Bob Sands “Hay mucha música en el mainstream”. Entrevista por Jesús Gonzalo

Neoyorquino afincado en España desde 1992, saxofonista de saxofonistas que estudió, entre otros, con Bob Mintzer o George Coleman, que enseña en centros como el Musikene y la Esmuc y que ha tocado, en una incontable lista, con pianistas tan distintos como Bernardo Sassetti o Chano Domínguez, este reputado maestro en la dirección de big bands llega a Cádiz en uno de sus días luminosos, cielo azul y brisa fresca. Charlamos en una esquina de la hermosa Plaza de Mina.


 

BOB SANDS

“Hay mucha música en el mainstream”

Repaso apresuradamente su biografía cuando la organización me propone un encuentro con él. Llega unas horas antes a la ciudad que la big band. De acuerdo, respondo a la propuesta. Le veo bajar por la calle donde está San Felipe Neri. No sabe si subir a descansar; me presento y salimos dando un paseo. Lo primero que le pregunto es cuándo llegó a nuestro país. “Hace 22 años”. Y estás en Madrid, ¿verdad? “Sí”. ¿Y cómo ves el panorama del jazz cuando llegaste desde Nueva York, desde la capital de esta música, respecto a la capital hoy gris-cultura de este estado? “Bastante mejor, hay muchos más músicos y mejor formados ahora”. Ya, ¿pero Madrid?…“Es una pena que habiendo tanta gente buena no tengan oportunidades de tocar en ningún sitio. Hay más nivel, hay más músicos pero no tienen dónde tocar”.

Estamos cruzando la Plaza de Mina, le explico un poco la arquitectura típica de Cádiz, algo de historia y el por qué de vegetación tan exuberante y vistosa…“Es como si estuvieras en algún lugar de Latinoamérica…”. Nos sentamos. El pesimismo es algo complicado de encontrar en una ciudad tan positiva y abierta como Cádiz, así que el tema de Madrid se olvida fácilmente. ¿Quién dijo miedo?, inmersos aún en la crisis y dirigiendo big bands…”Pues mira, te puedo decir que para nosotros, para mi formación, este año ha sido mejor que el pasado, hemos tenido dos conciertos bien pagados en Santander y Talavera de la Reina hace poco…”

 

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Bob Sands dirije a la Andalucía Big Band en Cádiz

Claro, porque hay que recordar al lector que una de las principales razones del declive de la “Época dorada del jazz”, de la Era del Swing, que sería la protagonista en Cádiz esa misma noche, se produjo por un periodo de crisis profunda, la Gran Depresión de los años 30, seguida de la Segunda Guerra Mundial. Sands ama la música de entonces, que tenía a un creador destacado: Duke Ellington…“Es que hasta Miles Davis, que no regalaba cumplidos a nadie, dijo que `todo el mundo debe arrodillarse ante Duke´…” Y tú opinas lo mismo, entiendo… “Por supuesto, este señor es tan especial e importante porque fue de los primeros que tradujeron el sentimiento de blues del sur con una armonización nueva”.

Sands lleva adelante su cuarteto (disco en 2013, con temas propios y standards) y dirige su big band. Quien haya tenido la oportunidad de escucharle sabe que lo suyo…“Ni es vanguardia ni es tradicional. Es modal, bebop, post bop… Es que no hay por qué renunciar al mainstream (corriente principal del jazz forjada entre 1940-60), porque hay mucha, mucha música ahí”. Cita a Coltrane y Wayne Shorter. Siendo un saxofonista que ha sido profesor de una buena nómina de instrumentistas españoles, no dejo pasar la ocasión de preguntarle por músicos andaluces, más si cabe porque viene con una formación llamada Andalucía Big Band (ABB). “No conozco a muchos, la verdad, pero sí te puedo decir que hay dos saxofonistas que me parecen prodigiosos. Uno es Enrique Oliver (tenor) y el otro Ernesto Aurignac (alto)”. ¿Sabías que ambos son de Málaga, ciudad con una escena creativa y formativa muy pujante? “No, no tenía ni idea, yo estoy más informado de lo que pasa en Madrid y por el Musikene y la Esmuc, País Vasco y Barcelona…”

Ya que cita dos centros formativos le pregunto qué es lo más importante de su función como director de big band o qué destacaría como prioritario en una formación de 20 o más músicos…”Sin duda ninguna, antes que cualquier cosa, el ritmo. Llámalo swing o groove… Es fundamental y mis instrucciones desde la dirección van principalmente en ese sentido. Luego está el trabajo individual de cada instrumentista, cuanto mejor sea su sonido, mejor será el de la banda. Hay otros elementos como la articulación de conjunto, la afinación, el fraseo, los unísonos…pero sin ritmo no hay nada”.

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Llega a Cádiz con la ABB, “que cada día tocan mejor, ya tuve ocasión de dirigirles…”, para ofrecer un repertorio clásico de swing que tendrá el apoyo coreográfico de un grupo de bailarines. Dos son los autores que destacan por su envergadura en el repertorio. Duke Ellington y Count Basie, aunque se cuela uno de esas perlas de delicadeza, como si el blues te meciera y elevara con la brisa de la noche, de Billy Strayhorn… “No, los arreglos no son míos, son arreglos clásicos, muy sólidos y expresivos, que todo el mundo conoce.” Se suceden los temas, bastantes, pues tienen una duración no superior a 4 minutos, y el numeroso público (unas quinientas personas), aupado por los bailarines con vestuario de época, disfruta de lo lindo, sonriendo y muchos sumándose al baile, como buenamente sabían.

