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El guitarrista gallego Marcos Pin ha publicado en septiembre de 2020 su nueva grabación titulada New One al frente de un sexteto. Una grabación con temas propios y un grupo muy bien armado, más que recomendable en estos tiempos que nos toca vivir. Pachi Tapiz entrevistó por mail al músico acerca de esta grabación y otros temas.

Acabas de publicar New One. La grabación tiene ya unos meses. ¿Por qué te has animado finalmente a publicarlo en este año 2020?

New One está concebido como segunda parte de Broken Artist. Fue grabado como un año después de este y ahí se quedó, en un cajón; pendiente de ser mezclado. No fue hasta estas pasadas navidades que decidí desempolvarlo y pasárselo a Cristina [Morquillas] para mezclarlo. No sigo un calendario a la hora de publicar, soy totalmente anárquico en ese sentido. Simplemente, me dejo llevar. Este año han coincidido la publicación de What but How, un álbum con el trío y este sexteto New One; tal y como yo veo el sacar dos, estupendo: no creo que sea importante o decisivo hoy en día (en el mundo del Jazz), planear los lanzamientos. No afecta realmente al resultado; evidentemente, en mi caso.

Hablando de este terrible año 2020: ¿cómo te está afectando como músico el Coronavirus?

A todos nos está afectando de forma significante. Más allá de la incertidumbre, temor y, en cierto modo, sentimiento de deriva; profesionalmente es un desastre: los pocos conciertos se han cancelado o pospuesto (la mayoría indefinidamente, lo cual no deja de ser una cancelación encubierta). Como bien sabes, esta música lleva años en crisis y nunca ha sido para echar cohetes; imagina con esto que se nos ha venido encima…

En la grabación hay unos temas muy variados, pero hay varios de ellos que a mí me recuerdan la música de Nueva Orleans. ¿De dónde viene la inspiración para todos esos temas?

Muy cierto. Hay un par de Second Line; música tradicionalmente tocada en los desfiles de Nueva Orleans. La inspiración, el motivo: Broken Artist es un disco triste, melancólico. Lo escribí durante un periodo de búsqueda, buscaba respuestas (básicamente a la pregunta de por qué seguir haciendo algo parece llevar a ninguna parte…); fue más una especie de ejercicio íntimo con el que intentar dar con la explicación al comportamiento de por y para qué hacer música, “esta música”. New One es la respuesta: una respuesta optimista, positiva; el Second Line tiene esto mismo: alegría, orgullo, coherencia… Quiero pensar que ambos discos funcionan a modo de “pregunta – respuesta”. El “artista roto” resucita como “nuevo”.

¿Cómo surge la idea de grabar en sexteto y cómo eliges a sus integrantes?

Pablo Castaño, Javier Pereiro, Miguel Cabana, Yago Vázquez y Alfonso Calvo son músicos a los que admiro y con los que disfruto tocando; con un talento enorme y habilidades profesionales obvias. Ten en cuenta que la sesión es “prima vista” (lectura a primera vista) 100% (creo recordar que solo Alfonso había leído las piezas con anterioridad, pero 2 días antes, no más) y que, por sistema, solo hago dos tomas de cada tema. En el disco aparecen seis, pero, en todas las sesiones, intento hacer el mayor número de piezas posibles; la sesión no dura nunca más de cuatro horas. Siempre prefiero hacer una pieza nueva que intentar repetir algo que nunca acaba saliendo. Soy de los que piensan que si el tema es difícil de interpretar, mejor dejarlo para sesiones de ensayo; en un estudio no se debe ensayar. Como puedes imaginar, con estos requisitos previos, no muchos músicos funcionan bien. En este caso, no solamente funcionan de maravilla si no que, estoy convencido, sacan lo mejor de sí mismos. He de decir también que cuando escribo, lo hago imaginando a músicos tocar. Es raro que imagine una línea de saxo y que en mi cabeza no estén Pablo o Thanos… ¿sabes lo que quiero decir?, siempre hay un músico al que admiro detrás de las notas que pongo en el pentagrama.

