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Estamos ante el álbum debut de un saxofonista notable, que nos ofrece nueve composiciones propias y en cuya interpretación se hace acompañar de músicos tan jóvenes y prometedores como él mismo. Brust luce un virtuosismo que se apoya en la tradición (influencias de George Coleman, Kenny Garrett, Robert Glasper), pero que apunta a la vanguardia del jazz contemporáneo.

Tras graduarse en el Conservatorio de Boston, Nueva Inglaterra, Brust decidió, hace cinco años, irse a la Gran Manzana por aquello de que “si triunfas aquí, triunfas en todas partes”. Sin embargo, la competición en la Ciudad de Nueva York es dura y está llena de buenos músicos que, igual que él mismo, se esfuerzan por destacar y causar un impacto en la escena jazzística.

El disco se abre con “Work Ahead”, un tema inspirado precisamente en sus andanzas musicales por los pequeños locales neoyorkinos donde acostumbra a realizar sus bolos, aunque no hayan sido muy frecuentes en los últimos meses por los motivos que todos conocemos.

En la misma línea, “Brooklyn Folk Song” es un tema compuesto en otoño e inspirado en “la sensación de paz interior” que le proporciona salir a correr por los caminos arbolados de Prospect Park, algo que, en este caso, no es difícil de imaginar escuchando la suavidad de sus acordes.

Para la composición de “Hymnal For Those In Need”, en cambio, Brust afirma haberse inspirado en “las muchas injusticias del mundo”, en especial en los niños inmigrantes, que se ven obligados a soportar la separación de sus padres tras cruzar la frontera entre los Estados Unidos y México. Es un tema melancólico en el que el saxo del artista se apoya con fuerza en el piano de Uusitalo y la percusión de Sawyer, para crear un lamento alejado de los ritmos más urbanos de los temas anteriores. En cualquier caso, ya he comentado en otras ocasiones que, en mi opinión, la pretensión de ciertos músicos de trasladar un mensaje concreto por medio de su música es excesivamente ambiciosa. Este es un lenguaje apropiado para emociones, más que para elaboradas ideas abstractas que requieren inevitablemente de la aclaración del artista, incluida por lo general en la información que acompaña a las grabaciones.

Veamos el caso de tema que da título al álbum, “Frozen In Time”. Brust asegura haberse inspirado en la lectura de Siete breves lecciones de física, libro en el que el físico italiano Carlo Rovelli, creador de la teoría de la “gravedad cuántica de bucles” (lo que quiera que sea), explica la relación entre el descenso de temperaturas y la ralentización del tiempo. ¿En serio? Estoy seguro de que la composición proporcionará 6:09 minutos de placer estético a los amantes del jazz post-bop, pero no tanto de que sean capaces de atrapar el vínculo entre las escalas del saxo de Brust y las teorías de Rovelli.

Por otro lado, es perfectamente comprensible, en incluso admirable, tanto su preocupación, como el deseo de utilizar su arte para denunciar o llamar la atención de los oyentes hacia los graves problemas que afligen a la sociedad contemporánea. Tal vez una opción interesante sería “dedicar” un tema concreto a esta o aquella causa, pues, personalmente, cada vez que leo que el artista se ha “inspirado” en “algo”, intento visualizar ese “algo” mientras escucho la música, pero debo reconocer que no suelo conseguirlo (anoto la excepción mencionada más arriba). Aunque también es posible que el problema esté en mí, no lo descarto.

De hecho, Brust así lo hace en el caso de “Adversity”, en el que nos informa que es un “homenaje” a la escena musical neoyorkina y a la dureza (lo que comentábamos antes) de abrirse camino en un entorno, donde, como decimos por aquí “el más tonto hace relojes”.

Para cerrar y volviendo al tema puramente musical, podemos afirmar sin aventurarnos demasiado que este es un álbum con el que disfrutarán la mayoría de los aficionados al post-bop. Buenos temas, que, si bien no son especialmente innovadores, sí que están todos ellos ejecutados con destreza. Brust está al inicio de su carrera, pero estamos seguros de que si persevera (y la suerte le acompaña) su nombre terminará ascendiendo hasta situarse entre los mejores saxofonistas de su generación.

Texto: © Juan F. Trillo, 2020 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Nicholas Brust: Frozen In Time 
Nicholas Brust, saxo alto; Ben Eunson, guitarra; Tuomo Uusitalo, piano; Josh Allen, bajo y Jay Sawyer, percusión.
Publicado en 2020 por Fresh Sound New Talent.
Estudios de grabación: Systems Two, NYC.
Fecha de grabación: 1 y 2 de marzo, 2018.
Ingeniero de sonido: Mike Marciano
Laboratorio de sonido: Pieter De Wagter
Diseño de portada: Brian Reddy
Fotografía: Lauren Desberg
Productor: Will Vinson
Productor ejecutivo: Jordi Pujol