Por siempre Cifu. Por Jesús Mateu Rosselló

Foto Cifu (Miquel Àngel Daniel)

Juan Claudio Cifuentes “Cifu” nos deja. Recibo el temido mensaje y aunque ya estaba avisado, la tristeza. La rabia. He pasado muchísimas horas de los últimos cinco años escuchando su programa A Todo Jazz, de hecho, he escuchado cada programa de manera correlativa y los tengo guardados bien clasificados para poder re-escucharlos en un futuro próximo. Lo que he(mos) aprendido en materia de jazz es impagable. Cada programa era una clase magistral. Tenía aquella cosa especial que hace que lo escuches y no quieras que acabe nunca de hablar. Sus incontables anécdotas enriquecían a grandes niveles de implicación y pasión sus programas. Sus famosas carrasperas. Su buen humor “Despistes Cifuentes Sociedad Anónima” y sobretodo su tremendo amor por el Jazz. El Cifu amaba el jazz y lo compartía con todos nosotros. Todo lo que luchó para que el jazz entrara dentro de nuestras casas a través de una emisora pública no se puede perder. Por esto, entre todos los que de alguna manera difundimos esta música, lucharemos así como él lo hizo. Joder, me afecta más de lo que me pensaba. Me caen lágrimas…

Por siempre CIFU

“Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos”

© Jesús Mateu Rosselló, 2015
Fotos: © Miquel Àngel Daniel Veny, 2015




"Cifu" con su premio 25 Aniversario del Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, 16/04/2008 © Sergio Cabanillas, 2008

Hoy toca recordar. Por Pablo Sanz

"Cifu" con su premio 25 Aniversario del Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, 16/04/2008 © Sergio Cabanillas, 2008

“Cifu” con su premio 25 Aniversario del Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, 16/04/2008
© Sergio Cabanillas, 2008

Vivimos días esquizofrénicos, porque hace poco más de un mes escribíamos sobre su Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y hoy lo hacemos para despedirnos. Este mes de marzo también dedicaba mi página de jazz mensual en la revista Scherzo a dar cuenta de su obra y figura a raíz del prestigioso premio, con lo que los adjetivos relucían más que nunca, empequeñecidos y oscurecidos en tan sólo una llamada: “A Cifu le ha dado un ictus”. La noticia cayó como un mazazo, porque no podía ser. Tan sólo unos días antes había hablado con él y le encontré fuerte, ilusionado con el premio, aunque –ya se puede decir- enfadado con el ministro Montoro y su genocidio cultural, hasta el punto de que dudada si ir a recoger el trofeo o no. Sentía el jazz por encima de todas las cosas y como una de las grandes expresiones culturales que es, le dolía el ninguneo de políticos como el susodicho.

Hoy ya no hay sitio para las palabras, sólo recuerdos, vivencias y conversaciones gastadas en festivales, clubes, hoteles, espacios de paso, jam sessions… Ya sólo cabe recordar ya, no hay otra, porque a partir de ahora deberemos habituarnos a su ausencia, y a su presencia gracias a esos recuerdos. Le conocí en el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, cuando yo estudiaba periodismo y veía a Cifu como maestro de maestros. Las primeras charlas me descubrieron a una persona cariñosa y accesible, y por supuesto a una enciclopedia del jazz. El paso del tiempo acabó haciéndonos compañeros de profesión, aunque yo siguiera –y lo confieso sin pudor- muy, muy, muy lejos de su sabiduría. Llegado ese momento puede decirse que ya éramos amigos, esto es, hablábamos de más cosas, aunque la conversación acabara siempre en alguna anécdota o alguna lección de jazz

Así era Cifu, vivía por y para el jazz y eso se notaba a través de esas dos últimas ventanas radiofónicas que nos regaló, A”, en Radio 3, y Jazz porque sí, en Radio Clásica. Este último programa, junto con su etapa en TVE y el espacio Jazz entre amigos, fue la debilidad de Cifu; respiraba por él, vivía por él. Fue justo que toda la labor radiofónica y divulgadora fuera reconocida con un Ondas, como antes se lo habían reconocido instituciones como el mencionado Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, los festivales de San Sebastián, Getxo, Ezcaray, Borja y Melilla, clubes como el Clamores o el Bogui…

Hoy las palabras no salen, no encuentran su orden ni lógica, sólo cabe recordar; recordar a Cifu con su vodka con naranja, su vino de La Rioja alavesa, su botella de agua, su inventario de chistes y anécdotas de jazz, sus recuerdos junto a otros músicos, la sombra alargada de Isa, su mujer… Hoy toca recordar todo lo que hizo por el jazz, porque siendo periodista fue maestro, compañero, amigo y padrino de cientos de músicos y profesionales del género.

Me lo acababa de decir en una reciente entrevista con motivo de su Medalla de Oro: “A mí el jazz me lo ha dado todo”. Y tú a nosotros Cifu, y tú a nosotros.

