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Alejandro Reyes:
“Uno se pregunta cómo hemos podido traer tantos músicos históricos con nuestras escasas posibilidades”

 

Alejandro Reyes en el backstage del San Juan © Pablo Neustadt, 2010

Alejandro Reyes en el backstage del San Juan
© Pablo Neustadt, 2010

 

La escena del jazz en España tiene en “El Johnny” un punto de referencia indiscutible. Su prestigio se debe en gran medida a la gestión impecable de Alejandro Reyes Domene, uno de los fundadores y actual director del Club de música y jazz San Juan Evangelista. Los 40 años que cumple en 2010 esta asociación fueron una buena excusa para que Tomajazz charlara con Alejandro, sin duda una de las personas más respetadas y apreciadas en el ambiente jazzístico de nuestro país.


SERGIO ZENI: Cuando usted piensa: “¡40 años!”, ¿cuáles son las primeras imágenes que acuden a su mente?

ALEJANDRO REYES: La ilusión y el entusiasmo de un grupo de jóvenes universitarios apasionados por la música. El ahínco inquebrantable de que los conciertos estuvieran organizados por los propios universitarios y que la música de calidad tuviera presencia viva en la Universidad. Todo esto con un modestísimo presupuesto de 15.000 pesetas para todo un curso, sin ningún patrocinador y, además, superando con mucho sacrificio las dificultades políticas de la época, donde la lucha de los estudiantes por la libertad y la democracia jugó un papel bastante significativo.

SERGIO ZENI: El año pasado pudo marcar el final de la maravillosa trayectoria del San Juan…

ALEJANDRO REYES:  Por sorpresa, a finales de mayo de 2009  la Obra Social de Unicaja –propietaria del edificio del San Juan– anuncia a los colegiales, a través de una carta del director del colegio, que el curso siguiente éste se iba a cerrar por obras, sin determinar cuándo se harían las mismas y si el colegio se abriría en el futuro.

Ante esta disyuntiva, se creó una asociación de ex-colegiales unidos con los residentes del colegio, que buscaba movilizar a toda la sociedad madrileña. La Cultura, la Universidad, los políticos… Los Plenos del Ayuntamiento y de la Comunidad  se hicieron eco del tema y se opusieron a su cierre. De esta forma, ante la presión y el  numeroso despliegue informativo de todos los medios de comunicación, Unicaja se lo pensó y anunció que acometería las obras durante el verano y que el Colegio seguiría abierto.

Es evidente que con el paso del tiempo, los edificios se quedan obsoletos y hay que acometer reformas para adaptarlos a la normativa vigente. Parece que las obras suponían un elevado coste y de ahí su posible deseo de dejarlo a la mano de Dios. Efectivamente se han hecho obras, pero por ahora una reforma parcial, aunque ya es importante que el colegio siga abierto. El auditorio se había reformado hacía pocos años y era el que menos necesitaba la reforma.

Consecuencias: no sé si por la crisis o por represalias, Unicaja nos ha quitado toda la subvención anual y hasta al propio colegio su ayuda económica.

 

Cuarenta años de jazz en las paredes de “El Johnny". © Sergio Zeni, 2010

Cuarenta años de jazz en las paredes de “El Johnny”.
© Sergio Zeni, 2010

 

SERGIO ZENI: ¿Qué ha sido lo mejor que le han dejado a usted estos cuarenta años en “el Johnny”?

ALEJANDRO REYES: Me he escuchado prácticamente todos los conciertos, más de mil, en los que he disfrutado y he aprendido –sin haber perdido la curiosidad– a prestar atención a lo nuevo. Me siento orgulloso de haber participado de toda esta mágica leyenda que, vista desde el momento actual, parece increíble que haya sucedido en un local que, pese a su modestia arquitectónica, tiene una acústica buenísima. ¡Y por si eso fuera poco, están todos estos años relacionándome con tantas personas! Estos cuarenta años también me han servido para encontrar numerosos amigos.

