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Yul Ballesteros es un músico sorprendente a descubrir en el panorama jazzístico español. Formado en el Berklee College Of Music de Boston, cuenta ya con dos discos a su nombre grabados en Nueva York. El segundo de ellos, Minor Things , cuenta con la participación de músicos como Ari Hoenig, Johannes Weidenmueller, Kike Perdomo o Gary Versace, que son, además, miembros estables de su grupo. Conversamos con él en el programa radiofónico Universos Paralelos que dirige Sergio Cabanillas en Onda Verde Madrid 107.9 FM.

Yul Ballesteros, photo by Sergio Cabanillas

© Sergio Cabanillas, 2012

ENRIQUE FARELO: Llama especialmente la atención la colaboración de Gary Versace en tus discos. ¿Por qué este músico y este instrumento, el Hammond B3 ?

YUL BALLESTEROS: Gary es muy amigo mío. En el primer disco él toca también todos los pianos, aunque su instrumento más conocido es el órgano. La formación con órgano siempre me ha encantado, desde los primeros guitarristas, los tríos típicos de órgano, guitarra y batería me parecen espectaculares. El sonido es muy diferente al del piano, y aporta variedad. En el segundo disco tenía dos composiciones y no sabía cómo incorporarlas. Iban mucho con ese sonido, así que decidí llamar a Gary y que grabara ese par de temas.

ENRIQUE FARELO: Salvo Kike Perdomo, que es canario, todos los músicos son norteamericanos…

YUL BALLESTEROS: Sí, Kike es el único canario [risas]. El primer disco lo grabé cuando todavía vivía en Estados Unidos, y era la banda con la que solía tocar, así que grabé con ellos. Respecto a la segunda banda, tuve la oportunidad de tocar con Ari [Hoenig] un par de veces. Él vive en Nueva York y yo voy mucho allí. Muchos de los temas los escribí pensando en su forma de tocar -me encanta, es uno de los músicos que más me gusta de hoy en día-, así que hablé con él y aceptó. Posteriormente hemos hecho juntos algunas giras. Ahora tengo otro proyecto con él, a ver si sale dentro de poco. El tema de que sean de aquí o de allá… el mundo hoy es tan global que da igual que los músicos estén en Sri Lanka o Nueva York, si tienes la posibilidad de viajar. Cuando yo voy a Nueva York, viajo yo con Kike y cuando tocamos en España, si pueden venir, vienen ellos.

ENRIQUE FARELO: ¿La presencia de Kike fue por coincidencia con él en Nueva York o fue algo premeditado?

YUL BALLESTEROS: No, yo iba allí porque tenía conciertos y aproveché para llevarme a Kike, quien aparte de ser un gran músico es muy amigo mío. Hicimos los conciertos que tenía programados esa semana y aprovechamos para grabar con él. Tenía otro saxofonista programado pero le surgió una gira con Dave Holland y me dijo que no, cosa que comprendí perfectamente.

121 Park Drive

SERGIO CABANILLAS: ¿A qué saxofonista te refieres?

YUL BALLESTEROS: Era Chris Cheek. El primer disco lo iba a grabar él, pero no pudo porque cambié las fechas a última hora, y el segundo disco también lo iba a grabar pero tuvo la gira con la big band de Dave Holland. Los dos iban a estar en la grabación, pero al final quedó Kike solo, que es uno de los grandes músicos españoles.

CARLOS LARA: A mí me sorprenden agradablemente ambos discos, editados en 2008 y 2010, como si fueran la culminación de tus estudios en Berklee. ¿Cómo se consigue colaborar tan estrechamente con estos músicos?

YUL BALLESTEROS: Los discos se grabaron a finales de 2007 y 2009, y se publicaron en 2008 y 2010. El título del primer disco, 121 Park Drive , es la dirección donde vivía en Boston el primer semestre. El disco no es exactamente mi proyecto de fin de carrera, pero hay muchas composiciones que hice allí. De la formación, tres músicos eran profesores míos, además de Gary y Joe, que son amigos míos. Estás estudiando allí y ellos también son músicos y hacen sesiones además de dar clase. Muchas veces te invitaban a tocar, sobre todo Dave [Santoro], que fue con quien primero tuve relación además de ser mi profesor tres años. Empezamos a tocar y a divertirnos, y cuando se me ocurrió grabar ni siquiera tuve que decirles nada, lo hicieron encantados. El primer año les ofrecí una gira por Canarias y quedaron muy contentos. En cualquier caso eran amigos, eran la gente con la que tocaba.

