En abril de 2021 se ha inaugurado en la tienda de discos Power Records de Bilbao, la exposición Sun Rays In Saturn. A tribute to Sun Ra realizada por Jorge López de Guereñu en homenaje al gran creador Sun Ra (1914-1993). La muestra es una magnífica excusa entrevistar por correo electrónico al artista responsable de esta exposición, aficionado a muchos estilos distintos, soñaba con ser pianista pero decidió establecer una relación distinta con la música, enorme admirador de Monk, surfero y vividor incansable. Estas son las respuestas a las preguntas de Pachi Tapiz. Ilustran la entrevista las creaciones de Jorge López de Guereñu.

¿Por qué Sun Ra?

En la última parte de los tres años que llevo recuperando el tiempo perdido me estoy quitando la espina con grandes héroes del jazz sobre los que nunca había trabajado. El año pasado hice una serie y una exposición en noviembre, sobre Mingus, al que sorprendentemente, no había dibujado ni pintado jamás. Ahí había miniaturas hechas con trozos de cajas de vino además de lienzos y también obras sobre papel con una técnica nueva que llevo desarrollando dos años y algo. Esa exposición la presentó Hipólito García «Bolo», con una poesía de Ra. Nuestra telepatía es así, él no tenía ni idea de que yo ya estaba trabajando en otra serie sobre él desde tres días antes de esa inauguración, ni yo de que iba a recitar algo así.

¿Cómo surge la idea de exponer en Power Records?

Justo entonces me enteré del 30 aniversario de esa fantástica tienda, sus dueños son muy buenos amigos míos, hace unos veinte compraron tres de mis obras más conocidas de la serie Great Black Music para decorar su local. Les propuse celebrarlo con una exposición sobre el gran Ra y les encantó la idea, pero días después me operaron un oído y tuvimos que posponerlo. Iba a ser una serie corta, pero me he curado trabajando en ello y ha ido creciendo, mientras escuchaba su música sin parar, releía el fantástico libro sobre él de Swed, Space Is The Place, y muchas de sus hilarantes poesías. Según me iba recuperando escuchaba su música a más volumen, y en la situación en la que estamos, me iba dando cuenta que no podía haber elegido mejor el personaje y la música sobre la que trabajar.

¿Qué es lo que te llama la atención como personaje?

Es el gran escapista. Me da exactamente igual que se creyera o no que realmente venía de Saturno. Sus disfraces, su actitud y su música, son una vía genial (y divertida) de escape. Mientras trabajaba sobre él, en la América de ese otro gran payaso sin gracia alguna, Trump, renacía el racismo que nunca ha sido superado, pero no era tan visible. Ra nace en Birmingham, Alabama, donde se cría en los años veinte, uno de los sitios donde más afición había a colgar negros de los árboles. Su actitud y estrafalaria pinta son la mejor manera de evitar algo así. Imagínatelo paseando por ahí jovencísimo y ya con collares, pulseras, túnicas y extraños gorros o sombreros. Es genial, seguro que lo veían tan extremadamente raro que ni se les ocurría meterse con él. Negro era, evidentemente, pero lo más llamativo seguro que era su pinta de loco. Esa actitud, y sus fantasías mitológicas sobre el hombre negro, la pseudociencia y la ciencia ficción, el espacio y demás, me parecen la broma suprema: no soy ni negro ni verde ni amarillo, soy mucho más raro, de otro planeta, ya que aquí los negros no podemos vivir en vuestro mundo de blancos, así que vengo de Saturno y allí volveré. Tal y como está la cosa, a mi me dan ganas de irme con él también.

En su música hay múltiples facetas. ¿Qué es lo que más destacarías de toda su carrera?

Esa es la típica pregunta a la que en su caso sólo se puede responder “todo” o sencillamente, no responder. Dada mi debilidad como pianista frustrado por las grabaciones de pianistas en solitario, sus primeras que hizo siempre me han fascinado, y además sabes bien que mi dios absoluto es Monk y ahí está mas “monkiano” que nunca. Tenía sus dos primeros volúmenes, el segundo sólo en un vinilo ya destrozado, así que pedí la nueva versión completa y remasterizada de Monorails And Satellites, una edición preciosa con fantásticas notas de Vijay Iyer, la he disfrutado muchísimo mientras pintaba.