SERGIO ZENI: ¿Cuáles son los rasgos que definen la personalidad del Club de música y jazz San Juan Evangelista?

ALEJANDRO REYES:  En lo artístico, no quedarse estancado haciendo siempre lo mismo. Mantener viva la curiosidad y, con el paso del tiempo, tratar de llegar a tener una identidad propia. Desde hace muchos años, incluimos en nuestras presentaciones free jazz, vanguardia, músicas improvisadas sin pensar en lo más comercial ni caer en eso de que “la calidad se mide por la cantidad” según la asistencia de público. Intentamos diferenciarnos, dentro de lo posible, de las salas comerciales, de lo contrario no tendría mucho sentido nuestra actividad.

Pero lo verdaderamente importante, y que a mi entender tiene mucho mérito, es una organización integrada por jóvenes universitarios residentes en el colegio que cada año se incorporan al club cediendo generosamente parte de su tiempo de ocio. De este modo, ellos se encargan de todas las tareas del día del concierto y algunas previas, como hacer de porteros, vender entradas, atender a los músicos en camerinos, apagar luces de sala, SGAE, etc.. Esta participación totalmente desinteresada y transmitida de generación en generación se ha mantenido milagrosamente en pie durante estos 40 años.

 

Alejandro Reyes charla con Tomajazz en su fila de asientos favorita. © Pablo Neustadt, 2010

Alejandro Reyes charla con Tomajazz en su fila de asientos favorita.
© Pablo Neustadt, 2010

 

SERGIO ZENI: ¿Cómo fueron aquellos comienzos?

ALEJANDRO REYES:  Muy difíciles por las dificultades económicas y, sobre todo, sociales y políticas de entonces, los últimos años del franquismo. Nos ponían todos los impedimentos posibles, no sólo para que no se realizaran los conciertos sino, sobre todo, para que la gente no se reuniera; era obligatorio tener permisos de la policía, pasar la censura, prohibición de cobrar entradas… Incluso muchas veces celebrábamos los conciertos con todo el edificio rodeado por la policía. Pese a todos los problemas, a mayor dificultad mayor ingenio y salíamos como buenamente podíamos. Nuestra actividad musical, afortunadamente, nunca ha tenido interrupciones a excepción de los casos obligados por imperativos externos: Estado de Excepción, 23F de 1981 y los trágicos sucesos terroristas del 11 de marzo del 2004.

SERGIO ZENI: ¿Cuándo empezó a llamarse “el Johnny” al San Juan Evangelista?

ALEJANDRO REYES:  Creo que desde los comienzos del colegio, en el año 1966. Por entonces y en poco tiempo, se hizo muy conocido, sobre todo en el ámbito universitario, por su fama de “rojo” (asambleas, barricadas, manifestaciones, guerrillas urbanas…) y su importante labor cultural cuando en Madrid no existía apenas nada. Aquí nació el teatro independiente y se proyectaron muchas películas prohibidas. Quizás por tener un nombre muy largo los estudiantes lo redujeron a “El Johnny”, más sencillo, y puede que también por el anticlericalismo reinante. El caso es que ya se quedó para siempre en la memoria de los residentes, se extendió popularmente a todos los ámbitos universitarios y, recogido por la prensa, a todo Madrid.

SERGIO ZENI: ¿Cómo ha visto evolucionar al público madrileño en estos cuarenta años?

ALEJANDRO REYES:  Desgraciadamente menos de lo que sería deseable. Normalmente se sigue dejando llevar por los grandes nombres que aún puedan quedar y figuren en el programa y por la palabra festival, sin importarle que la música ofrecida sea jazz o no.

Respecto al jazz, sigue siendo una música minoritaria y la desaparición de muchos programas de radio, de televisión y el poquísimo espacio que le dedica la prensa escrita en la actualidad, dificulta su popularidad y los jóvenes a los que les es algo más familiar, no terminan por entrar en esta música, cosa que no ha pasado por ejemplo con el flamenco.