Texto: © Pablo Sanz, 2015. El Mundo/Scherzo
Fotografía: © Sergio Cabanillas, 2008




Juan Claudio Cifuentes "Cifu" Emisión 40 Aniversario de "Jazz Porque Sí" C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011 © Sergio Cabanillas, 2011

Round About Cifu. Por Juanma Castro Medina

Juan Claudio Cifuentes "Cifu" Emisión 40 Aniversario de "Jazz Porque Sí" C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011 © Sergio Cabanillas, 2011

Juan Claudio Cifuentes “Cifu”
Emisión 40 Aniversario de “Jazz Porque Sí”
C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011
© Sergio Cabanillas, 2011

El mayor experto en jazz de nuestro país, mago de las ondas y auténtico divulgador de esta música en la piel de toro, cae enfermo. Un ictus. Tras un par de semanas en el hospital le dan el alta, queda como nuevo y prosigue su labor al frente de sus programas en Radio Nacional de España. Esto es lo que acontecería si estuviéramos hablando de una historia de Pop o de Rock, pero no, estamos hablando de Jazz, del duro Jazz, donde la realidad es otra: Cifu ingresa en el hospital con la mencionada afección y muere a los pocos días. Y es que por desgracia, como diría Boris Vian, “luchar no significa avanzar”. Toda una pena.

Hacer una semblanza del gran “Cifu” no tiene sentido. Ya se ha dicho todo y no aportaría gran cosa. Además, a quien le guste el jazz en este país y no lo conozca, sencillamente no puede llamarse aficionado a esta música. Se ha ido la Gran Historia del Jazz patrio, el divulgador de este estilo musical cuando España era un erial cultural en todos los sentidos, o sea, en los años duros. Pero por encima de todo se ha ido una gran persona.

Personalmente, lo he sentido como si hubiera fallecido un familiar. Ese tío que emigra y con el que pierdes el contacto durante muchos años. Que sabes que está ahí pero con el que no hablas, hasta que un día te comunican que murió, sintiendo una sensación rara, un vacío lejano. Así que comienzas a pensar y recuerdas que fue él el que te prestó tal o cual libro, el que te abrió la puerta hacia un grupo musical que ahora idolatras o el que te envió esas zapatillas deportivas de moda, pero imposibles de encontrar en tu ciudad. Una gran pérdida.

Seguramente se podrá reemplazar a “Cifu” pero nunca lo sustituirán. El vacío que deja es inmenso y, sinceramente, no conozco a nadie que pueda llenarlo. Pero su legado queda en todos nosotros, sus oyentes. Estoy seguro que nunca se perderá. Nos deja veinte programas grabados, convertidos desde ya en algo así como la trigésima canción de Robert Johnson o la maleta perdida de Antonio Machado. El jazz en España se queda sin su trovador. Toda una tragedia.

Quiero acabar con una sonrisa, de esas que “despistes Cifuentes” daba cuando se equivocaba en cualquier fecha. Valga una anécdota personal. En el primer recuerdo que tengo sobre jazz, “Cifu” es el protagonista. No podía ser de otra manera. Yo era un chinorri y había tres cosas de la tele que me asustaban de cojones. Una era Fernando Jimenez del Oso, otra era la serie La Masa y por último, cuando salía “Cifu” en Jazz Entre Amigos. Sólo me queda darles un fuerte abrazo a la familia del maestro y despedirme con un: “Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos.”. GRACIAS de todo corazón, maestro.

Texto: © Juanma Castro Medina, 2015
Fotografía: © Sergio Cabanillas, 2011




"Cifu", José Ramón Rubio, Germán Pérez, Alejandro Reyes Emisión 40 Aniversario de "Jazz Porque Sí" C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011 © Sergio Cabanillas, 2011

Cifu: un gran tipo. Por Pachi Tapiz

"Cifu", José Ramón Rubio, Germán Pérez, Alejandro Reyes Emisión 40 Aniversario de "Jazz Porque Sí" C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011 © Sergio Cabanillas, 2011

“Cifu”, José Ramón Rubio, Germán Pérez, Alejandro Reyes
Emisión 40 Aniversario de “Jazz Porque Sí”
C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011
© Sergio Cabanillas, 2011

Cifu: un tipo entrañable y cercano. Alguien que si no existiera habría que inventarlo. En definitiva, un gran tipo.

Todos los aficionados del jazz llevamos dentro a un programador de jazz. Ese disc-jockey interior que servidor lleva dentro hay veces que echa de menos a muchos músicos y estilos en los programas de Juan Claudio Cifuentes: le encantaría tener la oportunidad de organizar esos Jazz porque sí y A todo jazz de otra manera. Pero de lo que no se puede llegar a quejar nunca ni ese ni ninguno de los pinchadiscos interiores que abundan entre los aficionados es de que Cifu programe algo que no sea jazz con mayúsculas. Algo de lo que no pueden presumir una gran mayoría de esos festivales que también todos pagamos en una gran parte con dinero público, al igual que ocurre con sus programas.

