Colina encumbra la buena música. Javier Colina Cuarteto (44º Festival Getxo Jazz. 2021-06-30) [Concierto de jazz] Por Pablo Sanz

44º Festival Getxo Jazz

  • Fecha: 30 de junio de 2021. 19:00
  • Lugar: Muxikebarri, Getxo (Vizcaya)
  • Grupo:
    Javier Colina Cuarteto
    Javier Colina: contrabajo
    Ariel Brínguez: saxos tenor y soprano
    Pablo Gutiérrez: piano
    Daniel García Bruno: batería

No es lo que sabe ni lo que conoce, ni lo que hace y cómo lo hace: el éxito de Javier Colina es pensar y sentir la música piel adentro, dejando fuera todo tipo de convencionalismos o exigencias. Él vive para la música, y ya lo dijo en la jornada inaugural del 44º Festival Getxo Jazz, «la música no es nada si no se comparte». Se notaban ganas de música en directo en el escenario, sí, pero muchas también en la platea. Si algo bueno ha tenido esto del bicho, ha sido la visibilización de héroes anónimos como los músicos, a los que se les ha echado de menos, por una mera cuestión de egoísmo propio: nos dan felicidad y sentido a nuestra existencia.

El titular de esta crónica no incluye la palabra jazz, y es que a la música sublimada que el contrabajista navarro nos regaló la palabra se le queda pequeña. Su propuesta evidentemente está impulsada y atravesada por el lenguaje jazzístico, pero al final de la escucha uno constata que lo suyo tiene que ver más con la vida que con la música. Como intérprete, Colina es un océano instrumentista, un contrabajista con las cuerdas de Alex Blake, Ron Carter o Cachao, por poner varios contrabajistas maestros sobre el papel, pero, sobre todo-sobre todo, luce por la emoción que trasmite su pulsación, que en muchas ocasiones es más propia de un guitarrista.

Técnicamente es un jazzista sin fisuras, perfecto, como instrumentista no encuentra confines a las músicas que trabaja y como creador, como creador es único, indivisible, generando una literatura musical propia, que tan pronto nace en La Habana como viaja a Jerez, pasando por Nueva York. Es imaginativo como pocos en el vuelo libre y garantía de emoción plena cuando ataca la melodía. Firmó solos de con gran autoridad y mandó en plaza con mucha libertad, a sabiendas de que le escoltaban músicos que en realidad son familia. El cuarteto que capitanea lleva años funcionando, pero no tienen disco; Colina lo explica: “seguro que si sacamos uno la gente nos deja de llamar, así siempre estamos en el camino”.

La versatilidad rítmica de Daniel García Bruno ya no sorprende, pues son muchas las plazas en las que ha demostrado ser un orfebre de los ritmos, parches y baquetas. Nunca llega tarde, no da una nota gratuita, siempre abriga y da calor. Pablo Gutiérrez es uno de los grandes hallazgos del contrabajista navarro, un pianista de mil recursos atravesados por el blues, que ya lo decía Tete: “el blues lo es todo”. Y Ariel Brínguez… lo de Ariel igualmente se escapan a todas las etiquetas, contando con un soplo altamente personal, muy espiritual, muy elevado, tanto con el soprano como con el tenor. Atacaron clásicos como el «Epistrophy» de Monk, en inmensa versión, y piezas cubanas que en realidad eran del mundo entero, desde la balada «Novia mía», «Belén», «Drume negrita» o «Tu sonrisa». Y con la sonrisa nos quedamos.

Texto: © Pablo Sanz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

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