Siempre te pasan cosas muy divertidas, ¿ha habido alguna mientras lo hacías?

Hace poco una amiga que lleva una vida tan extraña y siempre de viaje como la mía, en una conversación con otra gente dijo “Jorge y yo somos muy cosmopolitas, pero a la vez muy de aquí”. Va a ser verdad que los vascos somos muy ordenados, porque empecé a pintar escuchando los ciento y pico discos suyos que tengo, en orden cronológico. Cuando estaba con los de finales de los cincuenta tuve que parar dos o tres veces a comprobar que en lo que estaba escuchando no había grabaciones diez o quince años posteriores, cosa perfectamente posible en su caso, al ser él de Saturno, no de Bilbao. Es sabido que mezclaba cosas de distintas épocas en lo que publicaba en sus discos. Te juro que no me podía creer que lo que estaba escuchando era del 58 ó 59, sonaba como cosas de Hancock en los setenta con su banda Mwandishi. Ra era un genio, iba claramente muy delante de todo.

Su discografía es muy extensa, ya que, adelantándose a su tiempo, puso en circulación una parte de su música por medio de la auto edición (incluyendo portadas pintadas por los integrantes de su Arkestra), y la auto distribución por medio de la venta por correo. No sé si me voy a atrever a pedirte que hagas una selección discográfica, aunque si te apetece hacerlo estaré encantado. Lo que sí que me gustaría es que nos hicieses uno de tus míticos “Jorgitos”, aunque sea virtualmente, con algunos de los temas imprescindibles de Sun Ra… supongo que allí estará el mítico “Space Is The Place”… pero no soy yo al que han pedido hacer esa selección.

Madre mía… El último “Jorgito” que hice tendrá… ¿Quince años al menos? Tiene gracia, esas recopilaciones las estuve escuchando hace poco, acordándome de la llamada de un amigo desde una tienda de discos en… ¡Japón! Resulta que tanta copia de copia de ellas, estaban allí en copias pirata, con sus portadas y todo, las mismas que aparecieron en Gracias por la música, ese fantástico libro publicado por Belleza Infinita sobre copias en cintas y CD personalizados, en aquellos tiempos en los que tanto se hacía. Lo que sí puedo hacer es pasar a una lista en Spotify los temas de otra recopilación que hice con temas grabados a mediados de los noventa en honor a Ra. Además, recomendar la increíble recopilación de Sun Ra hecha por Gilles Peterson hace unos años, en un doble CD publicado por Strut. Si será buena para que la recomiende yo, con lo aburridos que me parecen los mods

Habitualmente se pregunta por las influencias que tienen los músicos en los artistas que han venido posteriormente. En el caso de Sun Ra quería hacerte la pregunta a la inversa. No por las influencias que ha tenido, sino por aquellos aspectos que podrían servir de inspiración a los artistas de jazz y que pasan desapercibidos.

Veo la influencia de Ra en algunos músicos tan distintos como Erykah Badu, Georgia Anne Muldrow, Carl Craig, los Antipop Consortium, Flying Lotus o Bill Laswell, o en mucho del techno que he escuchado estos últimos años en los que he pasado tanto tiempo, parte de ello de fiesta aún a mi edad (soy incorregible), en Berlín. Hace poco he descubierto a Mononeon, un chaval completamente pirado que suena a una mezcla de Shuggie Otis con George Clinton y Sun Ra, y me encanta. También Craig Taborn, especialmente con su Junk Magic, Vijay Iyer, Jason Moran y, sobre todo, Matthew Shipp, creo que hacen exactamente eso sobre lo que me preguntas de forma muy personal y muy distinta en cada caso. Esos cuatro músicos, que me parecen grandes pianistas de nuestro tiempo, saben que Ra es un músico inimitable e inabarcable, ya que el espectro de su música es enorme, pero eligen cosas específicas de su arte que reinterpretan de manera brillante. Además, tienen mucho del sentido del humor que tanto aprecio en este genio, y que tanto echo de menos en este mundo nuevo que tan poco me gusta. Definitivamente, me quedo con Saturno.