Mi primer encuentro fue con su voz. De la radio (en plena juventud de quien esto escribe), pasó a la pantalla, a la segunda cadena de Televisión Española con el inolvidable y entrañable Jazz entre amigos. Un hito en el jazz de este país que todavía muchos estamos esperando que se recupere del primer al último programa, siempre que el hecho de ser producción propia lo permita. Es un pecado mortal que esos programas estén callados en los archivos de la televisión pública de todos los españoles, incluyendo a los aficionados al jazz. En esos momentos era ya una voz (inconfundible), una cara, y sobre todo una manera de presentar a la música y a los músicos como solo sabe hacerlo él, y que ha creado escuela. A partir de allí llegó el poder saludarlo en festivales y conciertos (incluyendo el homenaje que recibió en el inolvidable Johnny); contactar por teléfono para intentar que colaborase con Tomajazz, y para intentar lograr que diese alguna conferencia por Pamplona (tareas en las que no cejo, aunque el empeño parece que en estos momentos ya no va a llegar a buen puerto); pasar una tarde con él en su casa en El Ciego disfrutando de su tiempo en una de las entrevistas más entrañables, interesantes e intensas que he tenido la oportunidad de realizar; finalmente recibir –habitualmente a principios de año- una llamada para saludarme y preguntarme qué tal va la vida, y a cambio tener la oportunidad de llamarle de vez en cuando para preguntarle qué tal va todo, especialmente después del susto que nos dio hace unos meses. Cifu: un gran tipo, que lo siga siendo por mucho tiempo más.

Texto: © Pachi Tapiz en Pamplona a 19 de septiembre de 2014
Publicado en el libro Round About Jazz & 1906. Coordinado por Quinito López Mourelle (ISBN 978-84-617-2678-3)
Fotografía: © Sergio Cabanillas, 2011




Zhenya Strigalev's Smiling Organizm © Sergio Cabanillas, 2015

Zhenya Strigalev’s Smiling Organizm (Bogui Jazz, Madrid. 2015-02-12)

  • Fecha: jueves 12 de febrero de 2015
  • Lugar: Bogui Jazz (Madrid)
  • Componentes:
    Zhenya Strigalev’s Smiling Organizm
    Zhenya Striagalev: saxo alto
    Alex Sipiagin: trompeta
    Liam Noble: piano
    Linley Marthe: bajo eléctrico
    Matt Penman: contrabajo
    Eric Harland: batería

Zhenya Strigalev's Smiling Organizm © Sergio Cabanillas, 2015

Zhenya Strigalev’s Smiling Organizm
© Sergio Cabanillas, 2015

¿De dónde ha salido este joven saxofonista con pinta de fan de Nirvana? ¿Dónde ha aprendido a asimilar de esa manera a los clásicos del jazz? ¿De dónde saca su fortaleza, su técnica, su sentido del tempo y del ritmo? Zhenya Strigalev, nacido en San Petersburgo y afincado en Londres, lidera un proyecto sumamente original en el que llama la atención el contraste de un bajo eléctrico y un contrabajo tocando al unísono o alternándose a lo largo de la actuación. Es por ello que se dan la mano de manera natural ritmos como el groove, algo de fusión funky, aderezados con una reinterpretación de los sonidos más clásicos enraizados en be-bop y el hard bop.

Por el grupo han pasado nombres como Ambrose Akinmusire, Larry Grenadier, Tim Lefebvre y Eric Harland, con los que ha grabado su último disco Robin Goodie, que acaparó la mayoría de los temas interpretados en el Bogui.

Para la ocasión reunió a un grupo que tampoco se quedaba manco con respecto a los nombres anteriores. Alex Sipiagin a la trompeta, Matt Penman al contrabajo, Liam Noble al piano y Eric Harland a la batería, más la incorporación de Linley Marthe al bajo eléctrico.

El sexteto de Strigalev es un conjunto sólido en el que su líder da buena muestra de su calidad como compositor y arreglista. Lo mismo es capaz de interpretar una balada melancólica que un arrebatador laberinto free. Parece un músico que se ha empapado durante mucho tiempo de todos los sonidos de jazz y aledaños. Los dos ejes sobre los que pivota este magnífico sexteto son el saxo y la batería. Mención aparte merece la participación de Eric Harland que a lo largo de la noche estuvo soberbio es sus apariciones como solista, aunque hay que resaltar su permanente presencia como guía rítmico del grupo. Como perfecto complemento de Strigalev, su compatriota Alex Sipiagin confirmó todas las expectativas puestas en él como un solista dueño de una técnica depurada y llena de expresividad deudora de los clásicos. Matt Penman estuvo siempre en su sitio, tanto en los momentos lentos como en aquellos en que su era necesario su empuje de manera acrecentada. El piano de Liam Noble se mostró sutil y dotado de buenas aportaciones. Los contrastes de la noche los puso Linley Marthe quien al bajo eléctrico dio toda una lección de dominio que puso en pie al público que llenaba la sala.

