image_pdfimage_print

Más de dos horas y media. Es lo que dura Now, el último disco del pianista americano Lafayette Gilchrist. Un doble CD en el que el compositor, conocido por el gran público por ser responsable de algunos de los temas más conocidos de The Wire (la exitosa serie de la HBO que retrata la decadencia de la ciudad de Baltimore), se entrega a fondo en este su tercer trabajo autoeditado.

Frente a trabajos previos, en los que Gilchrist busca la complicidad de grandes bandas orquestales que le sirvan como su medio de expresión de composiciones expansivas y complejas, en esta ocasión recurre a la fórmula del trío, para la que cuenta con el batería Eric Kennedy y el bajo Herman Burnie. Pero incluso en una composición tan reducida, que nadie se confunda: Gilchrist no quiere regalarnos los oídos con temas contemplativos; ha venido aquí a darlo todo.

Así, con un telón de fondo marcado por Donald Trump, Black Lives Matters y la omnipresente pandemia, Gilchrist se pone ya desde el primer tema (precisamente una reinterpretación del “Assume The Position” de The Wire), a dejar muy claritas cuáles son sus intenciones: no dejar ni un momento para respirar, ni un paso atrás.

¿Lo consigue? ¡Y tanto! Y es que pese a que hay temas de alegre “ragtime” como “Old Shoes come to life”, lo que entrega Gilchrist es un conjunto de composiciones densas, de tonos oscuros y giros dramáticos que, insistimos, sólo se aligeran con ocasionales pasajes funk que parece introducir para llamar nuestra atención y hacernos ver ese valle que se abre antes de volver a encarar la subida de una nueva montaña.

Toda esa potencia se refleja especialmente en el trabajo percursivo de Eric Kennedy, al que no nos extrañaría que hubiese terminado las sesiones de grabación con sangre en las manos, como el joven Andrew Neiman en Whiplash (Damien Chazelle, 2014). Si no me creen, no hace falta siquiera que escuchen el disco completo: basta con que se entreguen a los casi 11 minutos de “On your belly like a snake” para darse cuenta.

Gilchrist por su parte se entretiene, a veces con un bop que recuerda a Monk, a veces contemporizando a lo Ahmad Jamal/Bill Evans; y cuando acelera, incluso cruzando el límite en una suerte de homenaje a Cecil Taylor. Dicho de otra forma: domina prácticamente todos los registros y quiere que lo notemos.

Intenso también el bajo de Burnie, casi siempre en tiempos medios y en el que sin embargo, da lo mejor de sí cuando se lanza a introducir el arco, como en la más sosegada “Say a prayer for our love”. Hipnótica resulta “Can you speak my language” y especialmente meritoria en la segunda parte de este trabajo, la duke ellingtoniana “Purple Blues”.

Un disco en definitiva, para escuchar estando bien despierto, en el que es necesario dejarse llevar por el millón de notas que probablemente se cuelan en un álbum que, en mi opinión, le viene como anillo al dedo a estos tiempos tan extraños. Como única pega, tal vez un “metraje” algo excesivo, que en ocasiones resta enteros a un trabajo al que le hubiese sentado de maravilla no sobrepasar la hora.

Texto: © Rudy de Juana, 2020. http://www.caravanjazz.es/

Lafayette GilchristNow
Lafayette Gilchrist: piano; Herman Burnie: contrabajo; Eric Kennedy: batería
2 CD. Publicado en 2020 por Lafayette Gilchrist Music