CARLOS LARA: Fuiste becado tres años a Boston. ¿Se hace duro estudiar en Berklee?

YUL BALLESTEROS: Cualquiera que tenga un poco de coherencia y se dé cuenta de lo que pasa allí, o aprovechas y estudias, o lo dejas el primer semestre. Recuerdo que fue muy duro. Tuve que estar muchos meses estudiando seis horas al día y yendo a clase otras seis, y luego cuando tenías un hueco te ibas a tocar con alguien. Estaba casi todo el día tocando. Es la mejor forma de aprender, pero al final de la semana… recuerdo días de dormirme vestido y despertarme al día siguiente sin haberme metido en la cama, porque no podía con mi alma… pero aprendes mucho. Si no tienes becas, es complicado pagar. Creo que Berklee está ahora en treinta y pico mil euros anuales, sólo la escuela, más el coste de vivir allí, así que, si no tienes beca es muy difícil. Yo estoy muy contento con mi experiencia en Berklee; aprendí muchísimo y toqué con gente espectacular. Te cambia el concepto de lo que es la música. Había gente que, con quince años, eran genios. Compartí clases con alumnos como Ricardo Vogt, que toca ahora con Esperanza [Spalding]. Esperanza terminó un año antes que yo. Julian Lage estaba en mi clase… iba a clase una vez al semestre, porque siempre estaba de gira. Christian Scott se graduó un poco antes. Todo el mundo estaba allí, y eso te sirve para poner los pies en la tierra, y saber que hay que currar, porque todos están muy puestos.

Yul Ballesteros, photo by Sergio Cabanillas

© Sergio Cabanillas, 2012

SERGIO CABANILLAS: ¿Cómo empezó tu relación con Joe Magnarelli?

YUL BALLESTEROS: Siempre me gustó su forma de tocar. Peter [Bernstein] ha grabado con él varias veces, y él con Peter, así que ya era una referencia para mí. Él es muy amigo de Dave [Santoro], así que fue Dave el que lo metió en la banda. Yo necesitaba un trompetista y tenía varias opciones entre la gente con la que había colaborado, y Dave me sugirió a Joe porque era muy amigo suyo. Michelutti, Santoro, Magnarelli… debe ser por la ascendencia italiana, se llevan muy bien todos y han hecho muchas giras juntos, así que cuando le escuché tocar aluciné, además de que, como persona, es un pedazo de pan.

SERGIO CABANILLAS: Recuerdo haberle visto tocar hace unos años en el Bogui con la banda de Dick Oatts, con Dave Santoro…

YUL BALLESTEROS: …y con Andrea [Michelutti]. Es que Andrea y Dave son la base rítmica de [Jerry] Bergonzi, que son muy sólidos y, claro, cuando empecé a tocar, tener una base así era increíble. Y con Dick también tengo la experiencia de haberle llamado para tocar con la big band [de Canarias].

SERGIO CABANILLAS: ¿Así que fuiste tú el que le llevó a la big band ?

YUL BALLESTEROS: Entre Kike y yo. La big band la hicimos entre los dos, y a mí se me ocurrió que lo mejor para dirigirla sería traer a alguien de allí que estuviese en la del Vanguard, que nos gustaba mucho a los dos, y cuando llamamos a Dick estuvo encantado de venirse a tocar. Fue una experiencia genial. Y grabamos un disco con la big band que suena muy bien, con Dick dirigiendo y como primer alto.

Big Band de Canarias, photo by Sergio Cabanillas

© Sergio Cabanillas, 2012

ENRIQUE FARELO: ¿Qué estructura tienen los estudios en Berklee?

