image_pdfimage_print

El trío formado por Juan Saiz, Baldo Martínez y Lucía Martínez acaba de editar Frágil Gigante. La grabación ha sido publicada Leo Records, un sello británico en el que han grabado algunas luminarias del jazz como Anthony Braxton, Cecil Taylor o Sun Ra, por mencionar únicamente a tres primeras figuras del jazz de las últimas décadas. El flautista y saxofonista Juan Saiz contestó al cuestionario de Pachi Tapiz.

¿Cómo surge el trío con Baldo y Lucía Martínez?

El trío surge, como muchas otras tantas cosas, gracias a las circunstancias. Tanto Lucía como yo habíamos colaborado con Baldo en diferentes proyectos. Además, yo era conocedor del trabajo que lleva haciendo ya unos cuantos años.

Lucía iba a venir a tocar a Santander que es la ciudad donde resido actualmente. Es entonces cuando pensé que junto a Baldo podríamos entendernos con facilidad y hacer música de una forma muy natural.

En la impro libre lo habitual son la grabación de primeros encuentros. En vuestra grabación hay temas de cada uno de vosotros. Si no estoy equivocado, pasó poco tiempo entre ese primer concierto y el paso por el estudio de grabación. ¿Cómo decidisteis montar ese repertorio con temas propios?

Tomamos la decisión de que cada uno de nosotros dirigiese una parte de la música. Creímos que era la forma más auténtica de hacerlo y que también sería la más efectiva puesto que, aunque en la propuesta que ofrecemos la responsabilidad está repartida y nadie puede escaparse, era necesario aprovechar el tiempo que estuviésemos juntos.

Esta forma de trabajo da resultados muy variados y, en ocasiones, se producen obras, conciertos o discos faltos de consistencia o de un argumento artístico común, siendo más bien como un collage. No puedo decir que nos preocupásemos de forma consciente de este aspecto, sino que nuestros enfoques musicales encajan de una forma sencilla sin necesidad de forzarlos.

¿Por qué el tono calmado, incluso melancólico de la grabación? ¿Fue algo acordado previamente, algo improvisado o el resultado de la edición de la grabación?

Este sí fue un aspecto que hablamos y que creo que da unidad a la grabación. Pensamos en hacer algo en donde dejásemos espacios, que la música respirase y aunque también hay momentos de mucha actividad, creo que es por esto por lo que da esa sensación de melancolía. En cuanto a la edición, no hubo prácticamente nada, lo que se escucha es lo que tocamos.

¿Los músicos lleváis a las improvisaciones o las improvisaciones os llevan a los músicos?

¡Esta pregunta sí que es difícil! Entiendo que esta cuestión entra de lleno en lo que son las partes consciente e inconsciente del acto musical… si dirigimos la música consciente o inconscientemente. Me resulta complicado expresarlo en palabras, la música surge de dentro, de lo que ya es inconsciente, de ahí proviene la música auténtica (este hecho no hace diferencias entre música escrita o no escrita) pero al mismo tiempo también diría que los músicos debemos tener control de dónde estamos y que lo que hacemos tenga sentido, así que quizás sea algo entre las dos cosas.

Cuando estoy tocando tengo la sensación de estar en un ambiente fluido en el que no me es fácil determinar racionalmente exactamente qué es lo que está pasando, es por esto por lo que creo que te diría que ambas cosas son ciertas.

¿Cómo ves la escena de la impro libre en España? En dos niveles: el primero el artístico… el segundo en la posibilidad de mostrarse al público… 

La improvisación libre es una manifestación musical tan primigenia, original y universal como desconocida y este país no es una excepción al respecto. Podemos hablar de lugares en los que está más asimilado que la música no tiene por qué ser tonal siempre, que puede incorporar elementos no convencionales y, estos lugares, están más abiertos a estas experiencias.

