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Coincidiendo con la reciente edición de su segundo trabajo discográfico, la pianista Virginia Ramírez acaba de desembarcar en la Península Ibérica con un equipaje del que se desprenden aromas a Venezuela y al Caribe. A través de Manos y Alma, los ritmos con los que estamos familiarizados (el blues, el jazz, el calypso…) hacen de pasaporte y cicerone al bambuco, al merengue venezolano, a la gaita de tambora, a la danza zuliana, al golpe de patanemo o al joropo en su periplo por la geografía hispánica.

Ya en una primera escucha, este larga duración se revela como un ejercicio multicultural que no destaca por el virtuosismo instrumental, sino por la amplia gama de colores musicales que contiene.

La pianista se desenvuelve con soltura a lo largo de los cortes más clásicos y cadenciosos, tales como “Azul y verde”, “Días de Julio” o el que da título al disco. Mientras el primero gira en torno a una tonada de aires populares que se repite periódicamente, el segundo sigue la fórmula magistral de trío de piano más vals igual a Bill Evans. El tercero, “Manos y alma”, es una balada a dos pianos donde Ramírez comparte el protagonismo con el maestro Gerry Weil.

Más animada es “Dulcinea”, canción en la que el piano se balancea a ritmo de merengue venezolano alrededor de una línea melódica sencilla y atractiva. Destacan las líneas de guitarra por la frescura y dulzor que aportan a la composición. En una métrica más rápida desarrolla Ramírez las tres versiones que el disco incluye: su particular visión en clave de jazz del clásico de Pablo Camacaro, “Sr. Jou”; una excelente interpretación de “Mambo influenciado” de Chucho Valdés; y “Seis con catira”, firmada por Antonio Lauro, y que cuenta con la brillante participación de Alexis Cárdenas al violín.

Mucho menos interés me han suscitado “Planeta Tierra”, donde el piano se centra demasiado en el motivo del tema sin terminar de romper en intensidad; la extraña mezcolanza de blues y rock de “Blues con Sangueo”; “Reencuentro”, que se queda en un terreno indefinido entre el jazz progresivo y el reggae (aprovecho para confesar aquí en público lo poco que comulgo con el jazz progresivo); o el calipso de “Guasipati”.

En resumen, bajo mi personal punto de vista en “Manos y Alma” Ramírez muestra una madurez musical destacable tanto en las piezas de enfoque más clásico como en los estándares versionados. Sin embargo, la amplia paleta de colores empleada en el disco termina por desdibujar el resultado final.

Sergio Masferrer

Composiciones: “Azul y verde”, “Dulcinea”, “Días de julio”, “Planeta Tierra”, “Blues con sangueo”, “Manos y alma”, “Sr Jou” (Pablo Camacaro), “Reencuentro”, “Guasipati”, “Mambo influenciado” (Chucho Valdés), “Seis con catira” (Antonio Lauro)
Todas las composiciones por Virginia Ramírez, excepto donde se indica

Músicos: Virginia Ramírez (piano, teclados y voz), Carlos Eduardo Arellano, Aquiles Báez (guitarra), Gerry Weil (piano), Alexis Cárdenas (violín), Héctor Molina, Jorge Glem, Edward Ramírez (cuatro), Roberto Koch, Heriberto Rojas (contrabajo y bajo), Dhiego Maldonado, Adolfo Herrera (batería), Nené Quintero, Alexander Livinalli, El Goyo Reyna (percusión)

Duración: 60 minutos

Grabado en Estudios Jazz Manía (Caracas, Venezuela) entre diciembre de 2007 y marzo de 2008 por Javier Casas y Alejandro Díaz.

Producción independiente. Depósito legal FD252200991