Al terminar el concierto, me doy la vuelta y Bob Sands está detrás de mi. Ha bajado del escenario y ya se ha hecho la foto para esta entrevista. Pedimos dos cervezas y le digo… Lo mejor de esto no es ya que la gente sonría, baile y disfrute de la música, es que el jazz de una época del siglo pasado siga vivo… “Y eso es cultura”.

VII Festival de Jazz de Cádiz
Bob Sands y la Andalucía Big Band
Baluarte de la Candelaria, Cádiz
Sábado 2 de agosto de 2014. 22:30

Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotos:  © Luis Alvarado Rodríguez, 2014




Ernesto Aurignac Quintet (VII Festival de Jazz de Cádiz, Baluarte de la Candelaria, Cádiz. 2014-08-01)

VII Festival de Jazz de Cádiz

  • Baluarte de la Candelaria, Cádiz
  • Viernes 1 de agosto de 2014, 22:30
  • Grupo:
    Ernesto Aurignac Quintet
    Ernesto Aurignac: saxo alto
    Jaume Llompart: guitarra eléctrica
    Marco Mezquida: piano
    Deejay Foster: contrabajo
    Ramón Prats: batería
    Músicos invitados:
    Julián Sánchez e Ivan González: trompetas
    Carlos Cortés: bongos y percusión

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Ernesto Aurignac, saxo alto

El saxofonista malagueño venía de Granada de presentar esta estimulante propuesta que estaba situada como cita destacada del programa. Ni más ni menos es posible que estuviéramos frente a los mejores músicos jóvenes en sus respectivos instrumentos de todo el panorama jazzístico nacional. Todos ellos grandes improvisadores curtidos en experiencias del mayor nivel y variedad estilística, de la vanguardia al jazz moderno: que no el lo mismo puesto que la “modernidad en el jazz” sigue constando en la bibliografía canónica desde el bebop.

Aurignac es andaluz, sin duda. Pero ha estado y se ha curtido en la escena barcelonesa, por eso el resto de sus acompañantes venía de allí. Digo que es andaluz por su desparpajo mezclado con fina ironía y un uso de las palabras que persiguen darle otro significado al combinarlas. Entre la imaginación y la tradición, entre lo que se quiere expresar y lo establecido, por mil veces haberse dicho. Esto resumiría un concierto del que se esperaba algo distinto de lo que sucedió. Digo se esperaba porque con estos grandes improvisadores, Mezquida y Prats tienen carreras en lo más avanzado del jazz, y teniendo en cuenta la filiación de Aurignac con Ornette Coleman, cabría esperar un argumento en el que la calidad del instrumentista impulsara la creación colectiva y la dimensión escrita de los temas.

Julián Sánchez y Ernesto Aurignac

El genio malagueño, inapeable en su discurso solista, entre bromas y juegos cómplices con un público que supo entender y disfrutar de sus “idas y sus vueltas” semánticas, gramaticales o desafinadas, ofreció un puzzle del las corrientes principales de los años 50. Y para ello puso de aval su trabajo más ambicioso hasta la fecha, “Uno”, monumental trabajo para gran formato, y variedad de secciones que incluyen cello, arpa o percusión, que ha adaptado a este nuevo grupo.

En realidad, Aurignac nos devuelve, inspirado por sus acompañantes y unos invitados que ya tempranamente subieron al escenario (devaluando el mensaje de un grupo que se está haciendo), los estilos canónicos del jazz mezclados con humor y solvencia virtuosística. Poco se reconoce en ellos la labor del creador y la escritura propia, mucho más la pertenencia a uno u otro género aunque eso sí, siempre destaque en un contexto acotado como fue la precisión y brillantez interpretativa.

Marco Mezquida, piano, y Julián Sánchez,trompeta

El saxofonista ama por igual a Parker como a Ornette Coleman, quizá más al primero. Ama los standars, ama el bolero, le gusta la melodía y volar sobre ella. Empieza con “Sophia” una balada-bolero, que, como el mismo músico anunció, llevaba “Ph neutro”…Le siguió “Esperma Lee” (sin más explicaciones salvo dar pistas sobre su origen parkeriano…), a nuestro entender la mejor pieza del concierto. Y decimos la mejor porque la rotación de solos en todo el quinteto fue extraordinaria, iniciada con la exposición vertiginosa del tema en los metales – compartida al unísono con Julián Sánchez a la trompeta- y trasladada después a sendos tríos de guitarra y piano, donde Mezquida y Prats brillaron especialmente.

Evidentemente, con un formato con guitarra y piano, la primera lleva un peso protagonista de difícil ubicación, muy originalmente resulta por el fraseo meticuloso y tímbrado de Llompart. Después de la balada “Starway to the stars”, de Dexter Gordon, de las que gusta al músico, Carlos Cortes se sube a los bongos en “Pericles”, un soberbio hardbop-latin original de Aurignac. Después más suavidades bossa con “Para machucar el meu coraçao”, o como me decía Mezquida esa tarde, “cuando escuchas una segunda disminuida en los primeros compases, ya sabes lo que viene…” Muy oportuno el pandero de Cortés en este tema.

Ernesto Aurignac

Ernesto Aurignac

Después seguimos exponiendo temas basados en estilos…Algo más interesante fue “Salida de Emergencia”: Aurignac y sus juegos semánticos…Un robusto y contagioso tema deudor de la mejor herencia Blue Note que sirvió de anticipo al regalo friki-pop con ingenio, que hizo reír y participar al auditorio: “Todos somos Monkies”, letra incluida que provenía de “una pesadilla porno marbellí”…O algo así, dijo Aurignac.

Genio y figura que hizo las delicias del público, y ya es algo tratándose de los tiempos que corren y el jazz, con virtuosismo y dotes de histrión… Pero…¿qué fue del quinteto?

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Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotos:  © Luis Alvarado Rodríguez, 2014