YUL BALLESTEROS: Berklee es una universidad. Yo tuve que estudiar inglés, filosofía o literatura inglesa. Tuve que leerme “Hamlet” en inglés, y lo pasé peor que estudiando con [Joe] Lovano, porque era horrible, es como si a un inglés le pones a leer el Quijote en castellano antiguo, no están las traducciones en los diccionarios. La escuela es maravillosa. Tienes montones de salas, muchos alumnos que quieren tocar y aprender, y muy buenos profesores, pero no deja de ser una buena escuela como otra cualquiera. Allí hay muchas escuelas del mismo nivel. Hay gente que dice que es la mejor, pero yo creo que son todas muy parecidas, porque, además, los profesores se comparten. En Boston también está el New England Conservatory, que es incluso mejor. Tienen a Dave Holland, a Danilo Pérez… y un montón de gente potente. Respecto al tiempo, hay dos formas de completar las titulaciones: la diplomatura, que son dos años, y la licenciatura, que son cuatro. Tienes que cubrir al menos un número de créditos por semestre hasta que terminas. En la licenciatura entran matemáticas, física… un montón de cosas que no tienen nada que ver con la música, pero es un título universitario. Por suerte, esa parte no la hice, porque soy ingeniero de telecomunicaciones y terminé mi carrera antes de irme a América, así que convalidé todos los créditos libres, salvo los de literatura, que los tuve que hacer.

ENRIQUE FARELO: Y una vez terminada la carrera, ¿cuáles son las perspectivas?

YUL BALLESTEROS: Allí había dos vertientes de estudiantes: los que iban a estudiar porque querían un título, y los que queríamos aprender. La gente que va a sacarse un título saca muy buenas notas, pero se dedica menos a tocar, porque puede que tengas que hacer como ejercicio ir a un museo, ver un cuadro, hacerle una foto y una redacción en inglés. Ese tipo de cosas yo las hacía muy rápido y nunca saqué buenas notas en eso. Era muy difícil intentar aprender y dedicarte tres horas al día a estudiar otras cosas que no fueran música. Luego estábamos los que queríamos aprender. A mí el título siempre me dio igual, aprobaba porque me gustaba lo que hacía. Para tocar, el título no te lo piden; para dar clase, sí. Tal y como están las cosas hoy en día, yo creo que lo mejor es dedicarse a tocar, y ver si hay suerte.

Yul Ballesteros & Dick Oatts, photo by Sergio Cabanillas

© Sergio Cabanillas, 2012

CARLOS LARA: Russell Malone me dijo una vez que para él, lo más importante del jazz era la tradición. Supongo que en Estados Unidos te habrás encontrado con gente que opina así y otros más partidarios de apostar por las vanguardias. ¿Dónde te ubicas tú?

YUL BALLESTEROS: Allí me sorprendió el respeto. Te encontrabas a gente que tocaba muy moderno, pero que tocaban bebop perfectamente, y conocían la historia. Puede que no les gustara ese estilo, pero lo habían estudiado y lo respetaban. En mi caso, me gusta mucho la tradición, y me encanta Wes [Montgomery], Jim Hall y los clásicos, me gusta mucho Peter [Bernstein], que siendo moderno tiene un punto clásico en el sonido, la articulación y el lenguaje, y también me gustan mucho otros guitarristas modernos. Yo me encuentro en un punto en el que todavía no estoy seguro de lo que soy. Ahora saco un disco nuevo que va un poco en evolución. Es más parecido al segundo que al primero, pero tiene también algunos puntos en los que he vuelto al swing . En el segundo disco no tocaba swing , es casi todo groove . No sé exactamente dónde me clasificaría. A la hora de tocar es cierto que sueno algo más moderno que la tradición… me han dicho de todo [risas] en los análisis. Es verdad que estudio mucho swing y mucho bebop porque me gusta el estilo, y tengo muchos alumnos a los que lo primero que hago es que aprendan a caminar y a tocar el estilo de Jim Hall, Wes, Charlie Christian… de los antiguos, porque creo que es necesario para evolucionar, pero también cuando me oigo tocar escucho muchas cosas modernas, como Rosenwinkel o gente más moderna, porque también me gustan mucho. No intento tener una meta, sino simplemente seguir un camino que me va dictando lo que me gusta. Yo creo que el lenguaje se forma así, vas asimilando cosas que te gustan y el oído te las pide.

ENRIQUE FARELO: ¿Crees que tu concepto musical está asentado o definido?

