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  • Baluarte, Pamplona (Navarra)
  • Miércoles 13 de noviembre de 2013
  • Grupo:
    Madeleine Peyroux: voz, guitarra
    Jason Rebello: piano y teclado
    John Herington: guitarra
    Barak Mori: contrabajo
    Darren Beckett: batería
    Sylvia D’Avanzo: violín
    Erica Wise: violonchelo
    Paola Caballero: violín
    Jennifer Stahl: viola

Madeleine Peyroux cartel baluarte 2013-11-13Comentario: Madeleyne Peyroux, cantante de Athens, Georgia (la misma ciudad de los grupos REM o B-52) visitó Pamplona dentro de la gira con la que este otoño ha visitado varios festivales de jazz en España presentando su última grabación The Blue Room (Emarcy / Decca). En este CD la cantante rinde homenaje a Modern Sounds In Country and Western  Music de Ray Charles, que en 1962 revolucionaba la música hecha por los cantantes de color. En ese disco el cantante y pianista llevaba a su terreno temas popularizados por grupos y músicos blancos como los Everly Brothers o el cantante y compositor de country Hank Williams. Toda una osadía en la década de los 60 del pasado siglo, cuyo resultado es una obra maestra de la música popular. En 2013, desaparecida esa osadía inicial, una parte de los temas de esta grabación junto a los de otros grandes compositores del pop y del rock como Warren Zevon, Leonard Cohen, Randy Newman y Buddy Holly le han servido a esta cantante para publicar un magnífico CD.

El repertorio de su concierto giró en torno a los temas de esta grabación, a los que añadió algunas de los canciones más populares de sus anteriores obras: “La Javanaise”,  “Dance Me To the End Of Love”, “Half The Perfect World”, “You’re Gonna Make Me Lonesome When You Go”, “This Is Heaven to Me”. Para poner su música en escena contó con un cuarteto al uso de guitarra (John Herington), teclas diversas (Jason Rebello que tocó teclados, piano y órgano Hammond), contrabajo (Barak Mori) y batería (Darren Becket). Junto a este cuarteto base participó una sección de cuerda al uso con dos violines (Sylvia D’Avanzo –magnífica en su papel de directora de la sección-, Paola Caballero), viola (Jennifer Stahl) y violonchelo (Erica Wise). Al igual que ocurre en su última grabación, estos músicos tuvieron un papel muy importante. Gracias a unos magníficos arreglos que sirvieron para realzar las canciones y el trabajo de la cantante, en más de una ocasión robaron el protagonismo musical los otros cuatro acompañantes de la vocalista.

La hora y media escasa de concierto giró en torno a la voz de Peyroux. Un instrumento peculiar, ya que no es precisamente un prodigio de potencia, pero que sin embargo resulta perfecta para interpretar un repertorio como el seleccionado. Comunicativa (en varios momentos se dirigió al público en castellano) y simpática, fue interpretando –entre otras- “Take These Chains”, “Guilty”, “Bye Bye Love”, “Born To Loose”, “Changing All Those Changes”, “La Javanaise” (esta con la sección de cuerdas más el contrabajista), “Half The Perfect World” (con todo el grupo de nuevo al completo) y “You’re Gonna Make Me Lonesome When You Go”. Tras este inicio relativamente animado, la cantante comenzó a encadenar una serie de canciones interpretadas de un modo especialmente triste que hicieron que bajase el tono del concierto. Un planteamiento que es distinto al habitual, en los que se suele terminar con algún tema que ponga el ánimo en alto y al público preparado a pedir más. En esta ocasión no fue así. A partir de ese momento sonaron temas como una lánguida “I Can’t Stop Loving You”; “Bird On A Wire” y “Dance Me To The End Of Love” (ambas de Leonard Cohen), para finalizar con la magníficamente triste “Desperadoes Under the Eaves” de Warren Zevon, que es justamente el tema con el que termina The Blue Room. Tras poco más de hora y cuarto, la despedida y vuelta a escena (sin el cuarteto de cuerda) para interpretar otros tres temas que finalizaron con “This Is Heaven To Me”, se cumplieron los pronósticos del programa de mano que anunciaba un espectáculo de hora y media aproximadamente.

Tras este concierto, una vez más me queda la duda de por qué hay quien se empeña en calificar a artistas como Madeleine Peyroux como cantantes “de jazz”. En el caso de la protagonista de esta reseña hay que señalar que ni improvisa como cantante, ni su repertorio es jazzístico, ni este es llevado por sus compañeros a los terrenos del jazz. Estos, salvo en un tema en que mostraron su capacidad para improvisar con un swing muy potente y unos solos magníficos, estuvieron al servicio exclusivo de la cantante con unos arreglos muy medidos y ajustados. Madeleine Peyroux es una vocalista que sabe escoger magníficamente su repertorio, pero en absoluto es una cantante de jazz, o al menos no ejerce como tal. Todo esto no es óbice para disfrutar con su música y su triste languidez, tal y como le ocurrió a la inmensa mayoría del público de Baluarte.

© Pachi Tapiz, 2013