Juan Claudio Cifuentes "Cifu" © Sergio Cabanillas, 2015

Juan Claudio Cifuentes “Cifu”
© Sergio Cabanillas, 2015

Durante el concierto ser hizo mención a Juan Claudio Cifuentes, “Cifu”, que ha recibido la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2014, concedida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte por su contribución al desarrollo del arte y la cultura.

“Cifu” ha cumplido 44 años de emisión ininterrumpida. Presenta ‘A Todo Jazz’ cada sábado y domingo en Radio 3. Desde 1998, también dirige ‘Jazz Porque Sí’ en Radio Clásica. Este galardón hay que sumarlo al Premio Ondas que en 2010 obtuvo por su labor de difusión y divulgación del jazz. Muchas felicidades.

Texto: © Carlos Lara, 2015
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2015




Una inmersión en el nuevo, y no sólo joven, jazz cubano. Por Julián Ruesga Bono

Encabezado

El imaginario público forjado en torno al jazz cubano está muy determinado por el pasado del propio jazz, sobre todo por el peso histórico del llamado Latin Jazz. La particular y potente mitología que se ha ido construyendo a lo largo de los años, en torno a sus grandes músicos, condiciona su recepción y percepción pública. Chano Pozo, Mario Bauzá, Mongo Santamaría, Bebo Valdés, Cachao, Irakere, …, parecen formar un todo orgánico en el imaginario del aficionado. Sin embargo, existe un presente del jazz cubano que, más allá de su historia, es tan rico y poliédrico como su glorioso pasado –y tan potente como el. Un presente formado por un elevado número de excelentes músicos que hacen una música de gran calidad.

El primer álbum que escuché de uno de estos músicos fue Made in animas del contrabajista Felipe Cabrera (1961). Una notable grabación editada en 1999, donde el músico trabaja con elementos de la cultura musical popular cubana, la música contemporánea y el jazz, resultando un álbum de registros muy variados que no se correspondía con el estereotipo de jazz cubano que yo manejaba, pero que a la vez no dejaba de sonar a jazz cubano. Como contrabajista, Cabrera, ha tocado con músicos como Dizzy Gillespie, Gonzalo Rubalcaba, Eddie Palmieri, Chano Domínguez y Mama Keita. Pero además de un virtuoso instFelipe cabrera made in animasrumentista en el álbum demuestra ser un refinado compositor, de los 14 temas del álbum, 12 son de su autoría. Temas sobresalientes como “694”, “Abajo limpio”, “Angel” o “Bajeando el Güiro”, por citar algunos, dan idea del nivel de Cabrera como compositor. Made in animas me pareció un álbum sorprendente, como mucho del jazz cubano que he tenido ocasión de escuchar más tarde, a medida que he ido localizando grabaciones.  Made in animas es uno de mis álbumes preferidos, uno de esos discos a los que se vuelve de vez en cuando, de los que te llevan a muchos lugares sin salir de casa. Cabrera va a editar este año un nuevo álbum, Night Poems, con el pianista brasileño Leonardo Montana.

Buscando más música de Felipe Cabrera recorrí una gran cantidad de sitios por Internet: tiendas, e-zines, blogs, foros, …, Aunque no encontré más grabaciones de Cabrera, paulatinamente, fui descubriendo una gran cantidad de nueva y desconocida música –al menos para mi- iniciando un recorrido a saltos donde una grabación me llevó a otra, un músico a otros músicos y en medio algún vídeo en YouTube. Inicialmente aparecieron dos nombres claves. Uno, el periodista musical cubano Joaquín Borges Triana que había escrito un artículo sobre el álbum de Felipe Cabrera, así como algunos otros sobre los jóvenes músicos de jazz cubanos. Sus artículos en la revista “La Jiribilla” fueron una magnífica orientación inicial. El otro, el pianista cubano Harold López Nussa (1983) con el que Felipe Cabrera había colaborado como músico de estudio en, los que creo son, sus dos mejores álbumes: Herencia (2009) y El país de las maravillas (2011). De los seis álbumes que tiene editados, Herencia, es el álbum que recomiendo. Una grabación en formación de trío, completado por su hermano el baterista y percusionista Ruy Adrián López Nussa, y con temas del propio Harold como “Herencia”, “Saudade” y “Timbeando”. También hay una versión de “Tears in heaven” de Eric Clapton, magistral, y “En el ISA”, otro de los temas destacados del álbum, compuesto por Felipe Cabrera.