Uno de mis discos favoritos de Sun Ra es Second Star To The Right (Salute To Walt Disney). Para los lectores de Tomajazz les contaré que es una grabación pirata en directo en la que Sun Ra y su Intergalaxtic Arkestra interpretaban temas archiconocidos de películas de Walt Disney. Me parece una locura maravillosa. Además, es muy divertido escuchar la reacción del público. Puesto que no te has animado a hacer una selección con los 50 discos imprescindibles de Sun Ra, ¿te animarías a recomendar alguna grabación que pueda sorprender  al oyente?

A mi esa grabación también me gusta, pero lo mismo perfectamente resumido es la increíble versión de su Arkestra del “Pink Elephants On Parade” de Dumbo, en el Stay Awake de 1989, con versiones de temas de Disney y producido por Hal Willner. Además de gloriosa, tiene uno de sus mejores solos al piano. Para quien busque una curiosidad, dos de sus últimos discos, Blue Delight y Purple Night, publicados por A&M, son de los más odiados y criticados por sus seguidores y en cambio a mi, que si no llevo la contraria reviento, me encantan.

¿Veremos a Sun Ra en algún grafiti o en alguna obra en formato XXL?

Yo hago murales intentando integrar el street art con el urbanismo. El grafiti clásico (que yo viví en Estados Unidos casi en el momento en el que apareció), aunque nos abrió a muchos artistas jóvenes entonces nuevas formas de actuar, me hacía gracia, pero poco más. Las derivaciones de ello que me interesan en el arte urbano son las más alejadas de la estética habitual en ese mundo, que me parece de un cateto indescriptible. La imbecilidad de los payasos que ensucian con sus estúpidas firmas las ciudades que otros intentamos mejorar, y las marujadas/horteradas de gente famosa como Okuda en España o Banksy en todo el mundo, me espantan. Me gusta gente mucho menos famosa pero que son artistas de verdad, como Dave Ellis, que por cierto es el hermano de John Ellis, excelente saxofonista. Hace tres años empecé a pasar mucho tiempo con mi novia en Berlín, donde ella vivía entonces, y si hago algún día algo allí, será sobre Ra, allí lo idolatran y el dinero corre que no veas. En Bilbao, de momento, el único músico que he colocado es el descomunal Coltrane sobre la ría, como parte del tercer mural más grande del mundo creado por un autor, y a Erykah Badu en el cuarto. El segundo y el primero, por el que me dieron un récord Guiness hace dos años, también son míos y están aquí. Ya sabes como somos los de Bilbao… Ahora mismo estoy proyectando uno no tan grande que espero poder realizar en breve, con Prince de protagonista, también en mi ciudad.

Y puesto que comentabas sobre grandes héroes del jazz, ¿cuáles son las siguientes figuras que sin duda tienes en mente que protagonizarán alguna de tus series de creaciones?

