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V Festival Internacional de Jazz de Sigüenza 2009

  • Fecha: 5, 6 y 7 de diciembre de 2009.
  • Lugar: Ermita de San Roque (Sigüenza, Guadalajara).
  • Grupo: 
    Sábado 5 de diciembre

    Digital Primitives
    Cooper-Moore: diddley-bo, flautas, voz, mouth bowhoe-handle harp 
    Assif Tsahar: saxo tenor y clarinete bajo
    Chad Taylor: batería y m’bira 

    Domingo 6 de diciembre

    Brigada Bravo & Díaz
    Antonio Bravo: guitarra eléctrica, looping.
    Germán Díaz: zanfona, caja de música, looping 

    Daniel Humair – Ramón López “Drums duet”
    Daniel Humair: batería
    Ramón López: bateríaLunes

    7 de diciembre

    Larry Ochs Sax & Drumming Core
    Natsuki Tamura: trompeta
    Larry Ochs: saxo tenor
    Satoko Fujii: órgano y piano
    Scott Amendola: batería
    Donald Robinson: batería

  • Comentario: Con la de 2009, el Festival Internacional de Jazz de Sigüenza ha llegado a su quinta edición. Su oferta este año, siguiendo la línea marcada desde su inicio, ha incluido a músicos y grupos de primer nivel que no son habituales en la mayoría de los festivales que inundan en verano y otoño los pueblos y ciudades de nuestro país. Este hecho no sólo ha logrado que en una ciudad de unos 5000 habitantes todos los días se registrase un lleno hasta la bandera, sino que también ha atraido a aficionados que se han acercado ex profeso a esta ciudad para el festival, en algunos casos desde varios cientos de kilómetros.
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    El trío Digital Primitives fue el protagonista del concierto de la primera jornada. Esta formación inusual de saxo tenor y clarinete bajo (Assif Tsahar), batería y m’bira (Chad Taylor), y diversos instrumentos caseros de cuerda (didley-bomouth bowhoe-handle harp) junto a flautas y voz (Cooper-Moore) plantea un repaso por el jazz y la música popular norteamericana entendidos en un sentido amplio. Sólo así se entiende que en el mismo concierto sonaran junto a temas propios sendas versiones de “God Bless The Child” y del tema “Prayer” de David S. Ware, que bebió directamente del free más expresivo. Y que junto a músicas que traían a la memoria melodías tradicionales norteamericanas más propias de otros tiempos, incluyendo por supuesto el blues, conviviesen otras que parecían hijas del movimiento soul. Los tres músicos estuvieron soberbios. Assif Tsahar con su saxofonismofree y, por momentos, una cualidad vocal que supo controlar cuando así fue necesario. Aunque Chad Taylor tuvo como labor principal mantener el ritmo, también tuvo espacio para explayarse con un solo de batería extraordinario en el que se lució con un ritmo torrencial. Tal fue su calidad que Cooper-Moore detuvo a Assif Tsahar en el momento de hacer su entrada para dejarnos seguir disfrutando con sus evoluciones. ¿Qué decir de Cooper-Moore? Aunque tuvo a su disposición uno, no hizo uso del piano, con el que ha desarrollado una carrera más que interesante. Lo suyo fue ir variando entre sus múltiples instrumentos y sorprendiendo con sus sonoridades. Aunque no fue fácil, logró que su música fuese más allá de la pura anécdota del exotismo y de la fabricación artesanal de sus artefactos. El final del concierto fue apoteósico con todo el público cantando a viva voz la cancioncilla “I’m So Happy” mientras Cooper-Moore la registraba con su grabadora digital.
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    El domingo 6 de diciembre fue una jornada que, aunque protagonizada por cuatro músicos, dejó dos conciertos. En primer lugar actuó la Brigada Bravo & Díaz presentando su grabación Músicas populares de la Guerra Civil (Producciones Efímeras, 2008). Ésta es una formación peculiar de guitarra eléctrica (Antonio Bravo) y zanfoña (Germán Díaz), complementada con loopers y puntualmente por una caja de música que Díaz utiliza como un instrumento puramente mecánico, y que sirve de base para las improvisaciones de su compañero. El concierto tomó como base los temas de su único CD y sonaron canciones como “Trágala”, “La internacional”, “Au devant de la vie”, “Los cuatro generales”, “Arrión” o “Bandera rosa” entre otros. Si bien su planteamiento en general fue similar a las versiones registradas, no se limitaron a la mera reproducción de lo ya grabado, sino que aportaron nuevos detalles. Aunque ambos destacaron con su buen hacer, para muchos las sorpresa del concierto fue Germán Díaz. En sus manos un instrumento aparentemente arcaico como la zanfoña se convierte en una máquina capaz de generar infinidad de sonidos y de aportar múltiples colores a la música. Sin embargo no habría que obviar la labor de Antonio Bravo, un músico siempre sonriente, capaz de improvisar de un modo brillante en un terreno tan complicado como el de la música tradicional. Con casi dos años desde su edición y en función de lo escuchado, hay muchas ganas de que este dúo amplíe su repertorio y/o su formación. Con éste y con el primer concierto queda claro que en el jazz no son tan importantes las músicas de las que se parte, sino qué se pretende hacer con ellas.