Embebido en la música de López Nussa llegué a un álbum donde participa como músico de estudio: Ninety Miles (Concord/Universal, 2010). Noventa Millas es la distancia que separa a los Cayos de la península de Florida de la costa de Cuba. Más o menos la distancia entre Miami y La Habana. El álbum está firmado por el vibrafonista Stefon Harris, el saxofonista David Sánchez y el trompetista Christian Scott. Fue grabado íntegramente en La Habana a lo largo de una semana en paralelo a los ensayos de un único concierto que los músicos ofrecieron en el marco de Cubadisco, en Mayo de 2010. El álbum se compone de nueve piezas, tres compuestas por Stefon Harris, dos por David Sánchez, otras dos de Harold López Nussa y dos del pianista, también cubano, Rember Duharte (1976). Los dos pianistas cubanos aportan a la grabación, además, sus respectivas bandas y su participación va más allá de ser sólo “soporte” de los músicos norteamericanos. Los temas firmados por los dos músicos son realmente sobresalientes, especialmente “Congo”, de Rember Duarte. El CD cuenta con una edición de lujo que incluye un DVD con un documental, dos temas grabados en directo en el teatro Amadeo Roldán de La Habana y un cuadernillo interior de fotografías. En 2012 se editó Ninety Miles Live At Cubadisco, que recoge una hora de la grRember Duharte Cimarronabación en directo del concierto en La Habana. De Rember Duharte decir que tiene editados dos álbumes, En vivo (2007) y Cimarrón (2009). Además del piano toca la trompeta, su música es pura energía y, aunque no pierde la conexión afrocubana, su sonoridad y referencias son mucho más expansivas y abiertas. Todos los temas del álbum Cimarrón son de su autoría. El álbum es magnífico y destacaría los temas: “Palenque”, “Cimarrón”, “Gladiador”, “Otoño” o “Poseidón”.

Otro de los primeros músicos a los que llegué fue el pianista Rolando Luna (1978). Tiene dos álbumes firmados por él: En la luna (2001) y Alucinaciones (2010). Luna se graduó en el conservatorio Amadeo Roldán de La Habana y ganó el primer premio en el Concurso JoJazz de 1998. Desde entonces ha trabajado como músico de estudio y en actuaciones en directo con músicos de la trova, de la música de baile y el bolero, lo que se nota en su música. Empezó con el grupo de Omara Portuondo, donde hizo sus primeros arreglos musicales y en este momento toca con Buena Vista Social Club. Su segundo álbum, Alucinaciones, es esplendido, con una digitación cristalina, donde mezcla jazz, música popular cubana y música académica con sensibilidad, inteligencia y pocos prejuicios. Temas como “Alucinaciones”, “Con toda la luz”, “Deep Love” o “Samba con clave” le otorgan un lugar destacado en el movimiento de jóvenes jazzistas cubanos. En 2009, grabó un hermoso y calido álbum a dúo con el trikitilari vasco Kepa Junkera, Fandango-Habana Sessions.

Otro músico sorprendente con el que me encontré es el saxofonista Tony Martínez. Graduado de la Escuela de Artes de Camagüey, toca el saxo alto y el tenor, además del piano y las percusiones; también coTony Martinez The Cuban Powermpone y realiza los arreglos de su grupo, The Cuban Power. Como los anteriores, es un músico renovador y creativo, a la vez que consciente de sus raíces. Martínez no es ajeno al jazz moderno de saxofonistas como Parker, Coltrane, Dolphy o Sonny Stitt, tampoco a la timba, la rumba y otras músicas de baile cubanas, su música es un jazz fuerte, casi bailable, enérgico y agresivo. Tiene tres álbumes en el mercado. El último es Tony Martínez & The Cuban Power (2010), donde recopila material de los otros dos álbumes anteriores: La Habana vive (1998) y Maferefun (1999).

En Xalapa, México, durante el 4º Festival Internacional JazzUV, en 2011, pude escuchar en directo en dos ocasiones a otro pianista cubano, Iván “Melón” Lewis. Una como músico acompañante de Giovanny Hidalgo en un increíble concierto en el Teatro del Estado, la otra el día siguiente en un concierto en solitario en el Café-Teatro “Tierra Luna” –su directo me pareció impresionante. Este músico vive en España desde 1998 y acompaña a otros artistas, entre ellos a Concha Buika. En 2009, tuvo una participación destacada en el álbum Colina Serrano Project de Javier Colina y Antonio Serrano. Tiene publicado un álbum, Travesía (2010), un CD-DVD donde colaboran otros músicos cubanos que residen en España: Ariel Bringuez al saxo tenor, Román Filiu en el saxo alto, Reinier “El Negrón” Elizarde al contrabajo, y Lukmil Pérez en la batería. En estos días prepara su segundo álbum, Ayer y Hoy.

