image_pdfimage_print

El sello Resonance Records acaba de publicar un doble álbum que solo puede calificarse como una pieza de coleccionista realmente excepcional: las grabaciones de los conciertos que el trío de Bill Evans —Eddie Gómez, contrabajo; Jack DeJohnette, batería; Evans, piano— dio durante el mes de julio de 1968 en Londres, UK.

Bill Evans, 1929 – 1980, formó parte de aquella increíble generación de jazzmen que nacieron en los años veinte del pasado siglo, que dejaron una huella indeleble en la historia del jazz y murieron demasiado pronto por culpa de las drogas y/o el alcohol. De formación clásica, empezó a dejarse ver por los clubs del Greenwich Village neoyorkino allá por 1955, con la banda de Jerry Wald y más tarde con la de George Russell, que en aquellos momentos estaba desarrollando el modal jazz, tendencia que iba a marcar a toda una generación. Evans estuvo en el mismo centro de lo que en aquellos momentos estaba sucediendo en el mundo del jazz. En 1958 se une a la banda de Miles Davis y al año siguiente graba con ellos el mítico Kind of Blue, pero le queda tiempo para intervenir en Chet, con Chet Baker y para formar su propio trío, con el que iba a crear escuela.


Fotografía (incluida en el libreto de la grabación): Bill Evans © Francois Jacquenod for GM Press

Durante la siguiente década, Evans asentó su reputación como músico de jazz vanguardista, a la vez que su vida personal sufría serios golpes debido a su adicción a la heroína. De lo producido en esa época destacan el álbum Waltz for Debbie (1961), en el que le acompañan Scott LaFaro al contrabajo y Paul Motian en la batería, y Bill Evans at the Montreux Jazz Festival (1968), ya en compañía de Gómez y DeJohnette, y por el que recibió un premio Grammy al Mejor Álbum de Jazz Instrumental. Por cierto, que Evans fue nominado treinta y una veces a lo largo de su carrera, y resultó premiado en siete ocasiones, lo que da buena idea de la calidad de su música y del reconocimiento alcanzado en vida.

Pues bien, el trio regresaba precisamente del Festival de Jazz de Montreux, Suiza, que había tenido lugar en junio, e hicieron una parada de un mes para actuar en el club londinense Ronnie Scott’s. Lo interesante es que las grabaciones las realizó el percusionista DeJohnette con una grabadora de cuatro pistas y un micrófono colocado entre el contrabajo y el piano. Como es fácil imaginar, el sonido en vivo se “palpa” y, a pesar del trabajo de masterización realizado por Bernie Grundman, sigue percibiéndose la atmósfera del directo. Esto, lejos de ser un hándicap, resulta a estas alturas un plus que hará que los fans del pianista de Nueva Jersey disfruten aún más de este doble álbum.

DeJohnette —setenta y ocho años, en la actualidad— ha estado guardando estas grabaciones en un cajón durante más de medio siglo y hay que felicitarse porque se haya decidido a darlas a la luz. Por otro lado, es preciso reconocer la labor de los productores, George Klabin, Zak Shelby-Szysko y Zev Feldman, quienes, conscientes de que tenían entre manos una valiosa pieza de la historia del jazz, no solo han cuidado la parte musical, sino que han preparado una documentación acorde con la importancia de los veinte temas que componen los dos álbumes. El booklet incluye el relato del propio Feldman sobre el proceso de elaboración y sobre las sesiones originales en el Ronnie Scott’s: “Quienes los escucharon durante aquel mes de actuaciones en el club, recuerdan que Bill y el trio estuvieron particularmente compenetrados y comunicativos; llegaron incluso a sentirse cómodos, algo que no es fácil de lograr para quienes están de paso”. Según Feldman, las grabaciones originales son tan antiguas, que al principio no supieron utilizarlas correctamente, lo que no es de extrañar, teniendo en cuenta cómo ha cambiado la tecnología en los últimos cincuenta años.

Se incluye también un extenso texto del periodista Brian Priestley, que asistió a los conciertos y escribió en su momento las reseñas para Jazz Monthly y DownBeat. Priestley: “Creo que es importante destacar la influencia que tuvieron en la escena musical londinense los conciertos que el trío de Bill Evans dio durante aquellas cuatro semanas”.

Y encontramos igualmente la transcripción de una interesante conversación entre Chick Corea y DeJohnette, en la que reflexionan sobre la música y el legado de Bill Evans. Por último, es Eddie Gómez, el contrabajo, quien extrae de su memoria los recuerdos que todavía conserva de aquellas noches en el Ronnie Scott’s: “La atmósfera, el entorno nos invitaba a relajarnos. También estaba la comida, bien cocinada. Y el ambiente, que era genial, lleno de buenas vibraciones, así que todo era realmente agradable. Era una situación perfecta, un momento único para hacer música buena de verdad, con Bill y Jack”.

Tal y como hemos dicho al principio, una pieza única; apropiada para disfrutar musicalmente hablando, pero también para realizar un apasionante viaje en el tiempo, gracias a la tecnología digital. Porque a veces se nos olvidan las cosas buenas que tiene el vivir en esta época tan rara que nos ha tocado.

Texto: © Juan F. Trillo, 2020 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut
Fotografía (incluida en el libreto de la grabación): Bill Evans © Francois Jacquenod for GM Press

Bill Evans Live At Ronnie Scott’s
Bill Evans, piano.
Eddie Gómez, contrabajo.
Jack DeJohnette, batería.
Fecha de publicación: 4 de diciembre de 2020.
Formato: CD, vinilo, digital.
Sello: Resonance Records.
Lugar de grabación: Ronnie Scott’s.
Masterizado: Bernie Grundman Mastering.
Arte y diseño en el booklet: John Sellards, Francois Jacquenod, David Stone Martin.
Productor ejecutivo: George Klabin.