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Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

Los aficionados al jazz pueden conocer a Stephen Keogh como el baterista irlandés que ha compartido escenario con nombres como Brad Mehldau, Sonny Fortune, Johnny Griffin, Lee Konitz, Mark Turner, Art Farmer, Benny Golson o Charles McPherson. También puede que estén al corriente sus actividades como miembro estable de los grupos de Bill Charlap o la leyenda británica del saxo Peter King. Pero Keogh ofrece otra faceta personal menos conocida al frente de Global Music Foundation, una organización sin ánimo de lucro que desde 2004 organiza seminarios y festivales en lugares como Londres, Saarwellingen (Alemania) o Certaldo, en la Toscana (Italia), entre otros. Estas citas atraen a estudiantes de todo el mundo buscando un entorno educativo fresco y diferente con una lista de colaboradores del máximo nivel, tanto en el ámbito de la música como en otras ramas del arte como la poesía o la pintura. En esta charla en profundidad descubrimos a un músico apasionado, comprometido con su entorno y dispuesto a cambiar el mundo del jazz para un futuro mejor.

SERGIO CABANILLAS: ¿Por qué se creó GMF?

STEPHEN KEOGH: Había un millón de razones para hacerlo. Una de ellas es que yo tuve formación clásica en varios instrumentos diferentes. La forma en la que se enseña música en algunas de estas instituciones puede ser muy mecánica y a veces hunde a los alumnos. Quieren producir un tipo de estudiante determinado, y eso a veces mata el gozo de hacer música. Así que Global Music Foundation supuso una forma de crear un ambiente formativo que eliminara esta forma de enseñar un tanto opresiva. Esa era una de las razones principales. Otra es que, muy a menudo, debido a lo que está ocurriendo en el negocio de la música, los músicos han perdido en exceso el control de sus vidas y de su propio trabajo. Queríamos una organización dirigida por nosotros, porque de hecho no necesitamos a toda esta gente que creen saber cómo organizarnos y controlarnos. Esto también lo hacemos bastante bien nosotros mismos. Podemos hacerlo y no necesitamos nada de eso.

Los eventos de GMF demuestran tener éxito a nivel comercial. Estudiantes y amantes de la música llenan nuestros cursos, y los conciertos atraen a una audiencia cada vez mayor.

Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

SERGIO CABANILLAS: ¿Cómo recauda fondos GMF? ¿Pueden contribuir los particulares?

STEPHEN KEOGH: GMF es una organización sin ánimo de lucro. Esto es importante porque nos permite centrarnos en la música. Intentamos hacer lo cursos y los conciertos lo más asequibles posible para que la música sea accesible al máximo de público posible. Recaudamos dinero de las tasas de los estudiantes y la venta de entradas. Establecemos convenios con organizaciones privadas y ayuntamientos en los distintos países donde realizamos eventos.

La gente podrá realizar donaciones a través de nuestra web en breve. De momento, quien quiera realizar una donación puede ponerse en contacto con nosotros y hacerlo a través de un banco o PayPal.

SERGIO CABANILLAS: ¿Habéis pensado en el “crowdfunding”?

STEPHEN KEOGH: Para ser sincero, soy perezoso en cuanto a recaudar fondos (risas), es cierto. No me malinterpretes, necesitamos fondos, por supuesto, pero hay mucho que hacer y poco tiempo para hacerlo. A veces parece un milagro que estas cosas funcionen.

Pueden ser preocupantes, terroríficos incluso, los momentos previos a un evento, pero se autofinancian, y eso es algo que me alegra mucho, porque no tenemos ninguna financiación pública ni la hemos necesitado. Supongo que algo debemos estar haciendo bien.

SERGIO CABANILLAS: ¿No tenéis patrocinadores?

STEPHEN KEOGH: No, muy pocos. Lo único que tenemos de cara a King’s Place es porque  Perico [Sambeat] promociona las lengüetas Rico, y se pusieron en contacto conmigo porque querían hacer algo. Yo les dije “dad una beca a un estudiante de saxo”, y ellos lo han hecho. Concedimos la beca a Victor Jiménez, un estudiante con mucho talento de Valencia, así que Rico paga su viaje a King’s Place. Queremos centrarnos en la música, no es una práctica para ganar dinero.

Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

SERGIO CABANILLAS: Aún así existen gastos: billetes de avión, hoteles…

STEPHEN KEOGH: Sí, pero tocamos música que creo que la gente quiere escuchar, la venta de entradas va muy bien y los estudiantes vendrán de todo el mundo. Vienen a Londres y a Alemania desde lugares tan lejanos como Japón, China, Nueva York… desde todo el mundo y pagan por ello, no mucho, porque tratamos de mantener los precios bajos, pero pagan vuelos, hoteles y las tasas del curso, así que debemos de estar haciendo algo que merece la pena. Y no necesitamos contratar artistas que cuestan 150.000 euros por un solo concierto. Actualmente hay tantos músicos extraordinarios… creo que el dinero debería distribuirse de una manera más justa.

Con un presupuesto de ese tamaño, dividido de una forma mejor y entregado directamente a los cabezas de cartel, compositores y arreglistas, o gente algo más imaginativa en sus programaciones, podríamos hacer 15 festivales, y atraer al público.

Quiero destacar que, si los programadores de grandes festivales establecidos sólo se centran en artistas que ya tienen un “gran nombre”, ¿cómo pretenden tener futuro? De verdad, me gustaría escuchar su respuesta a esta pregunta. Y si artistas menos reconocidos pero de gran calidad –y hay muchos- no tienen una oportunidad de ser escuchados, ¿cómo va a haber un futuro? Los programadores –aunque no todos- están a menudo obsesionados con las celebridades y mirando atrás. Es un camino sin salida.

Hay mucha gente que quiere escuchar esta música y sorprenderse con músicos que puede que no conozcan anteriormente. También creo firmemente que si el jazz tuviera una parte realista del presupuesto publicitario y la atención mediática que se invierte en otros tipos de música, veríamos clubs y salas de conciertos llenas por todas partes, porque esta música está viva y en constante evolución. Esta música la impulsan personas apasionadas que están preparadas para sacrificarlo casi todo por tocar, y esa es la razón por la que se aprovechan a menudo de los músicos. Ese es el principal motivo por el que Ronnie Scott y Peter King montaron su club hace tantos años.

SERGIO CABANILLAS: ¿Se paga adecuadamente a los músicos en las actividades de GMF?

STEPHEN KEOGH: Sí, todo el mundo cobra. Y si alguien quiere hacer un extra o contribuir más, puede hacerlo. La mayoría de los músicos tienen un espíritu generoso y aman la música, y cuando se les trata con el respeto que merecen, que todo el mundo merece, quieren dar más.

Mirando la situación actual por un momento, creo que uno de los grandes problemas que tenemos ahora es que la gente no parece darse cuenta de que los músicos tienen facturas que pagar y necesitan comer, como todo el mundo. ¿Cómo esperan algunos clubs que toquemos una vez al año y cobremos 100 euros? Estaría bien si fuera una vez a la semana o incluso una vez cada dos semanas, pero a menudo es una vez al año si eres líder de un grupo. Simplemente, no es viable. Si el equilibrio no cambia pronto, habrá mucha menos gente que intente ganarse la vida con esto. En esta situación actual, en la que nadie quiere pagar por la música, nadie quiere comprar CDs, todo el mundo quiere todo gratis… no habrá futuro si esto sigue así.

Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

SERGIO CABANILLAS: Parece un problema común a todas las artes. Todo lo que te ofrecen es “visibilidad”.

STEPHEN KEOGH: Ese es un aspecto importante, y es otra gran razón para crear Global Music Foundation. Muchos de nosotros estamos hartos de eso. Era el momento de retomar el control de nuestras vidas y decir “bien, no vamos a tocar gratis allí, preferimos hacer nuestro proyecto” y, por lo menos, crear nuestra propia escena y nuestro propio sustento.

SERGIO CABANILLAS: Eso suena a recuperar la dignidad.

STEPHEN KEOGH: Eso es. Es lo que músicos y artistas necesitan hacer. No necesitamos a esa gente que creíamos necesitar, podemos hacerlo todo nosotros mismos.

SERGIO CABANILLAS: ¿Cuál es el perfil de los estudiantes en los seminarios de GMF?

STEPHEN KEOGH: Vienen de todas partes del mundo, y el rango de edades va desde los 18 años en adelante. Desde estudiantes avanzados que aspiran a una carrera en la música, gente que quiso ser músico pero eligió una carrera diferente y quieren volver a la música. Profesionales y profesores que quieren experimentar algo fresco. Es muy variado.

SERGIO CABANILLAS: La lista de artistas colaboradores impresiona. ¿Cómo un músico o un artista pasan a formar parte de GMF?