En este mismoFrancisco Mela - Cuban Safari Tree Of Life festival también tuve la oportunidad de conocer y escuchar al baterista Francisco Mela (1968). Mela vive en Nueva York y ha trabajado como acompañante de músicos como Emiliano Salvador, Joe Lovano, Kenny Barron o McCoy Tyner, entre muchos. Tiene tres álbumes propios: Melao (2006), Cirio (2008) y el último, el muy recomendable: Tree Of Life (2011). En los dos últimos años ha trabajado con la saxofonista chilena Melissa Aldana, a cuyo repertorio también aporta temas compuestos por él.

Podría seguir presentando músicos. Son muchos, sería largo. Propongo al lector que revise la discografía recomendada al final del artículo y, con Google como herramienta, dé contenido informativo al listado de músicos y grabaciones recomendados. Teniendo en cuenta, naturalmente, que los límites de cualquier selección discográfica son el criterio, gusto e información del que la hace.

De los músicos nombrados hasta ahora, sólo Roberto Luna y Harold López Nussa viven en Cuba. Felipe Cabrera y Rember Duharte viven en París, Tony Martínez en Suiza, Melón Lewis en España y Francisco Mela en Nueva York. El sistema educativo cubano forma músicos con una alta cualificación profesional, muchos de ellos salen de la isla buscando mejores condiciones de vida, laborales y económicas, y encuentran acomodo en muchos países dado su alto grado de calidad instrumental y formación profesional. La diáspora internacional de los músicos cubanos está muy bien documentada por Joaquín Borges Triana en su libro Músicos de Cuba y del Mundo. Nadie se va del todo (Cuba, 2012) y el caso particular de los músicos de jazz ha sido estudiado por Camila Cortina Bello. Su estudio ha sido publicado como un capítulo del libro Jamsession, La Nueva Generación (Cuba, 2012), este libro es una compilación de textos sobre el jazz actual cubano coordinada por la musicóloga Carmen Souto. Los cinco capítulos que completan el libro son otras piezas importantes para conocer el nuevo jazz cubano. Su lectura es muy recomendable para quién quiera conocer que está pasando con el jazz en la isla, revisa cómo se construye y articula el espacio del jazz en Cuba, dónde y cómo se hacen tanto los músicos como las audiencias y cuáles son las condiciones de existencia del jazz en el país: cómo se materializa y fluye socialmente.

Camila Cortina BellHarris Sanchez Scott - Ninety Mileso ofrece muchas claves para contextualizar el actual jazz cubano. En el capítulo que escribe, “Trayecto de una cubanidad en movimiento: Migración de jóvenes jazzistas hacia España”, la autora plantea como, desde la década de los ´60, el jazz se ha ido construyendo como un espacio musical alternativo fuera de la academia, pero paralelo a ella y que a partir de la década de los ´80 se ha legitimado como parte de la cultura musical popular cubana. En cierto modo, la comprensión de la música y la cultura es un producto directo de nuestra exposición a la música y a la cultura. Así, en la década de los sesenta, los programas académicos de enseñanza cubanos reproducían el modelo europeo que llegaba desde la antigua URSS, a través de los profesores soviéticos que trabajaban en los conservatorios y centros de educación musical de la isla. Unos profesionales altamente cualificados a nivel didáctico y técnico-interpretativo que enfocaban la docencia como formación de futuros interpretes concertistas y profesores. La música popular quedaba fuera de la academia. Sin embargo, la música popular siempre ha sido un componente cultural importante en las señas de identidad del cubano y muchos músicos buscaron acercarse a ella simultáneamente a su formación en los centros de arte cubanos, de modo que al terminar los estudios pasaron a trabajar profesionalmente en el ámbito de la música popular.  Por otro lado, dentro de la música popular, la música de baile siempre ha sido una posibilidad de trabajo y mejora económica para los músicos, en especial en los ´90, cuando apareció y se puso de moda “la timba”, una música de baile híbrido de muchos estilos precedentes. En el caso del jazz en la década de los ´80 comienza a gestarse una escena jazzística en La Habana que ha venido desarrollándose hasta hoy, con músicos con un alto nivel de interpretación y de composición.

En gran medida, la formación jazzística de los músicos ha sido producto de la colaboración entre músicos noveles y consagrados. Se puede decir que la iniciación y aprendizaje del jazz en Cuba se realiza tocando con los compañeros, en los conciertos, pero también con los maestros, músicos de jazz como Joaquín Betancourt, Bobby Carcassés o Chucho Valdés, que han propiciado el interés y aprendizaje de los más jóvenes por el jazz. Por ejemplo, la Big Band de Joaquín Betancourt se ha convertido en una de las cátedras no oficiales de jazz en la isla, un espacio disputado entre los jóvenes que quieren iniciarse en el jazz. También lo han sido las casas particulares de muchos otros músicos, como la del propio Bobby Carcassés.

