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© 2011 Sergio Cabanillas

Por fin. Daba gusto doblar la esquina de Barquillo con Piamonte y encontrar una cola de aficionados ávidos de buen jazz. Daba gusto entrar, veintisiete meses después, a un Bogui repleto y reencontrarse con los rostros de músicos, prensa y público. Rostros que forman parte de un tejido cultural, el de Madrid, guisado en gran parte por los mismos que lo degustan, no solo al margen de apoyos institucionales, sino encontrando, en más de una ocasión, absurdas e injustas trabas por parte de la Administración. Todo eso ha acabado, de momento, para un Bogui Jazz que vuelve a respirar. Daba gusto volver a saludar a Dick Angstadt, alma y factótum del local, en su casa. En la de todos.

Marta Sánchez. © 2011 Sergio Cabanillas

El honor de reinaugurar el club recayó en Marta Sánchez, pianista madrileña que, a tenor de lo visto y oído, ha crecido enteros en los últimos años tanto en el terreno de la improvisación como en el de la composición. Marta ya se encargaba de una de las antiguas jam sessions del Bogui, labor que desarrolla hoy en día en El Plaza Copas. En esta ocasión presentaba su segundo CD La espiral amarilla, arropándose para tal cometido por dos cubanos (Ariel Brínguez a los saxos y El Negrón al contrabajo) y un argentino (Andrés Litwin, batería). El cuarteto ofreció un jazz de corte moderno con querencia por lo modal donde solemnes sonoridades europeas y complejos pasajes rítmicos abrazaban sin concesiones al blues, al swing y al be bop. La líder se toma muy en serio su música y lo demuestra sobre las tablas. Improvisa como si estuviera sola, como si el mundo exterior no la rodeara. Nos hace llegar su arte a través de la introversión, y acaba embelesando. En Ariel Brínguez encuentra a un compañero que la apoya y complementa. En sus largos desarrollos, el saxofonista se lamenta a la escandinava, enciende boperas pasiones o investiga a lo Coltrane. A veces todo ello ocurre en el mismo tema. El Negrón también presenta múltiples personalidades. Enérgico como el que más, ora ejecuta rápidos y precisos unísonos ora se convierte por un momento en Charlie Haden y nos muestra las delicias del silencio. En sus manos el contrabajo parece un instrumento fácil de tocar. Pero el que más aplausos se llevó fue Andrés Litwin, todo un ejemplo de cómo aportar variedad e interés sin descuidar el sustento a sus compañeros de viaje. Sus juegos polirrítmicos dejaron boquiabierto a más de un asistente. No en vano está acostumbrado a explorar territorios indómitos en el GNU Trio de Guillermo Bazzola y Marcelo Peralta. En el primer tema, “Ambrosía”, el cuarteto se vio aumentado por Ángela Cervantes. La cantante ibicenca se sumó a la fiesta bordando una melodía rítmicamente compleja.

Dick Angstadt. © 2011 Sergio Cabanillas

Con el descanso del concierto llegó el momento más emotivo: la charla de Dick. Enjuto, afable, con americana blanca sobre jersey negro y su sempiterno sombrero, el propietario leyó el bellísimo poema de Mario Benedetti “No te salves”, toda una declaración de intenciones para los que hacemos jazz. Agradeció el apoyo prestado por otros locales de la escena madrileña (en concreto Café Central, Clamores Jazz, La Fídula, El Despertar y C.M.U. San Juan Evangelista), con mención especial para Pedro Carrillo del Bar&Co. También leyó un manifiesto de la cantante cabaretera Pia Tedesco a favor de la música en la calle, donde se recordaba que Louis Armstrong, Edith Piaf y Camarón de la Isla comenzaron sus andaduras como músicos callejeros. Finalizó con una emotiva mención a su esposa envuelta en aplausos.

Ariel Bringuez. © 2011 Sergio Cabanillas

Andrés Litwin. © 2011 Sergio Cabanillas

Decimos que el manifiesto fue “a favor de la música en la calle” y no “en contra de la prohibición”, porque anoche en Bogui todo fue favorable, todo fue positivo. Nadie se ensañó con el Ayuntamiento de Madrid, tan solo disfrutamos de la cultura en libertad. El corazón jazzístico de la ciudad vuelve a latir y lo hace libre de odio. De momento unos cuantos descubrieron a Marta Sánchez. Próximamente serán Moisés Sánchez, Toño Miguel, Román Filiú, Carita Boronska, Igor Prochazka, Baldo Martínez, Melissa Aldana, Mariano Díaz o Natalia Calderón los que se presten a ser descubiertos (o redescubiertos) sobre las tablas de Bogui Jazz.

Enhorabuena y que sea por mucho tiempo.

Texto © 2011 Arturo Mora Rioja
Fotos © 2011 Sergio Cabanillas

Fecha: 23 de febrero de 2011.
Lugar: Bogui Jazz (Madrid).

Componentes:

Marta Sánchez: piano
Ariel Brínguez: saxos tenor y soprano
Reinier Elizarde “El Negrón”: contrabajo
Andrés Litwin: batería
invitada:
Ángela Cervantes: voz