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In-Edit-2013

El próximo viernes 24 de octubre, dará comienzo la 11ª edición de este certamen que, año tras año, sesión tras sesión, título a título, se ha convertido en una cita ineludible para los aficionados tanto a la música como al cine (al documental en este caso). Serán 10 intensos días en los que  se proyectarán una cincuentena larga de documentales centrados en las músicas, épocas y geografías más diversas, organizado todo ello en las habituales secciones (http://www.in-edit.org/webapp/programacion?listType=section) que todos los aficionados conocen bien: las dos oficiales (internacional y nacional), las 2 específicas y de homenaje (este año dedicadas a los realizadores Dick Fontaine y Les Blank), y ‘Excedlents’, un fascinante cajón de sastre en el que uno puede encontrar producciones de todo tipo realizadas el año pasado o en décadas anteriores.

 Antes de mencionar algunos de los títulos que se exhibirán, remarcar lo estimulante que resulta ver unas cuantas películas en cada edición de este festival. De entrada, tenemos la música. Esa, normalmente, es la primera razón que hace que escojamos un film u otro. Es como el pretexto, aún más, el punto de enganche. Pero, después tenemos la cuestión de cómo han sido hechos los documentales: su realización, montaje, el trabajo de investigación que con frecuencia –y según la temática tratada– ha habido que hacer. Es decir, que estamos también ante algo que nos permite disfrutar de un arte muy específico, el cine documental. Además de la variedad y el eclecticismo musical que ya he mencionado, podemos encontrar también una amplia variedad de lenguajes, técnicas y tradiciones cinematográficas: desde el producto televisivo más o menos standard hasta los proyectos experimentales más radicales, pasando por planteamientos más poéticos, periodísticos o bien trabajos que presentan un rigor histórico que no tiene nada que envidiar al del documental político y social. Más allá de las “sinestesias” puntuales de las que uno pueda disfrutar en una sesión determinada o en otra, y que son para que cada uno guarde entre sus recuerdos, la importancia de este festival estriba en habernos acercado con constancia a un género de documental cinematográfico ya consolidado, con una gran tradición, y que evoluciona sorpresivamente.

Dentro del ámbito del jazz, este año también hay filmes interesantes. De entrada, decir que algunos de ellos estarán dentro de la pequeña sección dedicada al realizador inglés Dick Fontaine. Para empezar, se proyectarán en una misma sesión tres viejos y estupendos trabajos realizados en los años 60, de corta y mediana duración. Se trata de Sound???, realizado en 1966 y que tiene como protagonistas a Rahsaan Roland Kirk y a John Cage, de Who’s Crazy?, producido el mismo año y con el trío de Ornette Coleman (ambos títulos aparecieron juntos en DVD hace unos años), y cerrará la sesión Who Is Sonny Rollins?, de 1968  y que aborda las vicisitudes del puente de Williamsburg y del retiro temporal del saxofonista en aquellos años. También a Rollins está dedicada otra de las películas de Fontaine, en este caso Beyond the Notes, producida en 2012 y que resigue la trayectoria del saxofonista desde el punto en el que la dejaba en Who Is Sonny Rollins? para llegar hasta la actualidad. La aportación al jazz de Fontaine se completa con otra sesión doble formada por el largometraje Art Blakey: The Jazz Messenger, de 1987 y centrado en los Jazz Messengers del batería en los años 80; más el cortometraje Betty Carter: New All the Time, de 1994. Y, aunque no sea un film sobre jazz, destacar también la cuarta sesión consagrada a Fontaine, pues se trata de todo un clásico: Beat This! A Hip Hop History, un reportaje de 1984 en el que puede verse a pioneros como Afrika Bambaataa, Kool Herc o The Zulu Nation, al tiempo que algunos de los fenómenos más interesantes que rodearon aquella cultura en su primera época.

Otro título a retener para los aficionados del jazz es Brothers Hypnotic, realizada por Reuben Atlas en este mismo 2013 y que será presentada dentro de la sección oficial. En él se nos acerca a la historia del Hypnotic Brass Ensemble, una banda de vientos formada por 8 hermanos hijos del trompetista Phil Cohran, una figura importante de la Great Black Music, que fue miembro de la Sun Ra Arkestra a principios de los 60 y uno de los fundadores de la AACM de Chicago a finales de esa misma década. Como ya hiciera el padre, los hijos siguen con esa misma idea de elaborar una música negra auténtica, desprovista de etiquetas y que aúne toda la riqueza y matices de la cultura afroamericana.

Por otra parte, el otro homenajeado en la presente edición, el peculiar realizador norteamericano Les Blank, también contribuye con algunos trabajos suyos de los 60 y los 70 relacionados con géneros populares y folklóricos norteamericanos: el blues, en títulos como Lightnin’ Hopkins y A Well Spent of Life (dedicado éste al bluesman Mance Lipscomb); la cultura criolla de Luisiana y el zydeco, en  Hot Pepper (que se ocupa del acordeonista y compositor Clifton Chenier) y Dry Wood; o el que tal vez sea el primer film sobre Tex-Mex, Chulas Fronteras (realizado en 1976 y con el gran Flaco Jiménez entre sus protagonistas). Y finalmente, y en esta línea más limítrofe o tangencial al jazz, hacer mención también de Toti Soler, d’una manera silenciosa, documental de este mismo año realizado por Jordi Turtós y el equipo del programa ‘Sputnik’ (de TV3), que se presenta como un retrato íntimo y calmado de este crucial músico y guitarrista catalán.

Estos sólo son algunos consejos, pero habría muchos más a dar. Por ejemplo, en lo que respecta a la producción nacional, tendremos también films dedicados a grupos y artistas como Triana, Tabletom, el valenciano Bustamante o los meteóricos Desechables, una de las bandas clave de la escena punk barcelonesa de los 80. Y en el capítulo internacional, films sobre los Big Star de Alex Chilton, Chris Bell y compañía (en la que es la primera producción consagrada a la genial banda de Memphis), Doc Pomus, Joe Meek, James Booker, Ginger Baker, Bill Callahan…, sobre temas tan variados como la narco cultura, el mundo de los clubs en Bélgica o en Barcelona (con un trabajo sobre el Nitsa Club a mediados de los 90), sobre estudios de grabación míticos como Muscle Shoals, y un largo, larguísimo etcétera. Lo dicho, In-Edit, un festival imprescindible.

Texto: © Orusho Blancoponte, 2013