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Imaxinasons 2013

  • Fecha: 29 de junio de 2013
  • Lugar: Auditorio Municipal, Vigo (Pontevedra)
  • Componentes:
    Baldo Martínez: contrabajo y composición
    Samuel Blaser: trombón
    Dominique Pifarely: violín y efectos
    Ramón López: batería, tabla, cajón flamenco, percusión

Comentario: Baldo Martínez, uno de los músicos más interesantes del panorama nacional, ha estrenado en 2013 su Cuarteto Europa por medio de una pequeña gira de tres conciertos. Tras los pertinentes ensayos previos y su paso por Jimmy Glass en Valencia y Bogui Jazz en Madrid (dos de los locales que mantienen en nuestro país el jazz en vivo fuera de las avalanchas veraniegas y otoñales con sus programaciones cuasi diarias), la última cita en directo fue en la segunda jornada de Imaxinasons.

 

Baldo Martínez y Ramón López © Sandra Tomé, 2013

Baldo Martínez y Ramón López © Sandra Tomé, 2013

 

El contrabajista gallego ha sido uno de los pilares fundamentales que han hecho de la viguesa una cita única en España. Al contrario de lo que ocurre con otros festivales, miembros de una serie de festivales clónicos (con perdón de Markus Breuss) que pareciera que se pasasen sus cabezas de cartel internacionales de uno a otro, los mayoría de los músicos que visitan Vigo dan conciertos únicos en España, a pesar de pertenecer a la primera fila del jazz más interesante a nivel europeo e internacional. Imaxinasons es una de las pocas excepciones en la lamentable uniformidad de los festivales veraniegos. Tal y como está la situación económica es fantástico que sigan existiendo estas citas culturales, pero se echa de menos la asunción no ya de un cierto riesgo, sino de una mayor variedad. En Imaxinasons, bajo la dirección artística de Baldo Martínez en sus inicios, llevan casi diez años demostrando que una programación diferente también puede tener un público fiel. Es la demostración empírica de la falsedad de esa hipótesis tan manida de que la falta de riesgo tiene su justificación en el público. En realidad, allí se ha demostrado justo lo contrario. Otra cuestión es que esa cómoda excusa sirva para esconder ciertos vicios y carencias.

Baldo Martínez ha denominado a su nuevo proyecto Cuarteto Europa. Un nombre justificado ya que estamos ante un cuarteto en el que además del contrabajista gallego participan un músico suizo (el joven trombonista Samuel Blaser), un músico francés (el violinista Dominique Pifarely, uno de los puntales del empleo del violín en el jazz), y uno de los músicos españoles más internacional (el baterista y percusionista Ramón López, Caballero de las Artes, que aunque alicantino de nacimiento es residente en París -o más bien en sus alrededores- desde hace décadas). Esta formación es algo más que el grupo de Baldo Martínez. Es cierto que él es el autor de la mayoría de las composiciones (Samuel Blaser es el otro músico que ha aportado algún tema al repertorio del cuarteto), aunque su planteamiento en directo, en constante evolución, está totalmente abierto a las sugerencias y aportaciones de sus compañeros.

Esa apertura está presente de un modo permanente en todos los temas. En directo no tienen las estructura habitual de presentación de la melodía, ronda de solos con su correspondiente vuelta al tema principal, la consiguiente recapitulación y vuelta a comenzar con el mismo planteamiento en el siguiente. Al contrario, la mayor parte de ellos comenzaron libremente, a menudo a partir de las improvisaciones de alguno de los músicos. Fueron unas sucesiones musicales a las que se fueron incorporando sucesivamente los distintos músicos hasta llegar al tema compuesto y a partir de allí abrir nuevamente la música a la improvisación. Es precisamente esta aparente indefinición uno de los retos constantes que permite a la música seguir viva concierto a concierto, huir de los modelos predefinidos, invitar a la investigación, a escuchar e interactuar con los cómplices musicales.

 

Cuarteto Europa © Sandra Tomé, 2013

Cuarteto Europa © Sandra Tomé, 2013

 

En el Auditorio Municipal de Vigo fueron sonando “La travesía”, “El puente del Estrecho”, “Vuelta de tuerca”, “Hynm”, “Isla de Piedra”, “Viaje a Oms” y como un bis reclamado con insistencia “Sombra”, que sirvió para cerrar un gran recital. Como es habitual en su carrera, los temas de Baldo Martínez tienen una personalidad muy marcada y reconocible. A lo largo de su carrera el contrabajista ha logrado como compositor algo tan complicado como es el transmitir a sus composiciones algo tan aparentemente etéreo como es una personalidad propia.

En lo relativo al desarrollo instrumental, no hay que añadir demasiado. Este es el Cuarteto Europa, aunque si se moviese en el ámbito del rock posiblemente recibiría el apelativo de supergrupo, dada la enorme técnica y calidad de sus cuatro componentes. Ramón López es un percusionista y baterista con un sentido del ritmo y capacidad de escucha increíbles, todo sonido (su asiento es un cajón que utiliza puntualmente, al igual que sucede con los otros elementos que conforman su amplio kit). Su ritmo, constantemente en cambio, siempre está proporcionando el sustento que los músicos requieren de la sección rítmica. Samuel Blaser es un músico muy joven, con una formación clásica y una enorme técnica, abierto a ponerlas a disposición de propuestas abiertas como las de Baldo Martínez, o algunas de las suyas propias. El violinista Dominique Pifarely, uno de los innovadores del violín en el jazz durante las últimas décadas, es otro músico con una enorme técnica. Armado con apenas un par de pedales supo sacar a su violín una gran variedad de sonidos jugando con la distorsión y el volumen. Baldo Martínez está en un momento de forma magnífico, algo que demostró en su concierto y que ha dejado registrado en el más que recomendable estreno de ¡Zas! Trío. Parte del carácter reivindicativo de este grupo (que tiene en su repertorio temas dedicados al Gran Wyoming y a Javier “Carne Cruda” Gallego) hizo acto de presencia en la presentación de los temas. Como es de ley, realizó los correspondientes agradecimientos. La novedad vino en los no agradecimientos a la Fundación Autor, apéndice de la SGAE que supuestamente está dedicado al apoyo a los autores. Distancia entre las intenciones y la cruda realidad, a pesar de que el festival aporta aquello a lo que legalmente se le obliga -varios miles de euros-, a lo largo de sus ediciones no ha logrado ningún tipo de ayuda que sirva para retornar esas aportaciones en forma de soporte económico para algunos de los proyectos que allí se han presentado. Acorde con el carácter reivindicativo del contrabajista, fue uno de los momentos más aplaudido del concierto.

Fue el final de la gira de presentación de un proyecto que debido a su calidad, no debería tener problemas para volver en breve a los escenarios españoles. Lamentablemente, tal y como ocurre con los objetivos de la Fundación Autor, una cosa es la teoría y otra muy distinta la cruda realidad.

Texto: © Pachi Tapiz, 2013
Fotografías: © Sandra Tomé, 2013