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Cuando escuchamos un proyecto, por ejemplo, en el que un músico afro americano se une a músicos de Mali, Nigeria o donde sea, nos parece exótico y, en cierta forma, natural. Las raíces son las raíces e, independientemente de la relación que uno tenga con ellas, están ahí. Puedes obviarlas o negarlas, pero eso no hará que desaparezcan.

Cuando escribí sobre el anterior disco de Kaulakau, Bernoiver utilicé la propia sugerencia del grupo definiendo –aunque fuera circunstancialmente y con la boca pequeña– su música como folk jazz. Bien, escuchando In Fabula vuelvo a ese término, en este caso de forma convencida, rotunda y orgullosa. Kaulakau son una banda de folk jazz, una gran banda de folk jazz. Lo que hasta ahora era sólo un proyecto arriesgado y desafiante (como si fuese poco), se ha vuelto una perfecta maquina de hacer música, sin perder nada de ese riesgo y frescura en el camino.

En In Fabula el grupo suena compacto y natural, forjando una mezcla perfecta de improvisación, jazz y música tradicional. Parte de ese equilibrio tiene que ver con la producción (más cálida que en su anterior trabajo), con unos temas intachables y con la actitud de un grupo sólido en el que todos tienen un papel bien definido y casi intransferible.

Lo que hace Kaulakau no es fácil. Se trata de abrir fronteras sin invadir territorios, de dejar fluir los propios referentes sin dejar que se ahoguen entre ellos. De convivencia estilística y verdadera fusión, en el mejor sentido de la palabra. Los sonidos, tan personales, de la tenora de Jordi Molina y de la asombrosa zanfona de Marc Egea no salen de la casualidad o de un acercamiento parcial a las raíces, sino de la completa asimilación de estas y de una mezcla que, en su origen, ya se beneficia de la personalidad del grupo.

In Fabula es más que un paso adelante en la carrera de Kaulakau; también es historia viva de nuestra música y, muy seguramente, estará situado como se merece en las páginas de ese jazz fusionado que tanto nos gusta en otros países. Ya va siendo hora de reconocer el nuestro, ¿no?

Yahvé M. de la Cavada

Composiciones: “Desert d’Equidistan” (Enric Canada); “Escaleta, escalona, escalina, escalota i escalassa” (Marc Egea); “Bestial” (Jordi Molina); “Areascopia” (Franco Molinari); “Introducció a Cuirinho” (Marc Egea y Jordi Molina); “Cuirinho” (Marc Egea); “Ussuri” (Marc Egea); “Conquibus” (Franco Molinari); “Andova” (Marc Egea); “Qüè” (Marc Egea); “Cap al bosc” (Franco Molinari)

Músicos: Marc Egea (zanfona y voz), Jordi Molina (tenora y efectos), Franco Molinari (contrabajo) y Enric Canada (batería y percusión)

Grabado en Girona del 29 de marzo al 1 de abril de 2010. Discmedi Blau.