• Fecha: Jueves, 10 de diciembre de 2020
  • Lugar: Auditori del Conservatori del Liceu (Barcelona)
  • Grupo:
    Gran Ensemble Liceu dir. Toni Vaquer
    Toni Vaquer, arreglos y dirección
    Rosa Garcías, flauta; Estela Malonda y Cristina Muñoz, clarinetes; Xavi Plaza, saxo alto y soprano; Franky Ramos, saxo alto y soprano; Alba Ruiz, saxo alto; Pau Montoya Ferràs, saxo alto; Marisol Sosa, saxo tenor; Eloi Aracil, saxo tenor; Miriam Cano Estelle, saxo barítono; Mauro García y Albert Boix, trompas; Tomeu Estelrich y Victor Carrascosa, trompetas; Pablo Martin, Pep Seguí y Bartomeu Mora, trombones; Laura Pacios, Eva Monroy, Marta Rosselló, Eli Barquero, Víctor Molina, Lorena Lario, Francisco Peinador y Blanca Funes, violines; Aina Mateu, Alba Morena y Jorge Retuerta, violas; Anna Llorens Caellas y Miquel Bennàssar, violonchelos; Camil Arcarazo y Adrià Pinto, contrabajos; Kevin Diaz Graveran, Blanca Ferrando y Mariona Ruete, piano; Alexander Peña, guitarra; Enric Fuster y Andrea González, baterías.
    Artistas invitados: Gorka Benítez, saxo tenor; Dani Pérez, guitarra; David Xirgu, batería y Fernando Brox, flauta

El pasado jueves 10 de diciembre disfrutamos de un oasis dentro de la actual pandemia, aunque sólo fuese por unos noventa minutos. Con un proyecto eclético, sumamente mimado y cuidado hasta el menor detalle. Fluyendo de forma natural y emanando una gran querencia colectiva.

El Gran Ensemble del Liceu, conducido por el compositor, arreglista y pianista Toni Vaquer, que estuvo moviéndose, gesticulando, o incluso gritando esporádicamente, a lo largo de toda la velada como si fuese uno de los protagonistas de las mejores animaciones de Pixar y a su vez la música emanase de su interior para expandirla hacia el multiorgánico orquestal. Un ensemble amasado por treinta y seis músicos -16 cuerdas, 15 vientos, 2 bateristas y 3 pianistas- más los cuatro músicos invitados que participaron en el tramo final.

Zero Gravity Family Live, es una propuesta dinámica, fluida, multicolor, perfectamente amoldada, de gran valor anímico y revitalizante. Sin tiempos muertos, de gran trabajo colectivo y un temario seleccionado con gusto y arreglos sumamente cuidados. Un arco temático que osciló entre temas originales de Vaquer como “Post Apocalyptic World” (dedicado al Covid-19) o “Music Box” (inspirado en el guitarrista Bill Frisell) hasta “Musica Ricercata #7” de Györgi Ligeti o, entre otros temas, «NuNu» del contrabajista Avishai Cohen.

La versión del tema “Volcano for Hire” de Joe Zawinul (que su compositor jugó a dueto pianístico con Friederich Gulda, entre otras versiones) nos hizo recordar otra maravilla orquestal, la del directo de la Gil Evans Orchestra, en el año 1976 en el Palau de La Música, con una formación de vértigo como era habitual en ella (George Adams, Jon Faddis, Lew Soloff, Bob Stewart, …), donde mezclaban el jazz, el rock, el funk y la improvisación (en internet se puede encontrar el concierto completo, una grabación para el programa Jazz Vivo de TVE, en un blanco y negro digno de las solarizaciones de Man Ray). El mismo Evans que un año antes había publicado el explícito “plays de music of Jimi Hendrix” o que entre 1959-60 escribía los arreglos, un par de temas y conducía la grabación de “Sketches of Spain” de Miles Davis.

Algo parecido volvió a ocurrir con la interpretación de “Infección”, precedida y enlazada de la exquisita versión del tema de Ligeti, y la incorporación del triángulo equilátero de lados de distinto color, formado por el saxo tenor Gorka Benítez (compositor del tema), el baterista David Xirgu y el guitarrista Dani Pérez (con un solo de aires hendrixianos)

El que subscribe a lo largo del concierto estaba gratamente sorprendido por todo el entramado musical y a su vez magnetizado como el correcaminos de la fotografía del mexicano Alejandro Prieto (segundo premio naturaleza de World Press Photo 2020), pero de forma positiva.

Para finalizar la noche invitaron al flautista Fernando Brox, autor de la composición “Dada” que clausuró la velada. Un tema vital, alegre y senderista, que recordó, muy gratamente, a la banda sonora del audiovisual “More Sweetly Play de Dance” la procesión coral y atea de William Kentridge.

Un excelente urdido colectivo entre diferentes conceptos y familias musicales, con el denominador común de música sin etiquetaje, donde los encajes entre ellos estaban resueltos a un nivel de fina orfebrería. Una de las grandes propuestas de este funesto 2020.

Un trabajo en la estela de aquella versión personal y también exquisita de 2018, en clave big band jazzística, de “La fi dels temps”“La fi dels temps” de Olivier Messiaen.

Texto e imágenes: © Joan Cortès, 2020

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