 

© Sergio Cabanillas, 2010

© Sergio Cabanillas, 2010

 

SERGIO ZENI: Sí, desde los grandes medios, hoy se hace muy poco para promocionar el jazz. Sin embargo, en la actualidad internet ofrece  estupendas posibilidades para informarse sobre los artistas que se programan ¿No cree que esto está influyendo de alguna manera en el público?

ALEJANDRO REYES: Bastante, ahora Internet se ha convertido en el mejor aliado de los aficionados al jazz para estar al día escuchando música y para conocer grupos nuevos, músicos, discografía y conciertos. Aparte de las webs especializadas ya publican en internet las más prestigiosas revistas de jazz a nivel internacional, de forma que los aficionados ahora tenemos la suerte de poder estar al día sin necesidad de esperar que se publique algún artículo esporádico en nuestra prensa o consigamos tal o cual revista, esto puede en poco tiempo hacer desaparecer las revistas de jazz de nuestro país tal como las conocemos. Sin embargo creo que lo de acercar y mantener nuevo público para el jazz sólo se puede conseguir con conciertos en vivo.

SERGIO ZENI: Antes, había que programar en Madrid los nombres que no traía la dictadura. Ahora, los que no trae la democracia. ¿Qué se está haciendo mal en nuestra ciudad para que, de no ser por el Johnny, sea  aparentemente imposible disfrutar de artistas como Anthony Braxton, Wadada Leo Smith, John Zorn o Barry Guy por citar unos pocos?

ALEJANDRO REYES:  El jazz, desde luego, a nivel de festival, por ahora no es un negocio, pero sí está bien visto y se considera como algo de prestigio a nivel cultural.

En Madrid, las instituciones no suelen organizan los conciertos por ellas mismas, se lo encargan a empresas para que los realicen, sin marcarles a veces unas directrices de programación, al menos algo definidas. Éstas con el apoyo económico que reciben, tienen que que presentar un programa que sea competitivo, que tenga su reflejo en la prensa escrita (que también se limita muchas veces a fijarse en los nombres) y que cuente con éxito de público. De esta manera, se limitan a lo más comercial, los músicos que más suenan a los espectadores, dependiendo, además, de los gustos del director artístico.

Está aún por ver, si trajeran a los músicos que citas a modo de ejemplo, si no tendrían el mismo éxito, como sí ocurre en otras poblaciones más pequeñas que, en algunos casos, arriesgan bastante y el público asiste llenando los locales.

Concluyendo, suele haber una justificación que a mí no me corresponde. Creo, simplemente, que los directores artísticos en general no tienen interés en ese tema o no le gustan esos músicos. La democracia en este tema se podría ejercer entre otras muchas formas. Por ejemplo, preguntando algo importante en las ruedas de prensa de presentación de los festivales, cosa que, por lo que yo he comprobado, ninguno de los periodistas que asisten hacen.

 

Alejandro Reyes en el vestíbulo del Johnny © Sergio Cabanillas, 2010

Alejandro Reyes en el vestíbulo del Johnny
© Sergio Cabanillas, 2010

 

SERGIO ZENI: A propósito de todo esto, ¿han contado con la visita de políticos a los conciertos de “el Johnny”, bien sea para disfrutar de la música o para interesarse sobre la tarea cultural que aquí se desarrolla desde hace tantos años?

ALEJANDRO REYES:  Para interesarse por lo cultural sólo en contadas ocasiones concejales y diputados. El año pasado miembros de la Asamblea de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid durante el concierto de “el Johnny no se cierra”. Sí que han asistido algunos importantes políticos para disfrutar de la música, sobre todo del jazz y del flamenco. Entre ellos, han estado varios ministros de defensa y directores generales ¡Recuerdo a un Ministro de Defensa que a la salida le colocaron una pancarta con la leyenda “Mili caca”!

SERGIO ZENI: ¿De qué manera deciden ustedes los nombres que conforman el cartel de cada festival?