YUL BALLESTEROS: Estoy muy contento con mis dos discos en solitario, me parece que están bastante cerca de lo que pensé cuando me puse a componer la música y producirlos, pero esto es una evolución constante, no puedo tener un mismo sonido en cada disco, porque pasan de año y medio a dos años entre un disco y otro, uno aprende muchas cosas y toca con mucha gente diferente que le influencia. Yo no creo que esté maduro, de hecho creo que me falta muchísimo para madurar, pero sí creo que voy teniendo bastante claro por dónde quiero ir y en cada momento intento plasmar a qué suena Yul Ballesteros en ese momento.

Minor Things

SERGIO CABANILLAS: Has trabajado con big band , en cuarteto, en sexteto… te queda el trío.

YUL BALLESTEROS: Sí, y me encanta el trío, es una asignatura pendiente. De hecho tengo un trío hablado con Dave [Santoro] y Andrea [Michelutti] hace mucho tiempo, pero como van surgiendo ideas, uno va sacando lo que tiene en el momento. El disco nuevo es en quinteto, justo a medio camino entre los dos anteriores.

SERGIO CABANILLAS: ¿Cómo se ve la escena de nuestro país después de tres años viviendo en Boston?

YUL BALLESTEROS: Es muy diferente, pero yo estoy bastante feliz en España. Antes de volver estuve un año en París, así que el cambio fue menos drástico. Hay carencias en muchas cosas, pero hay otras muchas cosas muy buenas. Hay músicos espectaculares aquí.

SERGIO CABANILLAS: También me refería en este sentido a algo que quería preguntarte: ¿qué hay que hacer para tener difusión en España? Quiero decir, las formaciones en tus trabajos son de primera línea, y hemos conocido estos discos a través tuyo y de personas que te conocen personalmente. ¿Qué ocurre aquí?

YUL BALLESTEROS: No lo sé, en ese sentido…

Yul Ballesteros, photo by Sergio Cabanillas

© Sergio Cabanillas, 2012

CARLOS LARA: Un inciso: cualquier persona que escuche los discos pensaría que el guitarrista es americano.

YUL BALLESTEROS: A veces, incluso en Canarias, me ha sorprendido alguna vez que me llama gente y me dicen “no tienes nada de acento” [risas] y contesto que tengo acento canario, y me contestan “ah, que eres español”. También el nombre desconcierta un poco, porque Yul no es un nombre muy común, ni en Canarias ni en España. Respecto a la difusión, no tengo ni idea. Es cierto que en Estados Unidos hay costumbre de escuchar música de este tipo desde siempre, de modo que está mucho más en el boca a boca. Aquí en España es más difícil. También es cierto que no me prodigo mucho, por ejemplo, aquí, en Madrid.

SERGIO CABANILLAS: No, al menos, a tu nombre.

YUL BALLESTEROS: No a mi nombre, aunque hago muchos conciertos de sesión. Además, la banda es de fuera, y es difícil moverla.

SERGIO CABANILLAS: Me consta que tienes una versión nacional de la banda…

YUL BALLESTEROS: Es cierto, y toco muchísimo con ellos, pero no en Madrid, no sé por qué. He tenido algunas opciones, pero siempre se han caído. Supongo que no hay dinero para este tipo de cultura. A veces te llaman de un ayuntamiento, te proponen algo y luego te llaman para cancelar. Había una muestra que se iba a hacer en Madrid en Febrero, y al final llamaron a mi oficina y les dijeron que lo iban a hacer de cantautores, que salía más barato. Supongo que ese tipo de cosas pasan en todas partes, aquí me han pasado varias veces. Todavía estoy deseando venir a presentar alguno de los dos discos a Madrid, así que igual con el tercero ya me toca.

© Franklin Rodríguez

© Franklin Rodríguez

CARLOS LARA: Antes hablabas de Peter Bernstein como una de tus mayores influencias. Háblanos de tu relación con este gran músico.

YUL BALLESTEROS: Para mi gusto personal, Peter es uno de los mejores guitarristas del mundo. Le había oído mil veces, tenía sus discos, me sabía sus temas, todo. Un día fui al Birdland, donde él estaba tocando con Lee Konitz, y fui a hablar con él para decirle que quería estudiar con él, y me dijo que sí. Al día siguiente me enteré que era muy difícil, que nunca daba clases a nadie, y debí caerle bien, porque sin conocerme de nada aceptó darme clase. Fui a su casa y me puse a tocar con él. La guitarra que tenía era la de las portadas de los discos, la antigua, no la que tiene ahora. Nos pusimos a tocar sin enchufar. Yo tengo una guitarra muy buena, y parecía una mandolina a su lado. Me impresionó mucho el peso y la fuerza que tenía tocando. A partir de ese momento, siempre que iba a Nueva York, le llamaba, quedábamos y me daba una clase. Increíble, a nivel musical, y también a nivel personal, es muy buena persona.