Otro de los Fotoelementos dinamizadores de la escena jazzística cubana ha sido el Festival Internacional Jazz Plaza, iniciativa precisamente de Bobby Carcassés, que desde Febrero de 1978 viene celebrándose en la ciudad de La Habana. En este Festival han participado jazzistas de todo el mundo junto a jazzistas cubanos, siendo decisivo no sólo en la presentación y difusión del jazz internacional entre la audiencia cubana, también como espacio de encuentro, comunicación e intercambio entre los músicos de la isla y jazzistas de otros países. Por sus escenarios han pasado los jazzistas más importantes del jazz mundial y hoy es un referente internacional. Otro festival cubano es el concurso JoJazz; un evento anual que se realiza en La Habana desde el año 1998 gracias a la iniciativa de varias instituciones cubanas. El Festival-concurso JoJazz se celebra la última semana del mes de Noviembre y en paralelo a los conciertos del concurso, igual que ocurre en el Jazz Plaza, se llevan a cabo clases magistrales, conferencias y otras actividades culturales vinculadas con el jazz. Los músicos participantes provienen en su mayoría de las escuelas nacionales de arte, conservatorios e institutos superiores de todo el país. JoJazz sirve como carta de presentación de estos jóvenes músicos al darles visibilidad pública. Desde 2004, los ganadores del concurso tienen la posibilidad de grabar un álbum para la discográfica Colobrí, integrada en el Instituto Cubano de la Música. Estas grabaciones conforman la colección “El joven espíritu del jazz cubano” con un catálogo que, en este momento, contiene lo mejor de la creación jazzística de las nuevas generaciones de músicos cubanos. La conjunción de la colección discográfica y el Festival JoJazz ha fortalecido la escena jazzística cubana facilitando la integración y visibilidad de los músicos más jóvenes. Por un lado el concurso ha servido de escalón para que los músicos jóvenes puedan participar con sus propios proyectos en el Festival Jazz Plaza y otros eventos, por otro lado la casa discográfica, en colaboración con el Centro Nacional de la Música Popular y el Instituto Cubano de Música, organiza conciertos dentro y fuera del país, distribuye comercialmente las grabaciones en el mercado y facilita la difusión y promoción de lo músicos en los medios.

Los talleres y clases magistrales que se realizan durante los dos festivales, tanto en el JoJazz como en el Jazz Plaza, son otros espacios de formación no formales que facilitan a los jóvenes músicos cubanos entrar en comunicación directa con profesionales del jazz –no sólo músicos cubanos sino también prestigiosas figuras internacionales. Por otro lado, existen programas de intercambios académicos con universidades y conservatorios de Canadá y de otros países que permiten a los jóvenes cubanos asistir a cursos de jazz y ampliar sus conocimientos. Por ejemplo están los cursos de verano en Canadá donde participan jóvenes estudiantes cubanos interesados en el jazz y a la vez permite que jóvenes músicos canadienses vayan a Cuba. Otros de los intercambios más importantes que se han producido han sido los liderados por el Lincon Center en Cuba, en varias ocasiones ha habido intercambios entre estudiantes norteamericanos y cubanos en diferentes formatos instrumentales. También el sistema de enseñanza La zorra y el cuervofacilita becas en diferentes lugares del mundo con el objetivo de favorecer la formación jazzística de los nuevos egresados.

En Cuba los músicos pueden tocar jazz en muchos y en pocos sitios, según las circunstancias y la coyuntura del momento. Algunos hoteles suelen contratar bandas de jazz y en La Habana de forma continuada se ofrece jazz en directo en el club “La Zorra y el Cuervo” y en el “Café Miramar”. También, con frecuencia no contrastada, en la “Fábrica de Arte Cubano” (F.A.C).

En lo relativo a los medios de comunicación, al aparataje informativo-mediático –también fundamental en la formación informal de los músicos y de las audiencias- la revista digital D´CubaJazz, tiene su importancia: es una completa e-zine con toda la información necesaria para conocer el acontecer del jazz cubano y sus músicos. Muy bien organizada, es de fácil manejo y conexiona el jazz cubano con el jazz internacional. También está el programa de radio, La Esquina del Jazz, que se emite de lunes a sábado en CMBF, Radio Musical Nacional. Ofrece información acerca del jazz cubano y extranjero, además de promover el trabajo de los jazzistas nacionales. Este programa está en antena desde 1969. El periodista José Do Santos dirige la revista digital y escribe y produce La Esquina del Jazz. En televisión está el programa A todo Jazz, que se emite los viernes a las 10 de la noche, por el canal Educativo 2, con entrevista a jazzistas, conciertos, presentación de discos, etc. Durante 2010-11 se podía veD Cuba Jazzr en España en la cadena M.I.SOL, en la TDT (yo lo seguí durante varios meses hasta que se dejó de emitir). También destacar la ya citada revista cultural La Jiribilla, donde el jazz es uno de los temas frecuentemente reseñados en sus informaciones y la revista cubana de música, Clave, que tiene varios números monográficos dedicados al jazz cubano.

