossamnn (saxo tenor), y Natxo Marí (saxo alto); Rafa Garcés también sería solista pero no en este tema. Debut de Miss Aránzazu en “Big Spender”, del musical Sweet Charity. Aránzazu ( o Arancha Fernández) viene del mundo de los coros góspel, ha sido directora del coro ibicenco Gospel Lab y componente del coro radicado en Madrid Gospel Factory; su voz es muy apropiada para estos tipos de música. En “A Nightingale Sang In Barkley Square” turno para el ya conocido Diego Román. Siguieron con un bloque de tres instrumentales: “Just The Two Of Us” (Grover Wahington Jr.), con solos de Muriel Grossmann y Rafa Garcés, aires brasileños en “Dindi”, de A. C. Jobim, y “Montego Bay”, de Bobby Bloom. Vuelta de Miss Aránzazu para cantar el estándar de George Gershwin “Someone To Watch Over Me”, con pequeño fallo de la orquesta en la intro y que obligó a parar para comenzar de nuevo; esta vez se resarcieron acompañando espléndidamente a la buena interpretación de la vocalista, con mucho sentimiento y llevando la voz a alturas notables.

Excepto el fallo anterior, nada que objetar a la interpretación de músicos y a la entrega del director Santi Pérez, pero a estas alturas de concierto no me acababa de convencer este repertorio basado en temas de musicales y demasiado suave para mi gusto; se echaba a faltar algo con más “garra” en una orquesta que siempre incluía obras de Count Basie, Oliver Nelson o Sal Nistico; Es mi opinión y creo que también la de los colegas a los que José Miguel López conoce cariñosamente como “La mafia del festival”; tampoco voy a negar que seguro que otra parte del público se lo debió pasar en grande.

La parte que quedaba me gustó más; turno para Diego Román que no es Sinatra pero tiene una buena dicción en una dinámica versión de “Too Close For Comfort”, con solo de Muriel Grossmann incluido, en un estándar que aparte del citado Sinatra han cantado Sammy Davis Jr., Peggy Lee o Ella Fitzgerald; emulando a esta última, “Miss Ella Aránzazu” nos dio muestra de su capacidad para el scat en “Makin’ Whopee”. Con el muy conocido “The Lady Is A Tramp” y Diego Román sobre el escenario se acabaron los temas vocales, quedaba tiempo para los instrumentales “Moon River” y “I’m Begining To See The Light”, con solos de Muriel Grossman en el primero y de Nacho Marí y Antonio J. Marín en el segundo. El concierto comenzó con Mercer Ellington y acabó con su ilustre padre Duke Ellington; otro aspecto a comentar además del repertorio fue la estructura del concierto, antes que esa alternancia entre vocalistas que me desubicó un poco habría preferido dos bloques, uno por cantante e intercalados por algún instrumental y respetando el principio y el final, pero es sólo una opinión, seguro que a mucha gente les pareció más variada la estructura que nos ofrecieron, y es que como decía al principio, en el fondo lo que querían los músicos es tocar y el público verlos y escucharlos.

                                                                                   Texto: © Juan Antonio Serrano Cervantes, 2020
Fotografías: © José Luis Luna Rocafort, 2020