STEPHEN KEOGH: Sobre todo por invitación, aunque puede ocurrir de forma orgánica, o incluso mágica en ocasiones.

SERGIO CABANILLAS: ¿Cuál es el calendario de actividades de GMF para 2013?

STEPHEN KEOGH: Primero tenemos el GMF London Jazz Workshop and Music Festival, del 18 de Marzo al 1 de Abril en King’s Place, que es un nuevo e impresionante centro cultural en Londres, después el International Jazz Workshop Europe en Saarwellingen, del 9 al 14 de Agosto, y el Guinness Cork Jazz Festival en Irlanda, del 25 al 28 de Octubre. Estamos arrancando un convenio con el Jazz Standard de Nueva York con su Jazz Discovery Programme en Abril de este año, y estamos muy entusiasmados por ello, porque seguramente conllevará cosas positivas en el futuro. Estos son nuestros eventos principales, pero hay festivales y cursos más pequeños en la Toscana, en Italia, a lo largo del verano. Tenemos una relación fructífera con el Pizza Express Jazz Club de Londres donde programamos conciertos a lo largo de todo el año. Lo mejor para estar informados es echar un vistazo a nuestra web.

Libor Šmoldas, Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

Libor Šmoldas, Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

SERGIO CABANILLAS: ¿Cómo conociste a los miembros españoles de GMF Fernando Marco, Albert Sanz y Perico Sambeat?

STEPHEN KEOGH: Me contrataron en un concierto con Perico cuando me mudé a Barcelona en 1990. Me encantó su forma de tocar desde la primera nota. A lo largo de los años hemos trabajado juntos esporádicamente, y por un tiempo llegamos a tener un cuarteto con Brad Mehldau que tocó en Ronnie Scott’s varias veces e hizo giras por Irlanda e Inglaterra. Perico es uno de mis músicos favoritos desde siempre y también es un buen amigo. Conocí a Fernando Marco y Toni Porcar cuando tenían el club de jazz Café del Mar. La gente como ellos es muy importante para la supervivencia de esta música. Ha aportado mucho. Les aprecio por lo que son y lo que hacen, y siguen haciéndolo incluso en tiempos tan difíciles. También estaban involucrados en los primeros seminarios que hice. Albert Sanz es un músico maravillosamente creativo y con mucho swing. Hace solos muy bellos, pero también toca para el grupo, y eso es importante para mí. Solía llamarle para acompañar a muchos artistas visitantes a finales de los ’90 y principios de los 2000. Se fue a Estados Unidos y nos reencontramos hace sólo unos meses. Haremos unas cuantas cosas juntos a lo largo de 2013.

SERGIO CABANILLAS: GMF también está abierta a otras ramas del arte. ¿Qué actividades ofrece en torno a la poesía y las artes visuales?

STEPHEN KEOGH: Sí, hemos hecho algunos proyectos con poesía, pintura e incluso artes marciales. Es algo filosófico, y será diferente para cada uno, supongo, pero para muchos artistas que conozco y yo mismo, en realidad no hay diferencia entre las artes desde cierto punto. De algún modo, la persona desaparece cuando ocurre de verdad. Es una respuesta inmediata a lo que está pasando, no hay tiempo para que una “persona” lo controle. Mucha de la gente que conozco en otras formas de arte relata las mismas experiencias. Puede que trabajen en un medio distinto, pero ocurre lo mismo. En relación a la poesía, hicimos un proyecto con dos grandes poetas llamados Pere Rovira y Meritxell Nus. Simplemente escuchábamos sus poemas con Frank Harrison, un gran pianista, y tocábamos según lo que sentíamos, lo que nos evocaba el poema, no necesariamente las palabras, sino el sentimiento. Hicimos varios conciertos y un disco sobre ello. Con GMF establecimos varios certámenes de poesía en diferentes países. Lo hicimos en Croacia, en Italia, en Alemania y dos veces en China, en Viejo Shanghai y Nuevo Shanghai. La entrega de premios en China fue una experiencia increíble. Estábamos acostumbrados a hacerlo en ciudades pequeñas donde podía haber diez finalistas en una región con unas 20 escuelas. Cuando fuimos a Shanghai, de repente nos encontramos con 80.000 escolares reducidos a 60 finalistas, es lo más pequeño que pudieron hacer. La ceremonia en Pudong, la parte sur de Shanghai, donde leyeron sus poemas, fue como algo sacado de los juegos olímpicos, por la forma en la que coordinaron todo… era algo asombroso de ver. Hicimos otro certamen con la Universidad de Lenguas Extranjeras de Sanghai que culminó en una de las más intensas experiencias con la poesía que he presenciado. El subdirector de la escuela leyó un poema –creo que del emperador poeta, de la dinastía T’ang-, y nunca antes había oído recitar un poema así. No entendí una sola palabra, porque todo estaba en chino, pero fue una de las representaciones más potentes que he escuchado. Eso demuestra que la música necesariamente no tiene que ver con las notas, ni la poesía con el lenguaje, tiene que ver con  comunicar algo más, mucho más grande.

