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Finalmente se ha podido celebrar la octava edición de Revela’T, festival Internacional de Fotografía Analógica, con un total de 33 exposiciones que se han prolongado hasta el próximo doce de octubre.

La captura de todas las imágenes se ha llevado a término mediante película, desde el paso universal hasta el gran formato y las copias, según el caso, por positivado o por impresión digital después de escanear el negativo.

Las exposiciones están montadas con buen criterio y gusto. De visionado nada tedioso, gracias a la variedad de formatos, tamaños, soportes y montaje. Desde tamaños pequeños como “Soniquete” imágenes de flamencos del gaditano Pablo Padira; “La antítesis de lo absoluto” de Ibai Cobo, la propuesta conceptualmente más imaginativa (presentada por el IEFC) hasta el gran formato de las pancartas colgadas, en su mayoría paralelas al suelo, de “Gegants” del fotógrafo y agricultor barcelonés Toni Privat, o las telas transparentes de “Ven-seremos” del fotógrafo chileno Enrique Muñoz, ambas en blanco y negro, como también lo son las fotografías del cubano Raúl Cañibano y su trabajo “Esencia”, o el irónico contraste entre las proclamas patrias y las imágenes que en buena manera las contradicen y a su vez muestran el “gusto” de las personas fotografiadas con el entorno elegido en “My Kingdom” del barcelonés Txema Salvans. “Frenetic city” del singapurense Zhou HanShun con una decena de imágenes, realizadas con trípode y un tiempo largo de exposición donde las personas han quedado movidas y sobrepuestas mientras los elementos estáticos queden bien definidos.

Interesante de ver y reflexionar resulta la propuesta de juntar dos imágenes consecutivas de una misma película, que pueden formar parte, o no, de un contexto diferente, de los contactos ampliados de “Madrid en plata” del fotógrafo madrileño Luís Baylón. Con dos imágenes especialmente impactantes, las de una anciana, en la primera poniendo una mano entre su rostro y la cámara y en la siguiente, desvalida, encogiéndose entre la pared y un bidón. Según Baylón, “la secuencia proporciona una velocidad narrativa que una sola imagen no alcanza”. En color, y también, jugando con el emparejamiento de imágenes de situaciones y contextos totalmente distintos y sus posteriores lecturas, es la propuesta de la bostoniana Liz Albert en “Family fiction”.

Se tenía que haber proyectado en bucle, pero el día de nuestra visita no funcionaba, una selección de diapositivas de autores desconocidos, correspondientes a la colección que ha ido atesorando el londinense Lee Shulman con el título “Anonymus Project”. Otra forma de presentación es el visionado desde un monitor de la selección de imágenes del proyecto “Family man 2” de Leica Users Group.

Hemos dejado para el final las dos exposiciones que en su conjunto más nos complacieron, una concepción tan personal como subjetiva (como toda fotografía en mayor o menor grado no deja de serlo). Las dos en color y realizadas con cámara de gran formato, ambas con cuidada paleta cromática, aunque diferentes, y las copias expuestas en distintos y generosos tamaños. “Grays the mountain sends” del estadounidense Bryan Schutmaat, relacionada con pequeñas poblaciones montañosas y comunidades mineras del oeste americano.

“Solovki” es el proyecto a dúo, de Manuel Castro-Prieto y Rafael Trapiello, realizado en la isla mayor homónima, con unos encuadres muy acurados, enfoques selectivos que junto a la gama cromática consiguen una concepción fuertemente pictórica. Un trabajo que se ajusta a la definición del texto introductorio, “… en todas sus imágenes está presente la extraña tensión que existe entre la espiritualidad y belleza del entorno y el terrible pasado que soportan las islas” que “según A.S. Solzhenitzyn, Solovki fue la madre del Gulag soviético”.

El festival, se realiza en la población de Vilassar de Dalt, a unos veinte siete kilómetros al norte de Barcelona -en esta se pueden visitar las exposiciones del apartado off-. Veintiséis de las treinta tres exposiciones oficiales se encuentran en la antigua fábrica textil de Can Garbat y las restantes repartidas entre la Sala l’Estrella, el Museu Arxiu, Sala La Massa o en el exterior.

Texto e imágenes: © Joan Cortès, 2020