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Imaxinasons 2013

  • Fecha: 28 de junio de 2013
  • Lugar: Auditorio Municipal, Vigo (Pontevedra)
  • Componentes:
    Tigran Hamasyan: piano, voz, sampler, electrónica

Comentario: Tigran Hamasyan abrió la novena edición del festival de jazz de Vigo Imaxinasons con un concierto en solitario en el que además de emplear el piano hizo uso de su voz, samplers y electrónica. Con ellos armó un concierto con un planteamiento muy eficaz que le permitió prolongar su actuación durante una hora y cuarenta minutos en un formato tan complicado como es el de enfrentarse en solitario a al audiencia. En Vigo el público fiel de Imaxinasons sí llegó a mirar el reloj. Al contrario de otras ocasiones en las que parece que lo que se le pueda estar pidiendo con la mirada a las manillas del reloj es que traigan con ellas el final del concierto, en el Auditorio Municipal de Vigo fue para constatar que había pasado una hora y media larga que había transcurrido como si fuese apenas unos minutos.

 

© Alberto Perez Barahona

© Alberto Pérez Barahona

 

El pianista armenio estructuró su propuesta ofreciendo un menú dispuesto en varios platos en los que mostró elementos jazzísticos, de la música clásica y el folklore, especialmente del armenio. Lo más interesante vino con su inmersión en el jazz. Hubo únicamente una incursión por este territorio. Mediado el concierto deconstruyó el clásico “Someday My Prince Will Come”. Un tema conocido, popular por estar incluido en la película de dibujos animados Blancanieves que en 1937 hizo Walt Disney y que han interpretado músicos de jazz tan dispares como Miles Davis, Sun Ra, Al Di Meola o Stanley Clarke. En definitiva, este es un tema más que trillado, aparentemente inocuo. No obstante, Tigran dejó dejó bien clara su enorme capacidad para improvisar, su impresionante bagaje jazzístico en el que a pesar de su insultante juventud aúna una técnica situada por encima del percentil 99 -como quiera que se calcule-, y una impresionante capacidad para inventar la música. La melodía asomó al principio, y sin dejar de estar presente, se mostró oculta en un recorrido en el que Tigran la llevó a donde quiso. Para finalizar con su tarea de matrícula, terminó su ejecución realizando unos adornos en los que jugó suavemente con las notas de la parte alta del teclado y la resonancia del piano. Posiblemente un recital dedicado exclusivamente a dar semejante lección de interpretación con tanta intensidad no hubiese permitido extender el recital durante cien minutos. Lamentablemente, el repertorio no incluyó alguna muestra adicional con una invención similar.

El grueso del concierto estuvo centrado en la música folklórica y en la música clásica. Al contrario de lo que ocurrió en su incursión jazzística, en el apartado folklórico (el recital se inició en el tema medieval armenio “Mother, Where Are You”, aunque no fue el único tema con una clara influencia tradicional) se centró en las melodías, que expuso de un modo muy sobrio, empleando en su ejecución mucho espacio, con lo que logró una ejecución de una belleza y serenidad apabullantes. Ese mismo recurso folklórico presente en sus composiciones, unido al empleo de su voz y al uso de la electrónica para samplearse y montar unas bases en varios pasos con una precisión de mecánico similar a su capacidad de controlar el tiempo cual metrónomo, sirvió para mostrar una faceta más moderna, aparentemente dispar de lo clásico-folklórico (aunque en su esencia seguía conviviendo con la simplicidad), que convirtió en la tercera pata de su recital. “Rain Shadow” fue su intento de hacer participar al público pidiéndolo que marcase con sus palmas el ritmo. El tema se convirtió en una exhibición vocal excesivamente larga, en la que no consiguió que el público realizase la ejecución siguiendo el ritmo que intentó marcar. Fue el único punto menos conseguido de un concierto en el que este joven pianista se metió en el bolsillo a un público entusiasmado.

Texto: © Pachi Tapiz, 2013
Fotografía: © Alberto Pérez Barahona, 2013