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    A continuación y en apenas unos minutos aparecieron en escena los baterías Daniel Humair y Ramón López. Ambos están separados por más de una generación. Su historial musical es, en apariencia, muy diferente. Y sin embargo lo que lograron sobre el escenario fue la sucesión de un momento mágico trás de otro. Después del concierto Ramón López comentaba que Daniel Humair y él no tenían nada predeterminado antes del concierto, que lo único que hicieron fue sentarse y tocar. Sin embargo en su respuesta se olvidó de indicarnos algo. Y es que el suizo y el alicantino no sólo se dedicaron a tocar, sino también a escucharse con un nivel de atención sólo al alcance de dos maestros. En sus diálogos los motivos fueron surgiendo y transportándose de un modo telepático de un kit a otro de una manera asombrosa. Con una duración aproximada de una hora, estructurado como una suite y muy variado en su concepción, evitando toda pirotecnia vacía de contenido, el de Sigüenza es uno de esos conciertos destinados a permanecer en la memoria de quienes lo presenciamos.
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    En la última jornada actuó el quinteto Larry Ochs Sax & Drumming Core. El saxofonista y compositor Larry Ochs presentó tres de las cuatro composiciones de Stone Shift (Rogue Art, 2009), la tercera grabación de esta formación. El tema que da título a este CD fue el que abrió el concierto. Esta pieza está dedicada al director de cine japonés Akira Kurosawa y fue concebida por Ochs como la banda sonora de un film imaginario. Su carácter tranquilo y pausado por momentos provocó que el saxofonista pidiese antes del concierto a los fotógrafos allí presentes que no realizasen fotografía alguna durante su interpretación. El tema comenzó a dúo por los baterías Scott Amendola y Donald Robinson. Posteriormente se unieron el trompetista Natsuki Tamura y Larry Ochs al sopranino, y finalmente Satoko Fujii en su labor de teclista con un Roland A90 que por momentos nos trasladó a la década de los 80. A continuación el quinteto interpretó “Abstraction Rising”, tema también incluido en Stone Shift, de aromas coltranianos y que permitió disfrutar del trabajo de Fujii al piano. La siguiente pieza fue “Across From Over”, el tema que abre Stone Shift, y que se puede interpretar como poseedor de una fuerte carga simbólica. La composición comenzó con un tour de force de Ochs al tenor frente a los dos baterías (la formación inicial de Larry Ochs Sax & Drumming Core). Tras su magnífico solo entraron en juego Tamura y Fujii (los nuevos componentes del grupo) y el carácter del tema cambió radicalmente, tornándose más abstracto y abriendo espacios para los solos de los músicos. La penúltima pieza, “Finn Follows Jupiter” (uno de los temas de una serie que Ochs ha dedicado a su nieto) fue una composición totalmente distinta a las demás y que abre unas enormes posibilidades para este grupo. Los músicos fueron cogiendo y cediendo la dirección del tema, eligiendo a la vez a sus compañeros en esos pequeños viajes. Como estrategia creativa este tipo de piezas resultan muy arriesgadas, pero en las manos adecuadas sus resultados resultan fascinantes, con sus cambios sin previo aviso, contínuos y casi aleatorios tanto de su centro de gravedad musical, como del material musical en sí, predeterminado, pero que los músicos pueden disponer según su criterio. Para finalizar Larry Ochs presentó “Wild Red Yellow”, una nueva banda sonora imaginaria. Este tema está dedicado a David Cronenberg y, según bromeó el saxofonista, fue la balada del concierto. Como bien supondrá quien haya visto algunas de las películas del canadiense la música tuvo momentos calmados y tensos, junto a otros crispados y nerviosos que reflejan los universos torturados que el director refleja en sus películas. Ese fue casi el final. Únicamente faltó una aparición del grupo en el escenario para saludar al respetable (no hubo bis aunque se reclamó aplausos mediante), que disfrutó de la mejor de las clausuras posibles para un festival que en su edición de 2009, en su conjunto sólo se puede calificar como memorable.

     

    Texto © 2009 Pachi Tapiz
    Fotos © 2009 Sera Martín
    Agradecimientos a Arturo Mora