A pesar de ello, podemos decir que hay músicos que están haciendo un trabajo muy importante dentro de la improvisación libre. Podríamos hablar del caso de Barcelona, en donde hay una red de músicos con un sello como Discordian que favorece sus producciones, con músicos veteranos y también jóvenes que se están sumergiendo profundamente en la improvisación en donde la calidad artística está más que contrastada.

Pero también diría que el nivel artístico y la posibilidad de trabajar están unidos de forma indisoluble. Si no hay posibilidad de estar en un escenario, no hay posibilidad de desarrollo, no hay forma de que eso sea viable y la gente dedique todos sus esfuerzos a ello, nos quedamos en el potencial, lo que podría ser y no es.

No es el primer disco que publicas en un sello tan importante como Leo Records… allí están algunos de mis discos favoritos de Braxton, Cecil Taylor o la Sun Ra Arkestra por mencionar únicamente a tres monstruos del jazz. ¿Cómo lograste convencer a Leo Feigin para que os publicase vuestra obra en su sello?

Él escuchó mi música y tomó una decisión en base a criterios artísticos y musicales. Muchas veces no es así y, dadas las dificultades del sector, los directores de los sellos discográficos están pensando más en quién eres o si eres conocido, porque entonces ellos pueden sacar rendimiento al producto o, al menos, no perder dinero contigo, lo cual es comprensible. Leo (Feigin -dueño del sello-) tiene la suerte de tener un sello con un bagaje muy sólido que ofrece una consistencia grande y que no necesita a los artistas para que den relieve y posición a su trabajo, sino que ya cuenta con ello. Esto le permite ser más libre.

¿Cuáles son los siguientes pasos en vuestro trío? Próximos conciertos, próxima grabación… 

Por el momento, tenemos varios conciertos de presentación que pasan por el Festival de Jazz de Madrid, Huesca o el Festival Raqueros de Jazz de Santander. Ya solo el goce de tocar juntos y el vértigo que implica no saber qué es lo que va a pasar cada vez que tocamos es un motivo de gran felicidad para nosotros. Estamos deseosos de poder seguir presentando nuestro trabajo y continuar compartiendo música con la máxima sinceridad.

¿Cómo ves ahora mismo -octubre de 2020 en una segunda oleada de Coronavirus- el panorama del jazz en directo? 

La incertidumbre es lo que marca la pauta actualmente. Hay una realidad clara y, es que los conciertos en clubes o locales pequeños no pueden celebrarse por el momento. Y es que, muchas veces se sostenían a duras penas gracias al esfuerzo de todas las partes implicadas: músicos, dueños y programadores de estos locales.

Por suerte, hay ciclos y festivales organizados con mayor o menor apoyo institucional que han luchado mucho para seguir activos, incluso con reducciones presupuestarias. Debemos estar muy agradecidos al esfuerzo que han hecho muchos organizadores, asociaciones y gente particular para que hayan salido adelante estas actividades que nos permiten seguir con cierta actividad.

Por otro lado, las dificultades de movilidad entre países y, particularmente, entre Estados Unidos y Europa, han hecho que los conciertos que se llevan a cabo sean principalmente con músicos nacionales y, paradójicamente, se está empezando a visibilizar el trabajo que estamos haciendo en este país. No sé si es el fin de la globalización, pero en nuestro ámbito era una obviedad que la mayor parte del dinero público destinado a la música se iba a músicos de fuera, sin preocupaciones por una inversión en la economía local que, a su vez, pudiese revertir en la creación de cultura de calidad siendo esto una parte importante de lo que crea comunidad, de lo que hace país. Solo espero que esto sirva para que las cosas no vuelvan a ser como antes en este sentido.

Texto: © Pachi Tapiz, 2020
Fotografía: © Pepe Ainsua, 2020

Más sobre Juan Saiz y Frágil Gigante:
Carlos Lara reseñó Baldo Martínez, Juan Saiz y Lucía Martínez: Frágil Gigante (Leo Records, 2020) en https://www.tomajazz.com/web/?p=51289