• Fecha: 27 de Abril de 2013.
  • Lugar: Auditorio Nacional, Sala de Cámara (Madrid).
  • Componentes:
    Fredrik Ljungkvist: saxo tenor, saxo barítono y clarinete.
    Magnus Broo: trompeta.
    Havard Wiik: piano.
    Ingebrigt Haker Flaten: contrabajo.
    Paal Nilssen-Love: batería y percusión.

Comentario:

No cabe duda de que el grupo sueco-noruego Atomic es una de las propuestas más arriesgadas y sólidas del panorama jazzístico europeo. Ahora mismo, pocos grupos pueden hacer sombra a esta magnífica máquina de la improvisación y de la creatividad torrencial. Cada componente de Atomic es tan magnífico intérprete que no sería arriesgado catalogarlo de una especie de supergrupo, donde cada uno de sus componentes se comporta como átomos que, en esa vorágine creativa por la que se adentran, se dedican a parir torbellinos de sonidos. La música de Atomic es expansiva. Desde un punto inicial, los círculos concéntricos se disparan y van creando figuras en la que es carta de naturaleza de esta formación: una conjunción de formas y estilos, en los que cada miembro del grupo deja su sello personal, pero sin personalismos. Aunque no les guste las catalogaciones, Atomic, tal y como lleva demostrando desde finales de los noventa está marcando tendencia y manteniendo al jazz como una música en constante evolución. La música de Atomic puede parecer fría, pero a veces es tan volcánica que no deja indiferente a nadie.

Atomic
Atomic

El motivo de su actuación en el Auditorio Nacional era conmemorar el Día Internacional del Jazz que, desde el año pasado, se celebra el 30 de abril. La elección de la Sala de Cámara fue acertada, pero al tratarse de un espacio perfectamente acondicionado para que no se escape ningún detalle, siempre quedará la duda respecto a cómo hubiera resultado el concierto sin los instrumentos amplificados. Aunque la calidad del sonido pasó por altibajos, en conjunto se constató que no hay escenario que se le resista a este grupo, en esa carrera hacia cotas expresivas cada vez más intensas con la que afronta sus actuaciones.

Atomic ha editado recientemente un nuevo trabajo, el décimo de su carrera, There´s a hole in the mountain, que acaparó los cuatro primeros temas del concierto.

Con un inicio tormentoso al piano, Havard Wiik marca el ritmo y los vientos a medio tempo al unísono en “Accidentals”, pusieron en marcha esta nueva aventura musical escandinava en Madrid. El piano lanza destellos y se adentra por el camino de la improvisación, acompañado por el contrabajo y la batería, en una demostración de poderío de la sección rítmica. De nuevo el tenor y la trompeta dan lugar al primer gran solo de Magnus Broo, fuertemente acompañado por la batería de Paal Nilssen-Love y el contrabajo de Ingebrigt Haker Flaten, que tuvo una actividad muy intensa a lo largo de la actuación. El pianista Havard Wiik también estuvo impecable durante toda la noche.

Havard Wiik & Ingebrigt Haker Flaten
Havard Wiik & Ingebrigt Haker Flaten

La presentación del nuevo disco continuó con “Wolf-Cage” donde el pianista y Fredrik Ljungkvist al clarinete mostraron su complicidad en unos instantes de preparación del ambiente para un posterior desarrollo arrebatador. Es cierto lo que se ha dicho sobre que Atomic ha escuchado, entre otros, la música de Edward Vesala, el gran compositor y batería finlandés. La trompeta ayuda a introducir más elementos misteriosos al tema y la percusión de Paal Nilssen-Love añade variadas texturas que no dejan de impregnar cierta magia sonora. El piano sobrevuela y aporta su grado de color a una pieza abstracta que, poco a poco, se va creando con la entrada del saxo barítono. Fredrik Ljungkvist y Magnus Broo son los encargados de subir la temperatura de casi todos los temas: entre ambos se hacen con las riendas hasta llegar a momentos más intensos. La pieza se desborda por caminos de la improvisación con Fredrik Ljungkvist al barítono y el pianista de nuevo recuperando el protagonismo del principio.

La pieza llamada “Civilon” presenta un comienzo más suavizado y con un mayor respiro para la melodía. Fredrik Ljungkvist acomete un solo muy bucólico, con un fondo acompasado de la rítmica. Sin solución de continuidad aparece una nueva transición a otro momento de plena libertad para Magnus Broo. La sección rítmica se marca una última parte del tema sumamente agresiva, con el pianista atacando las teclas de manera percusiva. Con la incorporación del saxo y la trompeta el tema transita hacia el momento final.