Un clásico en tus grabaciones es Malcolm Stilton, autor de la mayoría de las composiciones. ¿Te apetece presentarnos a Mister Stilton?

¡Claro!, la primera vez que firmé con el seudónimo de Malcolm Stilton fue en Broken Artist (de nuevo). Llegó un momento en que me daba un poco de vergüenza decir mi nombre cuando alguien me preguntaba “¿de quién es ese tema?” y, cuando lo hacían no allegados, siempre acababa mencionando al señor Stilton. La gracia es que ahora empieza a pasarme con éste, con Malcolm, también; igual va siendo hora de cambiar [risas].

La entrevista está hecha desde la periferia en Navarra a la periferia en Galicia. ¿Qué plan tienes para poder presentar esta grabación?

El plan, el único que conozco, lleva siendo el mismo toda mi vida; debería idear uno nuevo, éste ha demostrado, con creces, cierta ineficacia [risas]. Como todos los que nos dedicamos a esto, tras sacar un disco nuevo, intentamos hacérselo llegar a programadores, y digo intentamos porque no es fácil, nada fácil. La mayor parte de las veces nadie contesta a tu e-mail, un clásico; otro: “managers”, lo mismo; tengo la sospecha (avalada por los años) de que ni escuchan el material. Somos un país de —como muy bien dice el señor Segura— “amiguetes”; la calidad es lo de menos, el pago se hace en favores. Desde mi punto de vista, es idiosincrásico.

Por otra parte, tengo la impresión de que a pesar de que en Galicia hay una gran actividad Jazzística, no es muy fácil (salvo algunos casos puntuales), el veros actuar fuera de Galicia, salvo Madrid y algún otro caso puntual. ¿Cómo ves el panorama de clubes?

Aquí en Galicia, espero que sea lo mismo en otros lugares, cada vez hay más y mejores músicos de Jazz. Últimamente descubro chavales muy jóvenes, formados en el Seminario, en Oporto, Musikene… tocando muy bien. Me da pena que los clubes de Jazz están, poco a poco, desapareciendo. El año pasado cerró Dado Dada y con él se fue un sueño. Xancarajazz ya no existe, Filloa y Clavicémbalo aguantan el tirón como pueden, con mucho sacrificio, en fin, profesionalmente está difícil, muy difícil.

Respecto a tocar fuera, no será por no intentarlo; como he dicho anteriormente, los mails rara vez se ven respondidos, creo, sinceramente, que no existe un interés por parte del programador/ora o, al menos, esa es mi sensación, desde hace años.

Otro caso sangrante son los festivales de Jazz… pensando en concreto en propuestas como New One, con unos temas que yo calificaría como elegantes, muy bien ejecutados… ¿qué hay / qué tenéis que hacer para que los programadores (otra cuestión sería ver si existe esa figura realmente o si es un espejismo en nuestro país) tengan en cuenta las propuestas nacionales y os lleven a sus festivales?

Gracias. Yo creo que programadores en España no hay muchos. Hay, de alguna manera, directores artísticos, organizadores… no sabría cómo llamarlos. La mayor parte de las veces son músicos gestionando el cotarro y, si hay dinero, llaman a gente de fuera y, cuando no lo hay, pues tiran de (me repito) amiguetes. Intentar verlo de otra forma es absurdo y atenta contra la realidad. Los proyectos no son importantes para ellos, como he dicho antes, ni los escuchan. Ni te imaginas la de cosas absurdo-abstractas que he llegado a escuchar en boca de estos (entrecomillo) programadores. En fin, eso da para otro capítulo, comedia de la buena…

Texto: © Pachi Tapiz, 2020
Fotografías: © Rafa Pasadas, 2020

Y además… En https://www.tomajazz.com/web/?p=52540 hay una selección de imágenes de Rafa Pasadas tomadas en la grabación de New One.