ALEJANDRO REYES:  Intentando que haya un hilo conductor en el programa y presentando novedades, para que en su totalidad no sean los mismos músicos que giran por todos los demás festivales españoles. Muchos de los músicos que traemos vienen en exclusiva al San Juan Evangelista. También procuramos que tengan una presencia significativa los músicos españoles.

SERGIO ZENI: ¿Cuáles son en la actualidad los principales problemas a los que debe hacer frente este club de jazz?

ALEJANDRO REYES:  La disminución de las subvenciones y colaboraciones económicas, sobre todo por parte de las empresas, nuestros patrocinadores habituales. Los ingresos por taquilla son apenas significativos. El aforo del auditorio es reducido y los precios de las entradas intentamos que sean asequibles a todas las economías.

También es importante tener en cuenta que encarece mucho cada concierto el no contar con infraestructura propia del local:  sonido, luces y técnicos…

SERGIO ZENI:  En estos tiempos de interactividad en la red, ¿le llegan pedidos y sugerencias de los aficionados sobre éste o aquel músico?

ALEJANDRO REYES:  Recibimos por Internet multitud de propuestas, sobre todo provenientes de grupos y músicos. De los aficionados menos; de vez en cuando nos llega alguna sugerencia que estudiamos con el mayor interés, por si encaja en el programa que vamos a presentar, pero siempre estamos supeditados al caché de los grupos que pienso que, desde hace tiempo, en España están algo desorbitados.

 

© Sergio Cabanillas, 2010

© Sergio Cabanillas, 2010

 

SERGIO ZENI: Ahora, además de contar con una web, están ustedes en Facebook. ¿Qué tal la experiencia con estos nuevos canales de comunicación?

ALEJANDRO REYES: Muy buena, sólo por nuestra web tenemos más de mil suscriptores que están interesados en recibir información de lo que hacemos. En ciudades grandes como la nuestra resulta muy difícil llegar a la gente, por muchos elementos gráficos que hagamos, a no ser que contratemos publicidad, cosa que en la actualidad no es posible.

Además la web ha sido extraordinaria porque hemos podido reflejar mucho de nuestra historia que de otra forma hubiese sido imposible, con lo difícil que resulta recuperar desde el año 1970 nada menos que 40 años, ¡casi nada!

La agenda la mantenemos permanentemente actualizada y la visitan muchos aficionados de todo el mundo.
Lo de Facebook es otro buen invento, muy sencillo de manejar, para colocar todo lo actual, y también es muy visitado. Me parecen extraordinarias todas estas nuevas vías de comunicación a pesar de llevar tan poco tiempo en activo.

SERGIO ZENI:  Si los camerinos del Johnny escribiesen sus memorias, ¿qué historias nos contarían?

ALEJANDRO REYES: Sobre todo, de la importancia de los músicos de todo el mundo que han pasando por ellos durante tantos años. Sin duda, una inmensa mayoría de los grandes jazzmen españoles, europeos y americanos, muchos de los cuales por desgracia ya no están con nosotros, pero igualmente de flamenco y otras músicas.

Uno se pregunta ¿pero cómo hemos podido traer tantos músicos históricos con nuestras escasas posibilidades?  Entre otras dificultades, nunca hemos contado con personal asalariado y todo se ha realizado desde el voluntariado. Igualmente, hablarían del buen rollo de los universitarios con los músicos, absolutamente cordial y entrañable. Un buen rollo que no encuentran, seguramente, en camerinos de otras salas con mucho nombre.

SERGIO ZENI:  ¿Qué expectativas tiene puestas en el festival de este otoño? Sabemos, por ejemplo, que llevaba bastante tiempo con la idea de traer a Martial Solal…

ALEJANDRO REYES:  Nuestras esperanzas de escuchar el mejor jazz están como siempre en un programa que combina diferentes estilos del jazz contemporáneo, buscando algo más que el simple entretenimiento y donde, esta vez, el piano viene a ser el hilo conductor, con la presencia de varios pianistas españoles y extranjeros que no nos dejarán indiferentes y sí, probablemente, asombrados.