ENRIQUE FARELO: Habiendo estado en estados Unidos, en Canarias y en Madrid, ¿qué diferencias ves en cuanto a las posibilidades de poder hacer tu música y presentarla?

YUL BALLESTEROS: La diferencia principal es el número de locales. No hablo de festivales, porque muchos músicos americanos vienen a España y a Europa a tocar porque es donde mejor les pagan. Sitios como Boston o Nueva York tienen multitud de clubes de jazz donde la gente acude y respeta muchísimo. Tú vas a tocar, y aunque te estén pagando setenta dólares, tienes a cien personas mirando, escuchando, analizando… hay gente que luego te compra discos y les gusta mucho lo que haces. Aquí también pasa en algunos locales que funcionan y también en Canarias, pero la gente tiene la sensación de que los músicos son como el altavoz que tienen las cafeterías.

ENRIQUE FARELO: ¿Eso pasa más en Madrid que en Canarias?

YUL BALLESTEROS: No, en Canarias más que en Madrid. Aquí pasa mucho en ciertos locales, pero en los especializados yo he visto camareros que mandaban callar a la gente. El Bogui, el [Café] Central… los locales así son sitios donde puedes tocar y la gente te escucha. No todos, hay muchos locales que no, pero en Canarias hay uno donde puedes hacerlo, en el resto eres un altavoz, y eso es una pena, porque al tocar tienes que interactuar con el público. Si ves que no te hacen ningún caso, ya no tocas igual. Hay diferencias en ese sentido entre América y España. Supongo que es cuestión de tiempo, y allí llevan toda la vida escuchando esta música, y hay muchos locales donde se toca con mucho respeto por parte del público.

Yul Ballesteros, photo by Claudia Bethencourt

© Claudia Bethencourt

ENRIQUE FARELO: ¿Se ha mantenido en Estados Unidos el nivel de oyentes y aficionados mientras aquí ha ido decreciendo?

YUL BALLESTEROS: Yo creo que en América se ha mantenido y aquí incluso ha ido creciendo, pero aún nos falta mucho en este estilo. Cuando he tocado en Madrid me ha sorprendido el respeto, pero en Canarias recuerdo conciertos en el pasado donde la gente no paraba de hablar, y las últimas veces que he tocado en clubes creo que la gente ha mejorado mucho. Sigue siendo muy diferente en Canarias, sigue habiendo gente hablando, pero la última vez que toqué con Charlie Moreno recuerdo a la gente mandando callar en el local. Eso hace diez años era impensable. En eso han mejorado un poco las cosas, pero en cantidad de aficionados, seguimos estando muy por debajo.

ENRIQUE FARELO: ¿Dónde está hecha la fotografía de portada de Minor Things ?

YUL BALLESTEROS: Cuando estuve grabando el disco me hice una sesión de fotos en Brooklyn, y quedaron muy bien. Pero lo que aparece en la portada no es Brooklyn. La diseñadora que me hizo el disco, Claudia Bethencourt, que es una muy buena amiga mía y una gran diseñadora, me propuso ir a un polígono abandonado en Salinetas, Las Palmas, y hacer una sesión nueva que se aproximaba más a su concepto. Hicimos la sesión de fotos y me gustó tanto que decidimos usarlas en lugar de las primeras. Parece Brooklyn, pero es Salinetas, en una playa del sur de Gran Canaria. Es una fábrica abandonada que tiene una estructura muy reconocible. A ella le gustaba jugar con esa geometría, y el resultado me gustó más que la otra sesión, así que la utilizamos.

ENRIQUE FARELO: Parece que en nuestro panorama jazzístico, además de Cataluña, Valencia y Galicia, Canarias también existe con su propia aportación de la mano de músicos como Tomás López-Perea o Charlie Moreno. ¿Qué se cuece en las islas?