En “Available Exits”, la trompeta y el contrabajo llevan la iniciativa, con el pianista en medio lanzando notas asonantes. El grupo hace de la asonancia su principal virtud. El trompetista afronta esta parte con una tonalidad aguda pero comedida. Por su parte, el tenor interfiere con variados matices, que son acompasados por el piano hasta crear momentos ciertamente caóticos y laberínticos, de los que parece no haber salida. Pero en seguida, surgen nuevas vías de exploración por las que el grupo vuelve a respirar.

Magnus Broo & Paal Nilssen-Love
Magnus Broo & Paal Nilssen-Love

La noche trajo el estreno de dos nuevos temas aún no grabados. El primero, una composición de Ljungkvist, donde el pianista marca la línea a seguir por el resto del grupo. Pero el plato fuerte fue un excelente dúo entre el pianista y el batería, que se fusionan con los dos metales, que aumentan su intensidad hasta grados insospechados. Otra de las piezas inéditas está compuesta por Havard Wiik, donde el contrabajo con arco y el piano marcan el comienzo de la pieza. Aquí el pianista deja claros sus conocimientos de música clásica contemporánea y vanguardista. A destacar un solo de Fredrik Ljungkvist al clarinete, con comienzo lento y bucólico, pero acabando completamente desatado. Ya es una seña de identidad de Atomic, la creación de espacios sonoros con el piano y el contrabajo, como contrapunto a los momentos más feroces.

En “There´s a hole in the Mountain”, título que da nombre al nuevo disco, Havard Wiik y Ljungkvist al clarinete realizan una introducción, que da paso a la incorporación del resto del quinteto. El piano aquí se muestra más melancólico. El clarinete se dedica a matizar al piano con pequeñas incursiones. De golpe se produce otro cambio de ritmo con un dúo de clarinete y trompeta, en principio a medio tempo, que quita el hipo. Poco a poco, ambos brindan una conversación improvisada que parece no alcanzar el fin.

Fredrik Ljunkvist
Fredrik Ljunkvist

La última parte del concierto la protagonizaron dos temas del álbum Here comes Everybody. El primero, con el mismo título, donde la trompeta y el saxo marcan un acompasado ritmo que se rompe por momentos y se continúa con los acordes del pianista y el batería, con incursiones de la trompeta de Magnus Broo y el contrabajo con arco. La participación de Ingebrigt Haker Flaten es decisiva en cada momento. La intensidad del tema se incrementa con la batería y el saxo tenor y la trompeta retoman la iniciativa con un nuevo dúo improvisado con un fondo de piano persistente. Llegó el turno para la pieza “Unity, Toccata”, también en dicho disco, donde las teclas de Havard Wiik se deslizan muy lentas vagando por un camino claramente de clásica. De nuevo el barítono y la trompeta se colocan en primer plano para conducir la pieza y llevarla a momentos más álgidos. Hay un solo de Magnus Broo que, en principio es suave y termina por derroteros más agresivos. Le toma el relevo el saxo barítono con incursiones rápidas interrumpidas por el pianista, que aporta sus matices, y de fondo, el contrabajo no deja de llevar el ritmo con un sentido fantástico. La pieza se desboca y culmina con un súbito final con todo el grupo a pleno rendimiento.

Con el público entregado terminó el concierto con el correspondiente bis a cargo de “Two Boxes Left”, contenido en el álbum Happy New Ears!. Una pieza que comienza con un divertimento entre el trompetista y el clarinete. El contrabajo de Ingebrigt Haker Flaten realiza un corte entre medias, que da paso a una nueva conversación de clarinete y trompeta, lenta pero llena de improvisaciones. Haker Flaten acomete un solo excelente inventando sonidos inverosímiles, que son apuntalados por el piano y la batería. Con el final del tema acercándose, Ljungkvist dirige al resto de la banda y Paal Nilssen-Love se marca un solo de batería atronador, que sirvió como colofón a una nueva demostración de poderío de quien puede considerarse como la mejor banda de jazz de Europa en este momento.

Texto: © Carlos Lara, 2013
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2013

Esta entrada se ha leido 1023 veces

Print Friendly, PDF & Email

Deja tu comentario: ¡gracias!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.