Lo de Martial Solal, el padre del jazz europeo, es querer hacer un homenaje al jazz francés por su verdadera importancia histórica en Europa y a este genial intérprete –como lo fue nuestro añorado Tete Montoliu– y que por su edad podría ser su última visita a España. Al San Juan viene por segunda vez, pues ya estuvo en el ciclo Jazz es Primavera del año 1997.

También esperamos expectantes a los grupos de Nicole Mitchell  y el conjunto de figuras europeas y americanas de Peter Brötzmann. El concierto de Dave Holland es de garantía total. Respecto al público que vaya asistir, es por ahora una incógnita dada la cantidad de conciertos de jazz que se celebran en estos dos meses en Madrid.

 

Alejandro Reyes con Dave Holland en los camerinos del Johnny. 29 de octubre de 2010 © Sergio Cabanillas, 2010

Alejandro Reyes con Dave Holland en los camerinos del Johnny. 29 de octubre de 2010
© Sergio Cabanillas, 2010

 

SERGIO ZENI:  Los aficionados del San Juan se sienten encantados cuando se programan nombres infrecuentes en nuestros escenarios, pero también agradecen el regreso de artistas que han dejado un muy buen sabor de boca. El caso de Dave Holland es un ejemplo clarísimo, ya todo un amigo de la casa…

ALEJANDRO REYES: Normalmente no repetimos con los músicos que vienen cada año al festival, pero en el caso de Dave Holland, como anteriormente con otros pocos, es especial, tanto por ser un excelente músico y compositor como por el gran grupo que le acompaña. Sus conciertos siempre son diferentes. Además está su probada amabilidad, sin olvidar los elogios que nos hizo en su último concierto: “me gusta tocar en Madrid… pero este sitio es especial”.

SERGIO ZENI:  Supongo que, en 40 años, también se habrá tenido que topar con músicos difíciles y situaciones complicadas…

ALEJANDRO REYES: En general, guardamos buenos recuerdos de los grandísimos músicos que nos han visitado. Entre los mejores recuerdos están los relacionados con Dave Grusin… Fue inolvidable, porque pese a ser tan famoso estuvo encantado de estar en el Johnny. Los músicos comieron en el colegio, hicieron footing por la Ciudad Universitaria… ¡incluso jugaron al tenis! Algo parecido pasó con Bobby  McFerrin, que paseó por los jardines entre las dos sesiones del concierto y charló cordialmente con los aficionados.

El grupo de Art Blakey y los Jazz Messengers al comienzo de los 80 también es para recordar… ¡A su avanzada edad, Blakey intentaba ligar con todas las chicas jóvenes! Un tipo verdaderamente humano y entrañable, además de ser un músico excepcional. Nosotros entonces lo anunciamos como “la Universidad del jazz”. También tuvimos algunos cumpleaños sobre el escenario como en el concierto de George Adams y Don Pullen ¡Insuperable!

En lo negativo, quizás Diana Krall… parece ser que no se encontraba muy bien de salud, vino con el estómago mal después de comer un copioso cocido y al entrar en el auditorio, le oí decir “merde”.  Luego en el concierto, mejorado ya su malestar digestivo, se explayó alabando al fenomenal público que la escuchaba, fue su primer concierto en España.

Pero situaciones complicadas eran las que vivíamos en aquellos conciertos rodeados por jeeps de la policía. Entraban los de la Brigada Político Social a comprobar si realmente se cantaba lo autorizado por la censura. Por otra parte, los permisos de la policía siempre nos tenían en vilo ante la expectativa de posible suspensión, ya que generalmente no nos daban el permiso previo.

Músicos difíciles… pues la verdad que ninguno. Lo que sí me pregunto, aún con frecuencia es: ¿cómo se explica que, hasta ahora, no haya fallado nadie en tantos conciertos?

Texto © Sergio Zeni, 2010.
Fotos © Pablo Neustadt y Sergio Cabanillas, 2010