YUL BALLESTEROS: Es cierto que en Barcelona, Valencia y Galicia hay muy buenos músicos. También en Madrid hay muy buenos músicos, aunque muchos no son de Madrid. En Canarias hay muchos músicos muy buenos. El problema de Canarias es que la insularidad hace que la mayoría de los músicos salgan de allí. Es el caso de Charlie Moreno, que para mí es uno de los grandes bajistas españoles. Es un gran músico, y vive en Barcelona, pero va a menudo por Canarias aunque no viva allí. También está Polo Orti, un pianista espectacular que vive en Tenerife. Igualmente está Kike Perdomo, el saxofonista del que hablábamos antes, que graba conmigo y para mí es uno de los mejores. Hay muchísimos músicos, una ola de gente joven y no tan joven, porque la generación de Kike y Polo es anterior a la nuestra, y hay mucho interés por la música y el jazz. También contamos con una ayuda para viajar, ya sea para tocar o para estudiar, que creo que no tienen aquí. Ese tipo de cosas fomentan bastante que la gente quiera estudiar, y tenemos bastantes festivales importantes donde la gente está acostumbrada todos los años a ver una semana de conciertos de jazz. Eso motiva mucho a los músicos. Lo que falta allí son centros de estudio. No hay conservatorios de jazz ni escuelas de nivel, así que está bastante complicado, pero en cuanto a músicos, hay muchísima calidad, no tenemos nada que envidiarle a cualquier otra comunidad. Tenemos nuestra idiosincrasia por la insularidad, lo tenemos más difícil para salir, pero creo que hay muy buenos músicos.

Yul Ballesteros, photo by Tony Hernández

© Tony Hernández

SERGIO CABANILLAS: Nombres, queremos nombres…

YUL BALLESTEROS: Bueno, puedo seguir nombrando gente. Está Octavio Hernández, de Gran Canaria, que es un guitarrista espectacular y vive en Barcelona, muy recomendable. También está David Quevedo, un pianista de Gran Canaria que también toca muy bien, José Alberto Medina, que tiene tres o cuatro discos y vive en Barcelona… Hay una oleada de gente joven que están viviendo fuera y tienen muchísimo nivel. Creo que la mejor forma de descubrir músicos canarios es buscar en la formación de la Big Band de Canarias. Allí están prácticamente todos los que están haciendo cosas. Están Luismo Valladares, Ramón Díaz, que es un músico consagrado que lleva veinticinco años viviendo en Barcelona… Hay muchos músicos de nivel, pero tenemos esa dificultad de estar lejos. Si ya es difícil que te conozcan viviendo aquí, imagínate viviendo en Gran Canaria o Tenerife.

ENRIQUE FARELO: En el caso concreto de la fusión está el grupo ST Fusion, que lidera Tomás López con su mujer Satomi Morimoto.

YUL BALLESTEROS: Sí, son muy conocidos en las islas, y son muy buenos músicos. Están al nivel de la mayoría de los grupos que vienen de fuera. En el festival, a menudo se programa un grupo canario y luego otro internacional, y es rara la vez que se nota mucha diferencia. Se nota en algunas cosas, porque los americanos que vienen siempre están a otro nivel en cuanto a sonido, pero los grupos canarios no tienen nada que envidiar a los grupos que vienen de fuera. ST Fusion es un grupo que suena muy bien, Tomás lleva toda la vida tocando y es un referente. Entre los músicos consagrados también está uno de mis guitarristas favoritos de Canarias, Santi Roque, que vive en Holanda desde hace veinte años, y es un espectáculo tocando de todo: swing , fusión… lo que sea.

ENRIQUE FARELO: ¿Qué tipo de música escuchas en la intimidad?

YUL BALLESTEROS: La verdad es que escucho de todo. Me gusta el jazz, y el noventa por ciento de mi biblioteca del iTunes es jazz, pero también me gusta mucho Sting, Jorge Drexler, algún tipo de pop, Piazzolla, me encanta la música clásica… Me gusta mucho Coltrane, Miles, los clásicos, también me gusta escuchar a Rosenwinkel… John Mayer también me encanta. Si la música me parece buena la escucho, no tengo limitaciones por razones de estilo.

Yul Ballesteros, photo by Vicente Reig

© Vicente Reig

CARLOS LARA: La mayoría del repertorio de tus discos son composiciones propias. ¿Cómo enfocas el trabajo de componer?