Estoy haciendo una historia del piano en el jazz, con esa nueva técnica que he descubierto para trabajar sobre papel. Tengo cosas ya hechas en esa serie, pero tendrá cien o más protagonistas. Tendrán que esperar, en tres días tengo una reunión para terminar de definir una exposición y un mural que voy a pintar en uno de los escaparates más grandes e inevitables de ver en Bilbao, sobre Cuba. Su protagonista será Ibrahim Ferrer, se filmará todo el proceso de cómo lo hago, y ese vídeo se proyectará en el otro gran escaparate del local. Lo verán la mayoría de las mujeres de Bilbao y las pocas turistas que imagino que habrá todavía para finales de mayo, cuando lo terminaré, y espero ligar mucho a pesar de ello. También que haga ya más calor y así poder pintar con poca ropa. En julio voy a tener el fabuloso regalo de una exposición en Guecho, mi pueblo, durante el festival de jazz. Ahí se verá una nueva pieza de gran formato realizada con bolsas de papel, Art Ensemble Of Bags, con muchos de los miembros que ya imaginas de una gran asociación de músicos de Chicago como protagonistas. También nuevas piezas a partir de cajas de vino en la línea de las “Chacolí en Saturno” de esta serie sobre Ra, que me parecen de lo más divertido que he hecho nunca, y varias sorpresas. Además me empiezo a plantear el volver a exponer mi trabajo en Estados Unidos, cosa que no hago hace unos treinta años, y si lo hago tengo claro que mis héroes de la segunda generación de los lofts, y los músicos que más me gustan de mi generación y la siguiente, muchos de ellos amigos míos, serán sus protagonistas. En otra línea distinta, tengo pendiente otro proyecto en Sevilla durante el ciclo de clásica contemporánea, organizado por mi gran amigo Manuel Ferrand, con el que codirigí Más Jazz, que evidentemente este año no se pudo realizar. Preparé sus bocetos, y si llego a realizarlo algún día, descubriré al público mi pasión menos conocida por esa música, y una línea de mi trabajo estéticamente muy distinta de lo más conocido de mi obra. Mientras lo digo pienso que  después de las exposiciones en apenas dos años sobre Aretha Franklin y Grace Jones en Madrid, las de la música que mi hermana Silvia y yo escuchábamos de adolescentes en Neguri y Bilbao, dedicadas a ella tras fallecer poco antes, Fado Geométrico sobre la música portuguesa en Las Arenas y Bilbao, la de Sevilla durante el ciclo de jazz, y Mingus, la más reciente, esto es demasiado. Lo que debería hacer es cogerme unas vacaciones y no hacer nada más que surfear y dormir al sol durante un tiempo.

Hablando de clásica contemporánea, ¿qué te parece el encuentro -que se publicó en forma de grabación- de Sun Ra con John Cage?

Como otras veces que dos genios se juntan, como ejemplo supremo mira lo que ocurrió cuando Rollins y Coltrane hicieron un tema juntos, y resultó el peor de un excelente disco, la cosa no funcionó, pero da igual, estuvo muy bien que pasara. A mi lo que me hubiera gustado es escucharles conversando, el segundo gran maestro del silencio (Monk es el supremo), que no callaba y era muy expresivo, junto a Ra, que no decía ni pío y cuando lo hacía era con ese tono tan monocorde y teatral que me parece superdivertido.

Un aspecto muy interesante de la música de Sun Ra, es que aunque ya hace muchos años que el maestro nos abandonó rumbo a Saturno, algunos de los integrantes clásicos de esta formación como Marshall Allen (que es ya nonagenario), siguen llevándola sobre los escenarios. Yo los he llegado a ver en directo, y me parece que es un homenaje más que digno. ¿Qué te parece a ti esa manera de mantener su legado vivo?

Yo también los he visto, y me pasa como con Mingus Dynasty o la Mingus Big Band. Se echa mucho de menos a esos dos grandes líderes y organizadores, pero me parece muy bien cómo mantienen el espíritu y reivindican una música sencillamente soberbia. Hace mil años, después de un concierto de la Arkestra, sus músicos estaban vendiendo Saturns y otras cosas raras en un pequeño mostrador, con el gran Ra de pie unos metros más atrás, en silencio y con esa pose a la vez tan divertida y teatral que tenía siempre. Yo era un crío, tenía ya cinco o seis discos suyos y quería comprar tres más, así que elegí dos y pregunté a Allen cual podría gustarme, que me eligiera uno. Allen vio de reojo que Ra, atento, le hizo un gesto casi imperceptible, Se acercó a él, que le susurró algo al oído. Volvió conmigo, se agachó y saco uno que no estaba visible de una caja de cartón y me dijo: “Ra dice que el que tienes que llevarte es este”. Lo cogí, Ra me miró con esos ojos indescriptibles, y me hizo un majestuoso pero discreto gesto de aprobación. Es uno de los momentos más bonitos de mi larga e intensa relación con la música, y ese disco sigue siendo de mis favoritos. No me preguntes cual era, eso es un secreto entre él y yo. Hace cuatro años, cuando me reencontré con Allen, me dijo que le sonaba mi cara, se lo recordé y me dijo: “claro, los humanos nos equivocamos, frecuentemente además; los dioses no”.

Entrevista: © Pachi Tapiz, 2021
Obra gráfica: © Jorge López de Guereñu, 2021

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