Deborah Brown, Stephen Keogh · Peñiscola, 2012/07/27

Deborah Brown, Stephen Keogh · Peñiscola, 2012/07/27

SERGIO CABANILLAS: ¿Los certámenes son competitivos?

STEPHEN KEOGH: Realmente sólo fue un incentivo a los jóvenes para que escribieran poesía. De momento, no hay perspectivas de volver a hacerlo. Hemos organizado premios para músicos con el Cork Jazz Festival. Hicimos algo llamado “Jazz Futures”, pero no era tanto una competición como una vía para los jóvenes intérpretes de tener un escenario. El certamen es una excusa para dar a algunos intérpretes una oportunidad de ser escuchados.

SERGIO CABANILLAS: ¿Hay seminarios de pintura entre las actividades de GMF?

STEPHEN KEOGH: No, normalmente hacemos una exposición en nuestros festivales cuando es posible. De hecho, en King’s Place haremos algo que llamamos “A Brush With Jazz”. Habrá músicos tocando, un par de artistas e incluso un modelo o un bailarín moviéndose o expresando lo que sientan, y los espectadores podrán ir y venir, y ver cómo todo se desarrolla.

SERGIO CABANILLAS: Te mudaste a Barcelona en 1990, así que conoces un poco la escena jazzística española. ¿Crees que un proyecto como GMF es viable en España?

STEPHEN KEOGH: Lo hicimos en Benicassim y Vila-Real. Estaba negociando para hacerlo en Barcelona hace 2 años, cuando la crisis “financiera” atacó. Es viable en todas partes. Lo hemos hecho en China, Croacia y muchos otros lugares. Allá donde haya un alcalde o un promotor que quiera cooperar y apreciar las ventajas a muchos niveles es totalmente viable y posible. Atrae arte, intercambio cultural y amistad, turismo, comercio y más. Por los beneficios que retornan, no es en absoluto caro llevarlo a cabo.

SERGIO CABANILLAS: ¿Tenéis idea de ofrecer seminarios en España en el futuro?

STEPHEN KEOGH: De momento no, pero no es porque no queramos. Si surgiera la oportunidad empezaría a trabajar en ello mañana mismo.

Bobby Watson, Bruce Barth, Duncan Hopkins, Stephen Keogh · Peñiscola, 2012/07/27

Bobby Watson, Bruce Barth, Duncan Hopkins, Stephen Keogh · Peñiscola, 2012/07/27

SERGIO CABANILLAS: Cambiando de tema, tocas con músicos de jazz de todo el mundo. ¿Cómo está afectando la crisis a los músicos?

STEPHEN KEOGH: La crisis no afecta a la música de ninguna manera, no tiene nada que ver con ella, afecta a si realmente podemos comer o no (risas). Los músicos de jazz están acostumbrados a las mejores y las peores circunstancias, todo sube y baja siempre, es algo transitorio. Creo que es más duro para músicos y artistas simplemente arreglárselas en cada momento. Debo decir que algunos países son conscientes del valor de las artes como algo muy necesario para una sociedad sana. Otros países no lo son, y sufren a consecuencia de ello problemas sociales que no deberían experimentar. Si tienes una vida cultural sana, la sociedad, los negocios… todo es más sano. Las artes no son un lujo, y no deberían contemplarse como un artículo de lujo. De hecho, son necesarios para una sociedad saludable.

SERGIO CABANILLAS: Cuando he viajado a Londres, la imagen que he traído de vuelta a España es que la cultura se considera una necesidad social en Inglaterra y el público demanda estas actividades regularmente, mientras en España el primer presupuesto que se recorta cuando disminuyen los fondos es el de cultura.