El rostro del jazz cubano actual, o del jazz hecho por cubanos ahora, es el pianista Chucho Valdés, que junto a otros músicos de su generación como Arturo Sandoval y Paquito de Rivera, tal vez sean los jazzista cubanos más conocido en España. Suelen venir de gira, participar en festivales y sus grabaciones circulan por el país desde hace tiempo. Pero el jazz cubano contemporáneo es bastante heterogéneo y diverso. Músicos de generaciones más jóvenes, como los pianistas Gonzalo Rubalcaba (1963), Ramón Valle (1964), Omar Sosa (1965), que comenzaron a trabajar en la década de los ´80, o músicos aun más jóvenes como Roberto Fonseca (1975), están cambiando la imagen del jazz cubano en España. Además, naturalmente, de la nutrida colonia de músicos cubanos que tenemos la suerte de disfrutar en el país los aficionados al jazz: Reiner “el Negrón” Elizarde, contrabajista; Alain Pérez, bajo; Ariel Bringuez, saxo; Román Feliú, saxofón; Vistel Brothers, saxo y trombón; Julio Montalvo, trombón; Michel Oliver, batería; Javier Massó “Caramelo”, piano; Iván “Melón” Lewis, piano; Arturo Mena, piano; Jorge Reyes, contrabajo; Georvis Pico, batería; Pepe Rivero, piano; Carlos Sarduy, trompeta; Lukmil Pérez, batería; …; que han sabido integrarse en la escena española. El jazz cubano actual suena de otro modo y se escucha de otro modo. El espacio conceptual en el que se mueven los músicos es un espacio que se nutre de muchas fuentes provenientes de diferentes focos de información y formación. El jazz otorga identidad musical y un campo de referencias desde el cual trabajar, crear y pensar la música. La música fluye cargada de nuevas y diferentes connotaciones.

El trabajo de documentación y escritura de este artículo se ha realizado a través de los medios de comunicación disponibles y el amable diálogo e intercambio de información con músicos, críticos y otros profesionales cubanos vinculados al jazz. El nuevo jazz cubano va a dar mucho que hablar en un futuro próximo. Cada año salen de las escuelas decenas de jóvenes con gran talento que quieren dedicarse al jazz y están revolucionando el panorama musical, no sólo en su país. Unos músicos que básicamente lo tiene casi todo: una formación sólida y de calidad, capacidad, empuje y lucidez al enfrentarse al trabajo creativo, una infraestructura de apoyo mínima pero efectiva, una cultura musical en torno al jazz importante, y capaz de activar reacciones críticas y creativas entre los jóvenes músicos, y una tradición musical que es parte importante de las señas de identidad del cubano. Sólo les falta espacio para hacer su música, espacios donde su música se escuche y ellos puedan hacer sus proyectos realidad.

 © Julián Ruesga Bono, 2014

 

Sucinta discografía, 25 muestras

  • Alfredo Rodríguez Salicio – Sounds of Space (2012)
  • Ariel Bringuez – Raíces en Colores (1999)
  • Aruan Ortiz Quartet – Orbiting (2012)
  • Carlos Sarduy – Charly en la habana (2006)
  • Dafnis Prieto – Taking The Soul For A Walk (2008)
  • David Virelles – Continuum (2012)
  • Elio Villafranca – Incantation, Encantaciones (2003)
  • Ernán López-Nussa – From Havana To Rio (2001)
  • Ernesto Vega – Venir al mundo (2009)
  • Felipe Cabrera – Night Poems (2014)
  • Francisco Mela – Tree Of Life (2011).
  • Germán Velasco & Jorge Reyes – Latin Jazz Live! From Cuba (2005)
  • Harold López-Nussa – Herencia (2009)
  • Horacio El Negro – Italuba II (2007)
  • Julio Barreto Latino World – Live & Rhythm (2009)
  • Manuel Valera – Expectativas (2013)
  • Marialy Pacheco – Tokyo Call (2013)
  • Omar Sosa – Mulatos (2004)
  • Rafael Zaldivar – Drawing (2014)
  • Ramón Valle Trío – Playground (2011)
  • Ramón Vázquez – On The Move (2004)
  • Rember Duharte – Cimarron (2009)
  • Roberto Fonseca – Zamazu (2003)
  • Rolando Luna – Alucinaciones (2010)
  • Tony Martínez – & The Cuban Power (2010)

(A Jordi “Chumancera”, con afecto y gratitud)