image_pdfimage_print

XVI Festival Internacional de Jazz San Javier

  • Fecha: 27 de julio de 2013.
  • Lugar: Auditorio Parque Almansa, San Javier (Murcia)
  • Componentes:
    Lou Donaldson: saxo alto y voz.
    Randy Johnston: guitarra eléctrica
    Akiko Tsuruga: órgano Hammond B3.
    Fukushi Tainaka: batería.

Comentario:

Lou Donaldson

El octogenario compositor y saxofonista estadounidense Lou Donaldson (1926) fue uno de los  encargados de clausurar el XVI Festival Internacional de Jazz San Javier, con una emotiva exposición musical que comprendió estilos tan diversos como el bebop, hard bop, blues y el soul jazz, en la que incluyó piezas propias de su extensa discografía, -casi 50 álbumes editados como líder-,  y de otras grandes figuras del jazz. A pesar de su avanzada edad, Donaldson está de gira continua desde hace algunos años acompañado de una formación excepcional compuesta por el guitarrista Randy Johnston, la pianista japonesa Akiko Tsuruga, y el baterista Fukushi Tainaka, conformando un cuarteto atípico, sin contrabajo, en el que la música fluye de forma natural, sin demasiadas complicaciones pero con una alta complicidad y sincronía entre ellos.

 Randy Johnston

“Esto no es fusion, no es rock, no es pop… sólo es jazz”, comentó Donaldson antes de comenzar el concierto, que inició con un tema de su cosecha llamado “Blues Walk”. Un elegante blues de doce compases, que desarrollaron con extensas improvisaciones de saxo alto, guitarra y órgano. Un anticipo exquisito de una actuación que duró alrededor de 90 minutos, tiempo suficiente para deleitar y conectar con la gran cantidad de seguidores que estaban presentes en el auditorio, con los que el saxofonista compartió, entre otras actitudes, una gran dosis de buen humor. Una de las cualidades, de Donaldson, que más puede llamarte la atención es su extraordinaria agilidad técnica y su particular sonoridad, suave, algo terrosa y profunda, como su propia voz. Los 32 compases del rhythm changes llamado “Wee” (Denzil Best / Dizzy Gillespie) tocados a un tiempo vertiginoso, los convirtió, el saxofonista, en una enérgica y contundente muestra de fraseos jazzísticos improvisados, posiblemente inspirados por las buenas influencias de otro grande del saxo alto de aquella época, el virtuoso Charlie Parker, máximo representante del estilo bebop  en el jazz de los años 50. El líder del cuarteto compartió ingeniosas improvisaciones con sus compañeros de grupo, que respondieron también con desarrollos de gran calidad técnica y ricos fraseos llenos de ágiles recursos musicales. La exposición del saxofonista, arropado por la estable y eficaz sección rítmica, sonó cálida y mágica en la balada “What A Wonderful World”,  tantas veces interpretada por Louis Armstrong, llenando con su sonido cada rincón del auditorio. Los tiempos rápidos no tardaron en reaparecer en una escalofriante versión del standard “Fine & Dandy”, en el que destacó el brillante solo de batería de Fukushi Tainaka, elástico y magistral.

 Akiko Tsuruga

Donaldson, realizó otros  temas incluidos en sus primeros álbumes como,  “Whisky Drinkin Woman”, cantada por él, y “Alligator Boogaloo”, en el que el órgano Hammond B3 de Akiko Tsuruga ocupó gran parte de la atención del oyente, con un intenso y apasionado solo en el que mantenía pulsado el sonido hasta terminar en la  tecla más aguda del órgano. El veterano saxofonista descansó en el conocido “Softy As In A Morning Sunrise”, dejando el protagonismo a sus tres compañeros, sobre todo al guitarrista Randy Johnston, que llevó buena parte del peso armónico de la pieza y elaboró sugerentes diálogos en su espacio de improvisación. El standard “Over The Rainbow” y un fulminante “Cherokee”, cerraron una actuación fenomenal, tanto por la calidad y nivel de la música expuesta como por la excelente habilidad musical de los interpretes. Los aplausos y vítores del público provocaron un bis final, el blues “Gravy Train”, una despedida apoteósica con intervenciones de todos los miembros de la formación.

 Fukushi Tainaka

La música de Donaldson continúa por los caminos del jazz imperecedero. Un jazz ceñido y adaptado también a los nuevos tiempos, representado por una de las figuras más prolíficas y emblemáticas que ha legado el género en su herencia.

Texto: José Antonio García López
Fotografías: Rafa Márquez