STEPHEN KEOGH: Bueno, es una pena, pero eso ocurre también en Inglaterra, en Irlanda y en un montón de lugares, pero creo que si los políticos fueran conscientes de lo valiosa que es… es lo que mantiene la sociedad unida. Si faltara, todo se caería a pedazos. Es mucho peor que quitar el dinero, porque aunque falte, la gente aún puede compartir en compañía momentos con la música y el arte…

SERGIO CABANILLAS: …y compartir sentimientos también. Deshumanizan la sociedad.

STEPHEN KEOGH: Sí, es una política peligrosa recortar en arte y en cultura.

SERGIO CABANILLAS: ¿De veras están recortando en cultura en Inglaterra?

STEPHEN KEOGH: Oh, sí, sin duda. El seminario en Alemania lo organizamos en un pequeño municipio en medio de ninguna parte, pero tienen, no una asesora de cultura, sino una directora de cultura asalariada. Es su trabajo ocuparse de la cultura en esta pequeña ciudad, y esa es la norma en Alemania. Nadie puede discutir que Alemania es un país muy saludable en este momento. La cantidad de música y arte que sale de este país es impactante a través de los años. Dan a la música y las artes un lugar de importancia, y no dependen de una persona electa de un ayuntamiento que no cobra por ello. Pagan a alguien para hacerlo, y los resultados se ven.

Albert Sanz, Flo Moore, Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

Albert Sanz, Flo Moore, Stephen Keogh · Vila-Real, 2013/03/01

SERGIO CABANILLAS: ¿El responsable de cultura es un funcionario?

STEPHEN KEOGH: Sí, es parte del estado. Parte de los impuestos de la comunidad sufragan el salario de esta persona, que tiene la responsabilidad de producir actividades que sean de interés para el municipio, pero también de acudir a los bancos y decir “soy el director de cultura, tienes que patrocinar lo que ocurre en esta ciudad”, una gestión complementa la otra. Los negocios locales contribuyen, no necesariamente en grandes cantidades, pero la mayoría contribuye con algo, de modo que es un esfuerzo comunitario. Todo el mundo se toma interés y viene a ver qué ocurre. Desde las regiones vecinas al lugar donde organizamos el festival en Alemania han empezado a llegar personas y ahora, gente de Francia, Luxemburgo y de más lejos vienen sólo a ver los conciertos. Así que se crea turismo y se une a la gente, y creo que eso es porque el objetivo principal no es tanto sacar el mayor beneficio posible como compartir una experiencia, una comunicación con otros, se puede sentir en la atmósfera del evento.

SERGIO CABANILLAS: ¿Qué nivel de apoyo dan, en tu opinión, las instituciones españolas a la música, específicamente el jazz, comparado con otros países europeos?

STEPHEN KEOGH: ¿Es que ahora hay alguno? No dispongo de la información. Sé que han elevado el I.V.A. de la cultura del 8% al 21%. Es como si cargaran de veneno un enorme cañón y nos dispararan con él.

SERGIO CABANILLAS: Para terminar, ¿cuáles han sido, como músico, tus trabajos más recientes y cuáles son tus planes de futuro?

STEPHEN KEOGH: En este momento estoy trabajando en el festival de King’s Place, así que estoy muy ocupado. También estoy metido en otro proyecto ligeramente diferente que se centra en la música de cine de Hollywood, la alta sociedad cubana, Italia, Francia y España –Almodovar- con dos grandes cantantes, una de argentina y otra de Inglaterra. Acabamos de grabarlo y se publicará el disco en Abril con el nombre de “Música Paradiso”. Es más algo escénico que un disco de jazz, pero hay un montón de grandes canciones, y me encantan. Por eso me metí en esta música, porque hay grandes canciones y hay mucho swing, que es lo importante. También iré a Nueva York en Abril para comenzar una colaboración con el Jazz Standard, con vistas a organizar uno de estos festivales en Nueva York en 2014, estoy entusiasmado con esto, porque hace mucho tiempo desde que estuve en Nueva York. Parece que trabajaremos con un montón de grandes músicos. Después tengo el festival de verano en Saarwellingen, Alemania, y el Festival de Jazz de Cork. Éste último lo haremos con Rene Marie, Albert Sanz, un joven contrabajista de Londres y también con Perico [Sambeat]. Eso es suficiente para mantenerme ocupado (risas).

Más información en Global Music Foundation y GMF London Jazz Workshop And Music Festival.

© Texto y fotografías: Sergio Cabanillas, 2013.