YUL BALLESTEROS: A la hora de componer no tengo unas reglas, no me siento a componer. Hay algunas cosas que sí, pero son más bien arreglos o cosas que te encargan, en ese caso te ves un poco obligado a hacerlo, pero cuando compongo mi música intento que fluya. Si estoy estudiando y, de repente, me surge una idea, la apunto. Puede que sea sólo una idea, pero a lo mejor dos días después viene otra y las mezclo… no tengo una regla, suele ser algo espontáneo. Algunos días estoy inspirado y me sale un tema entero de golpe.

SERGIO CABANILLAS: Hablas en tu biografía de “pequeños fragmentos”.

YUL BALLESTEROS: Sí, Minor Things son las pequeñas ideas que se te ocurren, y son detalles que todos te recuerdan a algo de tu vida, cosas que has vivido. En mi opinión, la composición tiene también gran parte de arreglos. Cuando compones algo, realmente estás componiendo cuatro o cinco ideas, y el tema completo se forja cuando arreglas esas ideas y las repites, las desarrollas… Para mí, la composición tiene mucho de arreglos.

CARLOS LARA: Es como la banda sonora de tu vida, según vas viviendo, te vas imaginando la música que querrías que te fuera acompañando.

YUL BALLESTEROS: Sí, es algo parecido. Compongo sobre las cosas que siento, o que vivo, de ahí que no sepa dónde voy a ir a parar en el tercer o cuarto disco, porque la vida da mil vueltas, y dentro de dos años puedo estar en otro sitio, sintiendo de otra manera y componiendo de otra manera.

ENRIQUE FARELO: ¿Cómo son tus directos?

YUL BALLESTEROS: Ahora estoy tocando muchos temas del segundo disco y algunos del primero. Yo creo que son divertidos, porque interactuamos mucho. A mí me gusta mucho que la música sea libre. Sí, tocamos los temas, pero nunca sabes lo que va a pasar, cuánto va a durar ni cómo va a ser el reparto de solos, nada está escrito.

ENRIQUE FARELO: ¿Con qué músicos españoles te gustaría tocar en directo?

YUL BALLESTEROS: Me gustaría mucho hacer algo con Perico [Sambeat]. Le llevamos un año a Canarias a tocar con la big band . Tocamos su repertorio en dos conciertos de Navidad. Perico siempre me ha parecido uno de los grandes, y me fascinó su forma de trabajar y, por supuesto, su forma de tocar, componer y arreglar, porque tocamos temas suyos y fue espectacular. Muy difícil, pero muy divertido. Me gustaría algún día hacer algo con él como parte de la banda en alguno de mis discos.

SERGIO CABANILLAS: Para terminar, háblanos de tus planes de futuro.

YUL BALLESTEROS: Además de presentar este disco en muchos sitios, estoy metido en varios proyectos de producción. Tenemos un disco con la Big Band de Canarias que salió hace poco, y estamos haciendo gira allá donde salen conciertos. Con esa big band estuvimos en el San Juan [Evangelista] hace un par de años durante una gira en la que también salimos por Europa, y la verdad que fue muy duro, pero muy gratificante. Hay otra big band en Gran Canaria con la que también acabamos de sacar disco con la discográfica americana Summit Records, y está teniendo muy buena acogida. Acabo de sacar un disco a dúo con Germán López. Él toca el timple, una guitarra pequeña típica de Canarias. Hemos tocado temas de pop, pero, como hacen los flamencos con los palos, nosotros hemos utilizado las isas, las folías, las seguidillas canarias… hemos usado los palos de música tradicional canaria y los hemos unidos con temas de Michael Jackson o Bob Marley. Lo presentamos hace menos de un mes en Gran Canaria y tuvo mucho éxito, y ahora estamos pendientes de diez o doce fechas. Esperamos pasar por Madrid antes del verano, hay un par de cosas habladas, pero no están cerradas. Mi próximo proyecto está ya planificado y hay incluso fechas con el estudio reservado para grabar en mayo mi nuevo disco.

 

Entrevista: © Sergio Cabanillas, Enrique Farelo y Carlos Lara, 2012

Transcripción: © Sergio Cabanillas, 2012

Fotografías salvo donde se indica: © Sergio Cabanillas, 2012